Revista Energética - abril 2020
DIÉSEL & GAS En aplicaciones de cogeneración o con gases especiales pueden existir electrodos múltiples, blindados o protegidos, que no nos permitirán ver el electrodo central. Lo primero que hay que tener en cuenta durante su montaje es usar un alargador para bujías adecuado, que tenga un inte- rior de sección constante apto para nues- tra bujía. Cuando se emplean alargadores cuya sección interior no es constante si no que presenta estrechamiento es relativa- mente sencillo provocar esfuerzos cortan- tes a la bujía. También se producirán si el alargador no está completamente intro- ducido en el hexágono de la bujía o si lo inclinamos con respecto a la perpendicular de la rosca. Estos esfuerzos se traducirán en grietas perpendiculares al eje en la ce- rámica, generalmente en la unión de esta con el cuerpo, lo que dañara el aislamiento eléctrico. En el peor de los casos incluso se producirá la rotura de la bujía, que queda- rá partida en dos mitades. El siguiente punto a tener en cuenta es el par de apriete. Cada modelo de bujías tiene un par determinado que nunca debe superarse, por lo que debemos emplear una llave dinamométrica para realizar el cambio de bujías. En caso de no dispo- ner de ella, el fabricante nos indicará un proceso para poder realizar su apriete. El sobre-apriete del cuerpo de la bujía es el daño más habitual. Produce grietas en la rosca de la misma, por las cuales escapa- ran los gases de combustión. Si la cerámica no se ha dañado se observará el conocido como efecto corona, que causa marcas en la unión de la cerámica con el cuerpo, con forma de añillo quemado a su alrede- dor; además de inundar la extensión con contaminantes. Las bujías cuentan con una arandela para garantizar el sellado, que se deforma de manera programada; en caso de inspec- ción de la bujía, por ejemplo, para galgar la misma, se debe reemplazar la arandela, salvo que el fabricante nos indique que se pueden usar más de una vez. Cuando hablamos de galgar la bujía nos referimos a ajustar la distancia entre elec- trodos. Durante la operación normal, los electrodos se van desgatando debido a un fenómeno conocido como electro-erosión. Para garantizar que la tensión de funcio- namiento y, por lo tanto, que la energía de ignición permanezca constante, se debe mantener esta distancia dentro de unos límites. El ajuste de esta distancia se hace aplicando presión en el electrodo a tierra de tal manera que lo acercamos al elec- trodo central. El emplear una herramienta adecuada nos permite no solo garantizar la distancia entre electrodos, si no emplear la fuerza justa para deformar el electrodo, de tal manera que no presente un fallo mecánico a posteriori. Si la tensión en el circuito se dispara se provocarán daños en el aislamiento de la cerámica. La presencia de punzadas eléc- tricas cerca del electrodo o de grietas a lo largo de la cerámica cerca del conector nos indicaran una tensión de encendido inade- cuada. Debemos revisar los electrodos y la tensión en el sistema. Por último, una inspección visual de los electrodos podrá servirnos para adelantar- nos determinados problemas no solo del sistema de ignición sino también de otros fallos del motor. En un estado normal de funcionamiento, una ligera acumulación de carbonilla y aceite no indicara ningún problema (A y B). Como ya hemos indica- do un desgaste excesivo de ambos elec- trodos indicará el final de la vida útil de la bujía (C). Podremos detectar una pérdida de aceite hacia la cámara de combustión si nuestra bujía presenta una acumulación excesiva del mismo (D). Si los electrodos están recubiertos de una capa de óxido de hierro anaranjada puede indicar que las válvulas de admisión y escape no tienen un sellado adecuado (E). Si se aprecian daños como mordeduras o impactos en el elec- trodo puede ser causado por una bujía de alcance inadecuado, así como la presen- cia de cuerpos extraños en la cámara de combustión (F). Por último, si el electrodo a tierra tiende a fundirse esto nos indicaría un encendido demasiado adelantado (o que la bujía no es adecuada para ese mo- tor). Hay que revisar ambas posibilidades, teniendo especial cuidado con los tiempos de encendido pues pueden llevarnos al te- mido ‘knocking’. Por ultimo hay que destacar que los ge- neradores de gas llevan entre nosotros décadas y no tenemos que considerarlos más delicados que los generadores diésel, pero, como en cualquier motor, debemos cumplir sus pautas de mantenimiento Herramienta de galgado Bosch. Fallos en bujía. 31 energética XXI · 195 · ABR 20
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