Energetica. Edición de diciembre 2020
BALANCE 2020 Y PERSPECTIVAS 2021 en España, además de tener en cuenta las características que cada tecnología aporta a la economía, a la sociedad, a la reducción de emisiones y a las propias regiones. Por todo ello, se deberían basar en metodo- logías de adjudicación multicriterio para la obtención del mejor valor macro, que sea objetivable desde un punto de vista eco- nómico. Por otro lado, los cupos incluidos en el calendario de subastas deben dimen- sionarse de forma razonable teniendo en cuenta la capacidad industrial eólica que tiene nuestro país. Nuestro sector está más que preparado para afrontar con éxito los retos tecnológi- cos, logísticos e industriales que tenemos por delante y dar una respuesta óptima para llevar a cabo la instalación de la po- tencia asignada a la eólica hasta 2030 al ritmo anual de alrededor de 2.300 MW. Ya lo hemos hecho en el pasado y estamos preparados para ello. Para todo ello, de- bemos contar con políticas industriales y energéticas valientes y estables en el tiem- po, que apuesten por mantener la cadena de valor de las tecnologías clave para la descarbonización, como es la eólica, ayu- dando a la recuperación económica del país. En 2019, se instalaron 2.243 MW eóli- cos nuevos, el mayor crecimiento de la potencia instalada desde 2009, un incre- mento del 10% sobre el total superando la barrera de los 25 GW. Adicionalmente a lo anterior, la nueva potencia eólica si- gue creciendo y alcanza ya, a fecha de este artículo, la cifra de 26.835 MW. La eólica supone el 24% de la potencia instalada y cubre el 21% de la demanda, siendo ya la primera tecnología en potencia instalada del mix eléctrico, y manteniendo la segun- da posición en generación de electricidad. La contribución total del sector eólico al PIB supone un 0,35% del PIB de España. Además, el sector emplea a 30.000 per- sonas con un aumento anual de emplea- bilidad del 25%. Estos indicadores sitúan al sector eólico como uno de los más re- levantes en cuanto a su potencial de cre- cimiento y desarrollo. En cuanto a las ex- portaciones, España sigue liderando a nivel mundial, siendo el tercer país exportador del mundo de aerogeneradores, sólo supe- rado por Dinamarca y Alemania. Estas cifras demuestran el buen momen- to de la energía eólica y lo estratégico de este sector para nuestro país. Pero, para llegar a los objetivos fijados, es necesario afrontar retos y avanzar tecnológicamente en toda la cadena de valor. La optimiza- ción de los puntos de conexión existentes, velando por maximizar la entrada de nue- vos proyectos sin penalizar a los ya ope- rativos, junto con la necesidad de mayor predictibilidad y firmeza en las instalacio- nes eólicas consolidarán la necesidad de instalaciones híbridas, en las que el alma- cenamiento tendrá un papel fundamental. El envejecimiento de la flota hará necesa- rias soluciones de extensión de vida y repo- tenciación para los parques eólicos, donde más de 2.000 MW han llegado al final de su vida útil teórica. También es importante identificar los nuevos modelos de negocio posibles para un parque eólico y crear la regulación que permita llevarlos a cabo, innovando y explorando: servicios de balance, alma- cenamiento para regulación del sistema, almacenamiento indirecto estacional, pro- ducción de hidrógeno renovable, firma de PPAs convencionales, PPAs dedicados con industria electro-intensiva e integración de la demanda y el consumidor con los par- ques eólicos. Y en cuanto a la I+D, sector eólico espa- ñol está comprometido y somos referencia a nivel mundial como uno de los principa- les centros de experimentación. Tenemos una inversión de más del 4,1% en I+D en eólica frente al 1,2% de media en Espa- ña. Tenemos la necesidad de apostar por mecanismos de innovación adecuados que tengan en cuenta el tamaño creciente de los desarrollos experimentales. España debe ser un referente como hub de expe- rimentación eólico tanto en onshore como en offshore, principalmente flotante, don- de nuestro país es líder en el desarrollo de prototipos a nivel mundial. La eólica offs- hore flotante es una oportunidad industrial y energética para España, que necesita de una estrategia clara de país con objetivos concretos, además de una regulación ac- tualizada y políticas de I+D decididas para que España juegue un papel central en el desarrollo de este tipo de instalaciones en el corto plazo. El sector eólico en España es sólido gra- cias a unas fábricas que aportan una ca- dena de valor industrial, además de que la tecnología es conocida, los actores tie- nen el know-how perfecto para llevarlo a cabo, la financiación, en un escenario que va a ayudar y que permite garantizar que tenemos capacidad para afrontar el cum- plimiento del PNIEC. El sector eólico afronta con responsa- bilidad ser protagonista en la Transición Energética y aporta el potencial para la movilización de inversiones en la recupera- ción económica. El sector industrial eólico se configura como una pieza fundamental totalmente consolidada en nuestro país para facilitar la transición hacia un uso más limpio, eficiente y competitivo de la ener- gía y para cumplir los ambiciosos objetivos marcados de descarbonización Molinos en la cima. Iñigo Cores. 73 energética XXI · 192 · DIC 19
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