Energética 249. Septiembre 2025

Fotovoltaica y regulación: el siglo XXI con normas del siglo XX La energía solar fotovoltaica avanza en España y en el mundo a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, seguimos gestionando el nuevo sistema eléctrico con normas diseñadas para otro tiempo. El rechazo al decreto antiapagones en el Congreso evidencia la urgencia de adaptar la regulación al nuevo modelo energético JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ MOYA DIRECTOR GENERAL DE APPA RENOVABLES E spaña ha experimentado en los últi- mos años un desarrollo fotovoltaico sin precedentes. Sólo en 2024 se incor- poraron más de 6.000 megavatios de nueva capacidad conectada a red, lo que ha permi- tido que la fotovoltaica se convierta por pri- mera vez en la principal tecnología del parque generador español en términos de potencia instalada, conmás del 25%del total, superan- do incluso a la eólica, que tradicionalmente había liderado el mix. A esta cifra se suman los 1.431 megavatios en autoconsumo añadi- dos ese mismo año, que elevaron la potencia acumulada en esta modalidad a más de 8,5 GW instalados sólo en 2024. Nunca antes se había desplegado a este ritmo una tecnología renovable en nuestro país y este éxito no es aislado, sino reflejo de una tendencia global. Una revolución energética global A escala internacional, 2023 fue el año en que la energía solar se consolidó como la fuente que más creció en el mundo, superando in- cluso al conjunto de todas las demás tecnolo- gías en nueva capacidad instalada. La Agencia Internacional de la Energía estima que, a este paso, la solar será en pocos años la principal fuente de generación a nivel global. El motor de este crecimiento ha sido la caída de cos- tes. Desde 2009, la fotovoltaica ha reducido su precio en un 83%, un cambio tan disruptivo que resulta difícil encontrar paralelismos en otras industrias. Para comprenderlo mejor, podríamos imaginar que el modelo de telé- fono más caro del mercado, hoy bastante por encima de 1.000 €, se vendiera en 2040 (con sus actualizaciones y novedades) por menos de 200 euros. Eso es lo que ha ocurrido con la energía solar: lo que hace 15 años era perci- bido como caro y minoritario, hoy es la forma más barata de producir electricidad. Este éxito ha coincidido con un fenómeno paralelo, la expansión del vehículo eléctrico. Lo que antes era un nicho limitado a países como Noruega o mercados muy regulados como el de California, hoy es una realidad global. En España circulan ya más de 600.000 coches eléctricos y las matriculaciones de modelos electrificados crecieron un 45%en el primer trimestre de 2025 respecto al año an- terior. Cada vez más hogares combinan una instalación de autoconsumo con un punto de recarga en su garaje, cerrando el círculo de la sostenibilidad y demostrando que la revolu- ción energética no se limita a la generación, sino que se extiende también a la movilidad y al consumo cotidiano. Algo que, esperamos, ocurra también con la aerotermia, de forma que podamos ir electrificando nuestros usos térmicos, hoy mayoritariamente fósiles. Normas del pasado para un sistema del futuro Este cambio acelerado de nuestro mix reno- vable y, esperemos, también en el futuro de nuestro consumo, contrasta con la rigidez de una regulación que no se ha adaptado a la nueva realidad. España está gestionando un sistema eléctrico del siglo XXI (renovable, distribuido y participativo) con normas pen- sadas para un modelo centralizado y fósil propio del siglo XX. El rechazo en el Congreso al decreto antiapagones agravó antes del ve- rano esa brecha. No se trata de un problema puntual fruto de la tensión entre partidos po- líticos, sino de un síntoma de fondo: segui- solar fotovoltaica 38 ENERGÉTICA XXI · 249 · SEP 25

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