Revista Energética - abril 2020

DIÉSEL & GAS Importancia del mantenimiento de bujías en grupos a gas Cuando el encargado de accionar nuestro generador es un motor de gas, tenemos una serie de ventajas adicionales frente a los motores diésel tradicionales, pues presentan una mayor economía de combustible y unas emisiones reducidas. Sin embargo, para funcionar requieren de elementos adicionales, notablemente la rampa de gas y el sistema de ignición, con sus propias peculiaridades de mantenimiento. DEPARTAMENTO TÉCNICO SEYBER REPRESENTACIONES N os vamos a centrar en este artí- culo en la parte final del sistema de ignición: las bujías y sus exten- siones. Ambos son elementos consumibles que requieren sustituciones periódicas, como otros componentes del motor (p.ej . filtros). Igualmente debemos tener espe- cial cuidado en revisar adecuadamente es- tos elementos durante los mantenimientos para garantizar no solo la vida del motor a largo plazo sino también que la operación normal sea estable y sin fallos. Primero revisaremos la extensión, que co- necta la bujía con el resto del sistema. Las más habituales presentan un extremo con cable en la conexión con la bobina, que estará montada en un rail. También pue- den conectarse directamente a la bobina si esta se apoya sobre la culata. Durante el desmontaje nunca tiraremos del cable o bobina, si no que la extraeremos sujetan- do su cuerpo, ya sea con las manos o con herramientas específicas (nunca se deben utilizar alicates). Estas extensiones tienen un resistor cerá- mico para filtrar los armónicos. La forma adecuada de revisarlo es medir la resisten- cia entre los diferentes extremos: una resis- tencia anormalmente alta nos indicará que presenta grietas y que hay que sustituir la extensión. Este resistor tiene una vida, por ello es muy importante cambiar la exten- sión de acuerdo a las horas indicadas. Una revisión visual de los contactos con bobina y bujía suele ser suficiente para comprobarlos. Si un contacto está defor- mado, o presenta daños, se deberá susti- tuir. En caso de que dispongan de resortes para el correcto conexionado, debemos asegurarnos que estos se accionan y vuel- ven a su posición inicial correctamente. Si el conector de la bujía no garantiza el contacto se producirá ozono, que se acu- mulará y producirá derivaciones. Una deri- vación eléctrica puede causar que la chispa no se produzca con suficiente energía en el electrodo o que no se produzca, impi- diendo el ciclo de trabajo. En caso de que la extensión disponga de cable, debemos asegurarnos que no pre- sente daños externos. Por último debemos asegurarnos que las juntas que aseguran la estanqueidad de la bujía estén en buen estado, y cambiarlas al mínimo indicio de desgaste o de manera preventiva. Estas juntas previenen que en- tren contaminantes, que puedan degradar el contacto hasta el punto de causar un fa- llo de ignición en el cilindro. Suelen costar unos pocos céntimos y nos ahorrarán futu- ras averías imprevistas que costarán, como poco, cientos de euros. Después de revisar las conexiones pasa- remos a las bujías. Una bujía presenta dife- rentes zonas, revisemos su nomenclatura. En la parte superior tendríamos el conec- tor eléctrico, generalmente realizado en latón para garantizar su buena conductivi- dad; es el encargado de transmitir la elec- tricidad desde las extensiones al electrodo, al cual suele estar unido a rosca. Después, veríamos la parte cerámica, que cubre todo el electrodo y garantiza su aisla- miento eléctrico, y térmico; las composicio- nes de estas cerámicas son propias de cada marca e influyen notablemente en la vida útil. El cuerpo es la parte metálica que nos sirve para conectarla mecánicamente con el mo- tor y eléctricamente a un punto de “masa”. De este hay que diferenciar dos partes: • La rosca, que debe tener un paso (o métrica) y alcance (o longitud) adecua- da a nuestro motor. • El hexágono, también denominado tuerca, que nos permite el apriete con una herramienta adecuada. Al final de la rosca tendremos dos elec- trodos: el central, que está rodeado de la cerámica y llega hasta la parte superior de la bujía; y el electrodo a tierra, que estará soldado en la propia rosca. En ambos casos presentan un inserto soldado, generalmen- te de forma circular; este inserto está fabri- cado con metales preciosos de alta conduc- tividad, tales como el iridio. Su espesor, así como la soldadura empleada, son factores que diferencian la calidad de las bujías. Ejemplo de extensión para motor MAN. 30 energética XXI · 195 · ABR 20

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