Revista Energética. Mayo 2025

tana para la exportación de hidrógeno desde España. ¿Cómo se integra la digitalización en la gestión y uso de gases renovables? ¿Qué tecnologías digitales consideras más pro- metedoras para optimizar su producción, su distribución y su consumo? La digitalización es el gran habilitador de todo el ecosistema del hidrógeno. Permite opti- mizar la operación de los electrolizadores, gestionar en tiempo real la producción re- novable, predecir la demanda y almacenar o liberar energía de forma eficiente. En Schnei- der Electric, hablamos de Electricidad 4.0: la convergencia entre electrificación renovable y digitalización. Tecnologías como los sistemas de control avanzados, el IoT industrial, la inteligencia ar- tificial y las plataformas de gestión energética permiten maximizar la eficiencia, trazabilidad y resiliencia de toda la cadena del hidrógeno. Estas soluciones son claves para una transi- ción energética rentable y escalable Además, permiten pasar de un sistema pa- sivo a uno inteligente, flexible y optimizado. ¿Qué sectores industriales crees que serán losprimeros enbeneficiarsede una implan- tación real del hidrógeno verde en España? Las primeras serán las que ya usan hidró- geno gris en sus procesos, como las refine- rías o las fábricas de fertilizantes. En estos casos, la transición es más directa. A medio plazo, deberíamos ver un uso creciente en la industria siderúrgica —donde ya hay pilotos en marcha— y en sectores de transporte con directivas europeas específicas que regulan y exigen un consumo mínimo de combustibles renovables, con un incremento gradual. Los expertos hablan de la necesidad de crear “ecosistemas de hidrógeno“ locales o regionales. ¿Qué condiciones crees que de- ben cumplirse para que estos ecosistemas sean viables? Para que un ecosistema de hidrógeno sea viable, es fundamental contar con generación renovable competitiva, demanda industrial próxima (lo que llamamos offtakers), infraes- tructura de almacenamiento y transporte, y un marco normativo claro que minimice el riesgo inversor. El apoyo de las Administracio- nes Públicas, en forma de financiación o ga- rantías, es también clave para cerrar la brecha de costes frente a tecnologías maduras. La visión debe ser sistémica: no se trata solo de producir hidrógeno, sino de integrarlo en una cadena de valor industrial, con colabo- ración público-privada, estándares técnicos comunes y de crear comunidades energéticas locales, con formación técnica, empleo de ca- lidad y un modelo de desarrollo regional. Hasta ahora la gran mayoría de las ayudas se han destinado a la construcción de nuevas plantas de producción (alrededor de 3.000 millones de euros) y nos hemos olvidado de ayudar a los offtakers para que adapten sus plantas y poder hacer un uso directo del hi- drógeno. Si no somos capaces de generar su- ficiente demanda … de nada servirá producir hidrógeno verde. ¿Cuáles crees que son actualmente las prin- cipales barreras técnicas, regulatorias o de mercado para el desplieguemasivo del bio- metano en España? Las barreras técnicas nos son el mayor de los problemas dado que tanto la tecnología de los digestores anaeróbicos como del up- grading son ya muy maduras. Las mayores barreras a las que debemos hacer frente son: desafortunadamente el rechazo social, eco- nómicas y logísticas (disponer de residuos en una escala suficiente para garantizar la viabi- lidad de las plantas) la falta de interconexión con la red gasista, y un marco regulatorio to- davía en desarrollo. Sin embargo, el potencial es enorme: el bio- metano permite valorizar residuos agrícolas, ganaderos o urbanos, y puede inyectarse en la red existente. Además, reduce la dependen- cia energética y contribuye a la economía cir- cular. Según estudio publicado por Sedigás, España cuenta con un potencial total accesi- ble de biometano de 163 TWh/año ¿Qué soluciones existen para integrar el biometano en las infraestructuras energé- ticas existentes? Una de las ventajas clave del biometano es su compatibilidad con la red actual de gas natu- ral. Esto permite su inyección directa en las in- fraestructuras ya desplegadas, facilitando su adopción sin necesidad de construir una red paralela. El reto está en habilitar puntos de in- yección, asegurar la trazabilidad e incentivar unmercado que retribuya adecuadamente su valor como gas renovable. Además del biometano y el hidrógeno, exis- ten otros gases renovables como el biogás o el syngas. ¿Cómo valoras su potencial? Más allá de gases renovables, yo hablaría de combustibles renovables. Estos los pudiéra- mos dividir en dos grupos: los de origen bioló- gico (residuos orgánicos) y los sintéticos (ba- sados en hidrógeno verde y captura de CO 2 ) En el caso del biogás, es el resultante de una digestión anaeróbica (sin presencia de oxíge- no) dónde se consigue una mezcla de gases dónde el biometano es su mayor componen- te. Este biogás se puede utilizar localmente para generar calor y/o electricidad. Su mayor inconveniente es que no se puede inyectar en la red convencional de gas natural. Por este motivo su uso se circunscribe a la ubicación dónde se genera. Dentro de los combustibles sintéticos debe- ríamos destacar el e-saf (por sus siglas Sustai- nable Aviation Fuel) y el e-metanol. El primero será clave para la desfosilización del sector aé- reo y el segundo para el sector marítimo. Re- cordemos que ambos sectores representan, de manera agregada, algo menos del 10% del total de emisiones de CO 2 equivalentes ¿Cuáles son vuestras expectativas sobre la evolución del mercado de gases renova- bles en los próximos cinco a diez años? Esperamos un crecimiento sostenido, espe- cialmente si se consolidan los marcos regula- torios y se desbloquean las ayudas al CAPEX y al OPEX. En el caso del hidrógeno, el mercado europeo avanza en esa dirección, con instru- mentos como el Banco Europeo del Hidró- geno, ayudas a los Valles de Hidrógeno o las subastas para incentivar la producción local. En 2030, podríamos ver entre 30 y 100 mi- llones de toneladas de hidrógeno verde pro- ducidas en el mundo, según el Energy Transi- tions Commission. En ese escenario, España tiene una oportunidad histórica de liderar esta transición, convirtiendo su ventaja re- novable en empleo, tecnología y soberanía energética ◉ entrevista 111 ENERGÉTICA XXI · 246 · MAY 25

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