Energetica 213 enero febrero 2022

Los retos de la movilidad conectada, cooperativa y automatizada (CCAM) La movilidad se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia ‘hacia cero’, que considera que la movilidad tiene que conseguir los objetivos de 0 muertes, 0 emisiones y 0 atascos, lo que conlleva a tener que actuar en todos los frentes y elementos existentes en la movilidad, los vehículos, la propulsión, los sensores, las infraestructuras y la gestión de tráfico. DRA. OIHANA OTAEGUI DIRECTORA DE TRANSPORTE Y SEGURIDAD EN VICOMTECH E n lo que respecta a 0 emisiones pode- mos decir que las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la producción de energía son la princi- pal causa del cambio climático. Para 2050, alrededor del 70% de la población mundial vivirá en ciudades y el crecimiento general podría agregar 2.500 millones de personas a las áreas urbanas. La urbanización genera enormes consecuencias en términos de mo- vilidad de personas y bienes y las ciudades se volverán críticamente dependientes de sus sistemas de transporte. Las deficiencias de los sistemas de transporte provocan re- trasos, aumento de los costes, frustración, aumento de la contaminación y deterioro de la salud. La Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación del aire causa 4,2 millones de muertes prematuras cada año en todo el mundo, de las cuales unas 400.000 se producen en la UE según la AEMA (2019). La conciencia de la contami- nación del aire (y la exposición a partículas pequeñas PM10 y PM2.5) como un proble- ma de salud importante está creciendo y el transporte contribuye significativamente a tales emisiones. El transporte representa hasta el 50% de las emisiones de PM en los países de la OCDE. Con el crecimiento de la población, la urbanización y las necesidades medioambientales, las normas de trans- porte relativas a las emisiones de gases de efecto invernadero se vuelven más estrictas y las ciudades necesitan adaptar las infraes- tructuras para cambiar el comportamiento y mejorar la vida. Se necesitan soluciones eficaces de gestión de tráfico y redes, pero la implementación de estos sistemas depen- de directamente del estado de las tecnolo- gías que ayuden a la total optimización del tráfico, como son los vehículos asistidos o automatizados, las telecomunicaciones y la sensorización de las infraestructuras. En lo que respecta a la automatización de la conducción para la optimización de la ta- rea de conducción y evitar accidentes, cabe decir que conducir es una tarea muy com- pleja, que requiere la cooperación de varias funciones cognitivas y psicomotoras a la vez. Los accidentes pueden ser la consecuencia de muchos factores diferentes, que se pue- den clasificar en tres categorías: la carretera, el vehículo y el conductor. A pesar de todos los demás factores que intervienen en la ca- rretera, el error humano sigue siendo el fac- tor más mortal (el 90% de los accidentes de tráfico son causados por errores humanos). Según la Organización Mundial de la Salud, más de 1,24 millones de personas en todo el mundomurieron en 2010 a causa de trauma- tismos causados por el tránsito. Nos encontramos en una época de cam- bios profundos en la forma en que nos des- plazamos gracias a la llegada del vehículo eléctrico con baterías de mayor autonomía y una tecnología de conducción autónoma que se encuentra en pleno desarrollo. Los ve- hículos autónomos favorecerán la penetra- ción a gran escala de la movilidad eléctrica y así aumentarán sus ventajas en términos de sostenibilidad no solamente ambiental. Por un lado, la automatización en sí misma pue- de mejorar la eficiencia energética, ya que reduce la aceleración y frenados y es capaz de mantener un mejor flujo constante de ve- hículos en las infraestructuras. Por otro lado, estos vehículos se pueden vincular a otras innovaciones en el sector de la movilidad, 36 ENERGÉTICA XXI · 213 · ENE/FEB 22

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