Energetica. Edición de diciembre 2020

BALANCE 2020 Y PERSPECTIVAS 2021 MAR DUQUE DIRECTORA GENERAL DE AFBEL (ASOCIACIÓN DE FABRICANTES DE BIENES DE EQUIPO ELÉCTRICOS) Digitalización de las redes e inversiones tractoras en economía verde, los dos retos de 2021 para el sector de bienes de equipo eléctrico 2020 ha sido el año en que el sector de bienes de equipo eléctrico demostró ser esencial e imprescindible para mantener el suministro de las redes y de las infraestructuras indispensables para la economía y la sociedad. D urante el confinamiento a conse- cuencia de la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19, todo tipo de servicios críticos aseguraron la con- tinuidad de sus sistemas eléctricos gracias a los operadores de transporte y distribución y a los de generación eléctrica, a quienes sus proveedores de tecnología facilitaron los suministros esenciales para que la in- fraestructura eléctrica española no haya sufrido disrupción alguna durante este pe- riodo crítico que continuamos viviendo. Así, el sector dio soporte con sus produc- tos a todos los operadores del sistema de transporte y distribución (incluidas las pe- queñas compañías distribuidoras locales), junto a los operadores de generación eléc- trica renovable y convencional e instalado- res y otros clientes que permitieron dotar de energía eléctrica a grandes consumido- res como hospitales, supermercados, ae- ropuertos o incluso el hospital de IFEMA y otras muchas infraestructuras sanitarias im- plementadas en tiempo record, que en su momento fueron, y continúan tan impres- cindibles y cruciales exigiendo una calidad y continuidad ejemplar del servicio eléctrico. Esto fue posible gracias al esfuerzo que se está llevando a cabo en España por parte de los operadores del sistema para contar con una red eléctrica resiliente y un sector tecnológico potente, competitivo y de altísi- ma cualificación. En los últimos 10 años, se han logrado enormes avances en la mayoría de los sectores de la transición energética que han desarrollado nuevas tecnologías digitales y cadenas de valor potentes, redu- ciendo además significativamente el coste de la transición, para adaptarse a los nue- vos avances tecnológicos como los vehícu- los de cero emisiones y sus infraestructuras de recarga, así como los sistemas digitales asociados que permiten hacer factible el rol activo de los consumidores a través del des- pliegue de la generación distribuida. Ley de cambio climático e inversión en activos de distribución Este año también hemos asistido a diversos cambios regulatorios. La implementación del Plan Nacional Integrado de Energia y Clima (PNIEC), los objetivos de penetración de fuentes renovables (especialmente eóli- ca y fotovoltaica) y la ‘democratización’ del sistema eléctrico con la facilitación del auto- consumo y el empoderamiento del consu- midor se han configurado como los nuevos desafíos a afrontar por parte de la que cada vez debe ser más inteligente red de distribu- ción de media y baja tensión. Con la llegada de la nueva normalidad, se ha hecho más patente la posibilidad de re- lanzar la economía tras la COVID-19 apos- tando por aquellos segmentos que fueran capaces de desencadenar nuevos modelos económicos sin renunciar a los objetivos climáticos ni a los planes para la necesaria transición energética. La transición a una economía climáticamente neutra debe ba- sarse en la utilización de los recursos reno- vables, que comportan indefectiblemente un traspaso decidido de toda la economía 80 energética XXI · 192 · DIC 19

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