Revista Energética. Mayo 2025

La inversión ciudadana en renovables: una palanca para acelerar la transición energética con impacto territorial Incorporar a la ciudadanía en la financiación de proyectos renovables no solo mejora la aceptación social del despliegue energético. También permite redistribuir los beneficios, legitimar los proyectos y hacerlos más sostenibles en el tiempo. NACHO BAUTISTA CEO Y COFUNDADOR DE FUNDEEN E l despliegue de energías renovables en España avanza a gran velocidad, impulsado por los objetivos del PNIEC y el contexto internacional. Sin em- bargo, su implantación en el territorio no está exenta de tensiones sociales y resisten- cias, especialmente en entornos rurales. La participación ciudadana en los proyectos se está consolidando como una vía efectiva para revertir esta situación: involucra a la población local, reparte beneficios, mejora la percepción del impacto y acelera la ejecu- ción de los proyectos. Este modelo permite que personas parti- culares, desde inversiones modestas, parti- cipen en la financiación de plantas solares o eólicas y obtengan un retorno económico a cambio. Además, conecta emocionalmente a la ciudadanía con la transición energética y contribuye a democratizar un sector histó- ricamente concentrado en grandes actores institucionales. La plataforma Fundeen ha canalizado ya más de 14 millones de euros hacia 28 pro- yectos de generación renovable, con más de 2 millones de euros repartidos en beneficios a más de 4.500 coinversores. El ticket medio de inversión se sitúa en 2.500 euros, lo que demuestra que se trata de un modelo accesi- ble y replicable. Esta experiencia práctica ha permitido extraer conclusiones claras sobre el impacto de este modelo: genera acepta- ción local, acelera procesos de tramitación y aporta legitimidad social a los desarrollos renovables. Según el informe “Inversión ciudadana en proyectos renovables en España“, reciente- mente publicado por Fundeen, el 75% de los inversores particulares valoran positivamen- te poder invertir en proyectos cercanos a su lugar de residencia. Además, un 68 % indica que, más allá del retorno económico, su de- cisión de invertir está motivada por el deseo de contribuir al desarrollo sostenible de su entorno. En Europa, países como Francia, Alemania o los Países Bajos llevan más de una déca- da promoviendo la participación ciudadana como pilar estructural del despliegue reno- vable. En España, este enfoque empieza a incorporarse en diversas normativas autonó- micas, como en Baleares, Cataluña, Navarra o Galicia. Además, algunos concursos públi- cos ya incluyen la participación ciudadana como criterio de valoración. Sin embargo, el análisis normativo del in- forme revela una implementación desigual. Algunas regulaciones restringen la participa- ción a estructuras de capital (equity), limi- tando su alcance y atractivo. Otras no defi- nen con claridad quién puede considerarse inversor local o imponen condiciones poco viables en plazos o rentabilidad. Para desbloquear todo el potencial del modelo, existen posibles soluciones como: permitir también la financiación mediante instrumentos de deuda (crowdlending), ya re- gulados en la Ley de Mercado de Valores, esta- blecer una definición operativa y coherente de “inversor local“, garantizar una difusión efectiva de las ofertas de participación o acompañar el modelo con incentivos fiscales o avales públi- cos que reduzcan el riesgo percibido. Además, la tecnología juega un papel clave. Las plataformas digitales permiten segmen- tar las ofertas, automatizar procesos, verifi- car identidad y origen de fondos, y cumplir con toda la regulación europea, incluyendo MiFID II y la normativa de financiación par- ticipativa. Esta infraestructura reduce las ba- rreras de entrada y mejora la experiencia tan- to para promotores como para inversores. Los datos lo avalan. Algunos proyectos han recaudado hasta 2 millones de euros en me- nos de una semana. Y en zonas donde existía oposición inicial, la apertura a la inversión ciudadana ha revertido por completo la per- cepción social del proyecto. En definitiva, no se trata solo de diversificar las fuentes de financiación. Se trata de cons- truir proyectos energéticos con legitimidad social, arraigo territorial y beneficios com- partidos. Porque la transición energética no puede imponerse desde fuera, tiene que construirse desde dentro. Y la participación ciudadana es una de las formas más eficaces de lograrlo ◉ financiación de proyectos 120 ENERGÉTICA XXI · 246 · MAY 25

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