Energetica XXI - edición especial 20 aniversario

especial xx aniversario Dos décadas para el reconocimiento renovable P ara todos los que vivimos el cambio de milenio, el año 2000 lo recorda- mos por el famoso ‘efecto 2000’ y el miedo que existía por el famoso cambio informático. Curiosamente, el escenario apocalíptico que se esperaba: efecto en cascada, suministros de energía afectados, transportes paralizándose, saldos banca- rios desaparecidos… quedó en nada. Y dos décadas después sí vivimos un año que parece sacado de una película de terror. Si tuviéramos que destacar un cambio que se ha producido en el sector renovable en estas dos últimas décadas ese sería, clara- mente, la percepción de la sociedad. APPA Renovables lleva luchando por un futuro más sostenible desde 1987, por lo que he- mos podido experimentar todas las fases que ya citaba Gandhi, “primero te ignoran, luego se ríen de ti, después te atacan, en- tonces ganas”. En el año 2000 las renova- bles estaban pasando de producir hilaridad a animadversión, porque ya entonces se vislumbraba, gracias a la hidráulica y la re- ducción de costes de la eólica, que las reno- vables eran el futuro. Las frases despectivas que los sectores tradicionales dedicaban a la eólica, se diri- gieron la década siguiente a la fotovoltai- ca. Curiosamente, muchas de las empresas que criticaban a la eólica en el año 2000, criticaron a la fotovoltaica en el 2010… después de haber desarrollado ya proyectos eólicos. Hoy, casi todos los que criticaban a la fotovoltaica hace una década, se lanzan a desarrollar megaproyectos fotovoltaicos, muchos de ellos directamente a mercado gracias a su competitividad económica. Por supuesto, en el desarrollo renovable hemos tenido errores, algunos graves que pagaremos durante años. Aunque estos errores no difieren de los cometidos en el ámbito energético por tecnologías tradi- cionales —no hay más que ver lo ocurrido con los ciclos combinados de gas en Espa- ña—, ni, por supuesto, las renovables fue- ron responsables de todos los crímenes que se enumeraron durante los ataques que sufrimos. Aún hoy hay que seguir expli- cando que las fotovoltaicas no “generaban de noche usando gasoil” o mostrando las comparativas anuales entre retribución a las renovables y déficit tarifario para convencer a la sociedad que las energías limpias no fueron la causante de dicho déficit. Nuestro mix energético es más sosteni- ble gracias a las renovables, pero también es más competitivo económicamente. El esfuerzo realizado en estas dos décadas ha dado sus frutos y las tecnologías han recorrido su curva de aprendizaje. Esto es muy claro en eólica y fotovoltaica, con re- ducciones del coste levelizado de la energía (LCOE) del 71% y el 90% respectivamente, según ha publicado recientemente Lazard; y también es evidente en el resto de tec- nologías: biomasa, solar termoeléctrica… La minihidráulica sigue siendo la tecnología de generación más respetuosa con el me- dio ambiente y las renovables térmicas y los biocarburantes son la forma más eficiente a corto plazo de reducir las emisiones en sectores difusos como la edificación o el transporte. Por primera vez en nuestra historia no hay que convencer a nadie, ni ciudadanos, ni empresas, ni partidos políticos, de las bon- dades de las renovables. Hay un consenso unánime a nivel europeo y nacional de que estas energías constituyen una de nuestras principales vías para la recuperación econó- mica de la próxima década. China o Japón ya han marcado objetivos de neutralidad de carbono para sus economías que se alcan- zaran en la década de 2050. Algo lejano en el tiempo, pero más cercano en términos de inversiones energéticas. No estamos en la discusión sobre el “qué” sino en el “cuán- do” y el “cómo”. El reconocimiento de las energías renovables ya es unánime. Apoyados en hombros de gigantes, como dijo Newton, el sector renovable pudo ver más lejos y con mayor perspectiva. Ingenie- ros, científicos, empresarios, funcionarios y políticos, en este tiempo hemos tenido defensores en todos los ámbitos. Profesio- nales y ciudadanos convencidos de que el futuro era renovable. A todos ellos les de- bemos estar donde estamos hoy, y a todos ellos les debemos seguir apostando por el futuro. Marcar una hoja de ruta planificada para la incorporación de tecnologías madu- ras, seguir investigando y apoyando a las tecnologías incipientes. Sabemos que, con compromiso y estableciendo las condicio- nes adecuadas, las renovables responden. No ignoremos, nos riamos o ataquemos a las tecnologías del mañana, pues está claro que, antes de lo que esperamos, se convier- ten en nuestro presente  JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ MOYA | DIRECTOR GENERAL DE APPA RENOVABLES 92 energética xxi ESPECIAL 200 OCT 20

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