Energética 249. Septiembre 2025

Transformar para ganar independencia energética El biogás y el biometano se perfilan como piezas clave para la transición energética en España, con capacidad para generar energía renovable, reducir emisiones y dinamizar la economía rural, aunque su desarrollo sigue limitado por barreras regulatorias y falta de apoyo político LUIS PUCHADES PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE BIOGÁS (AEBIG) L a transición hacia un mode- lo energético sostenible ha colocado al biogás y al bio- metano en una posición estratégica, ya que aprovechan residuos orgáni- cos para generar energía renovable como alternativa a los combustibles fósiles. España, con su fuerte activi- dad agroalimentaria y abundantes residuos, tiene un gran potencial, aunque su desarrollo sigue limitado por la falta de un marco regulatorio claro, incentivos insuficientes y ausencia de compromiso político firme. El biogás se obtiene mediante la digestión anaerobia de materias orgánicas como los subproductos de la industria agroalimentaria, estiércoles, purines, residuos de la agricultura, lodos y residuos urbanos. Tras su depuración, se convierte en biometano, equivalente al gas natural y apto para inyectarse. Asimismo, su huella de carbono puede ser negativa debido al efecto de captura del metano, uno de los gases de efecto invernadero más potentes. Además de generar energía, el biometano contribuye a descarbonizar, fomenta la eco- nomía rural y cierra el ciclo de los residuos al producir fertilizantes a partir del digerido. Es- tas ventajas ambientales, económicas y terri- toriales consolidan al biogás y al biometano como pilares de una bioeconomía circular. El desarrollo del sector en España queda rezagado frente a otros países europeos. Ale- mania, Francia, Dinamarca o Italia cuentan con decenas de miles de plantas de biogás y más de mil instalaciones de biometano, mientras que en España hay únicamente 16 plantas que inyectan biometano a la red. Esta diferencia refleja un atraso significativo pese a contar con recursos técnicos y mate- ria prima abundante. El sector enfrenta varios retos que frenan significativamente su expansión, como la falta de un compromiso político firme y de un marco regulatorio estable, que retrasa proyectos e inhibe la inversión de manera persistente. La fragmentación normativa entre comunidades autónomas y la escasa coordinación administrativa complican la planificación y ejecución de nuevas plantas. También, la legislación sobre el digerido es insuficiente, lo que limita su valorización como fertilizante de manera segura y eficien- te. Otros desafíos que afronta el sector tie- nen que ver con la insuficiente información pública o la necesidad de incentivos econó- micos adecuados (por ejemplo, a las infraes- tructuras de inyección). De cara al futuro, el sector también debe- rá afrontar nuevos desafíos estratégicos y aprovechar oportunidades significativas. La escalabilidad de las plantas y el despliegue de instalaciones serán fundamentales para alcanzar los objetivos de descarbonización y sustituir los combustibles fósiles. La inno- vación tecnológica, especialmente en diges- tores anaerobios, purificación de biometano y valorización del digerido, permitirá mejo- rar la la eficiencia y reducir costes. Además, el biometano puede integrarse con otras fuentes de energía renovable intermitentes, aportando flexibilidad al sistema eléctrico, y contribuir a la descarbonización de sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado, la industria intensiva o la calefac- ción rural. La valorización completa del dige- rido y la gestión eficiente de residuos deben reforzar al sector agroalimen- tario, mientras que la producción local de biometano debe reforzar la seguridad energética del país. Por último, la digitalización de las plantas y una comunicación trans- parente, cercana y divulgativa con la sociedad serán clave para optimizar la producción, garantizar la trazabi- lidad y mejorar la aceptación social del sector, consolidando un modelo energético sostenible y resiliente. La experiencia europea ofrece mo- delos de éxito que España podría adaptar. La clave ha sido establecer plantas de un tamaño adecuado, conectadas al territorio y capaces de generar residuos locales, em- pleo rural y de fomentar la economía circu- lar. Este desarrollo ha sido posible gracias a marcos regulatorios estables y sistemas de incentivos claros, incluyendo primas por producción, certificación de origen o cuotas de consumo obligatorias. El biometano posee un papel estratégico en la transición energética española. Su com- patibilidad con la infraestructura existente permite descarbonizar sectores complejos, su producción constante aporta estabilidad al sistema y su generación local refuerza la seguridad energética. Para aprovechar este potencial, España necesita un marco regula- torio estable, legislación específica sobre el digerido, incentivos económicos efectivos, coordinación administrativa y una comuni- cación transparente con la sociedad. El biogás y el biometano no son soluciones del futuro, sino herramientas del presente. La capacidad del país para liderar en este sector dependerá de decisiones políticas, inversión tecnológica y colaboración entre administraciones. Con voluntad y estrategia, España puede consolidar un sector competi- tivo, impulsar la bioeconomía circular y con- tribuir a la descarbonización de su sistema energético ◉ gases renovables 66 ENERGÉTICA XXI · 249 · SEP 25

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