Energetica XXI - edición especial 20 aniversario
especial xx aniversario 20 años de evolución en el sector de la bioenergía E n los últimos 20 años, la biomasa como moderna fuente de energía renovable ha pasado de ser poco con- siderada a constituir un sector consolidado, muy tecnificado y con grandes profesionales que sigue creciendo apoyado en tres pilares fundamentales: la sostenibilidad de la mate- ria prima utilizada, la calidad de los biocom- bustibles sólidos y unos equipos de combus- tión de gran rendimiento y bajas emisiones. El encarecimiento del petróleo y la crisis económica de 2008 fueron el acicate para el gran impulso que ha conocido el sector de la bioenergía en Europa y en España, so- bre todo en el uso térmico, que es donde la biomasa ha logrado aumentar su cuota en el mix energético de forma más consistente. En 2019, la creciente toma de conciencia sobre los efectos del cambio climático se ha concretado en medidas como el Pacto Ver- de Europeo o el PNIEC y la Ley de Cambio Climático a escala nacional. Esperamos que supongan otro buen empuje a las energías renovables, entre ellas la biomasa. Hoy en día, nos preocupamos más por la sostenibilidad de las actividades humanas y sus efectos sobre la biodiversidad. La direc- tiva europea REDII impondrá criterios especí- ficos a la industria de la bioenergía, que no tendrá problema en cumplir. La fundación de la Asociación Española para la Valorización Energética de la Bioma- sa, en 2004, y la celebración de la primera edición de Expobioenergía (ahora Expobio- masa), en 2006, fueron dos hitos en el ini- cio del desarrollo intenso de la bioenergía en España. Para ilustrar el camino recorrido por la bio- masa para usos térmicos en estos 20 años, creo que el ejemplo de las redes de calor es significativo. Al principio de la década de los 2000, dos instalaciones —la de Sant Pere de Torelló, en Barcelona y el de Cuéllar, en Sego- via— eran noticia; 12 años después, nuestro Observatorio Nacional de la Biomasa inventa- riaba 65 instalaciones y en 2020, el número de redes con biomasa supera las 350 y se si- guen promocionando, tanto desde el sector público como desde la iniciativa privada y en ámbitos diversos, desde el municipal, al in- dustrial o las comunidades de vecinos. Otra muestra del cambio ocurrido en estos años es el enorme avance en la fabricación de biocombustibles sólidos de calidad. En el año 2000 no se fabricaban pellets en Es- paña. Solo algunas industrias -como las del tablero y el papel- valorizaban energética- mente sus subproductos, que consideraban residuos. En 2008, nueve fábricas pusieron en el mercado alrededor de 44.000 toneladas de pellet. En 2020, la capacidad instalada de las más de 80 plantas operativas se acerca a los 2.000.000 de toneladas, con una produc- ción récord en 2019 de 714.000 toneladas. Desde 2010, cuando introdujimos el siste- ma de calidad ENplus en España, el volumen de pellet certificado no ha hecho más que aumentar y, en 2020, el 82% de la produc- ción española garantiza su calidad con el se- llo. Reflejo, sin duda, de la evolución del con- sumidor, cada vez más formado y exigente. En el ámbito de la fabricación de calde- ras y estufas, la evolución tecnológica es manifiesta: los equipos han mejorado sus rendimientos y la capacidad para reducir las emisiones de tal manera que la normativa Ecodiseño, en vigor desde 2020, ha sido asi- milada sin mayores complicaciones. La generación eléctrica con biomasa, por su parte, ha llevado otro camino, sin llegar nunca a cumplir ni de lejos los objetivos fi- jados en los planes de energías renovables que se suceden desde 1999. La tecnología ha sufrido los bandazos legislativos de estas dos décadas y una constante baja remune- ración al kWe. Echando la vista atrás, da la impresión de que seguimos reclamando lo mismo: que se reconozcan los beneficios particulares que ofrece la tecnología, como la gestionabilidad de la producción, la gene- ración de empleo en las zonas rurales o la prevención de los incendios forestales. En definitiva, aunque consistente en su progresión, el sector de la bioenergía debe mantener la ambición y perseguir una ma- yor implantación, que merece por capaci- dad y preparación. Básicamente, el sector eléctrico requiere subastas específicas con una remuneración suficiente al kilovatio generado, mientras que la generación de energía térmica ne- cesita convocatorias de tramitación sencilla para las empresas y dotadas con presupues- tos generosos. Otras acciones que venimos reclamando desde hace más de 10 años y que creemos básicas para fomentar el de- sarrollo definitivo de la bioenergía son la implantación de un impuesto sobre las emi- siones de CO 2 y la eliminación de cualquier subvención a los combustibles fósiles. El sector demostrará en estos tiempos com- plicados que es capaz de seguir en la senda del crecimiento y la consolidación y contri- buir a la recuperación de la crisis sanitaria JAVIER DÍAZ GONZÁLEZ | PRESIDENTE DE AVEBIOM 93 energética xxi ESPECIAL 200 OCT 20
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