Revista Energética. Noviembre 2023
también contribuye al logro de una genera- ción sostenible y eficiente de energía solar. La inspección visual es la primera línea de defensa en el mantenimiento preventivo. Se deben realizar evaluaciones regulares para detectar cualquier signo de daño superficial, deformidades o acumulación de suciedad en los paneles solares. También es de vital im- portancia realizar esta inspección visual en los demás elementos que componen la instala- ción, tales como inversor, cableado, conexio- nes, estructura, etc. Para poder anticiparnos a futuros fallos del sistema. Los sistemas avanzados de monitorización también son un elemento imprescindible. Con estos se recopilan datos de la instalación de manera constante sobre el funcionamien- to de la instalación, y es en este punto, donde se pueden detectar posibles anomalías de la instalación. También, la termografía infrarroja es una he- rramienta indispensable para identificar pun- tos calientes o áreas de sobrecalentamiento en los módulos solares. La aplicación regular de esta tecnología proporciona una visión precisa del rendimiento térmico de los pane- les y permite intervenciones proactivas antes de que se produzcan fallas. Además, las conexiones eléctricas también son identificadas como elementos críticos de la instalación. Las pruebas regulares de resis- tencia y voltaje en estas conexiones ayudan a detectar cualquier debilidad o deterioro. Acciones yactuaciones correctivas Como bien se indicaba en el punto anterior, el mantenimiento preventivo es vital para pre- venir fallos en el sistema que impliquen el mal funcionamiento de la instalación, y, por tanto, que el funcionamiento no sea el óptimo. No obstante, es muy difícil eludir estas fallas aun aplicando un correcto y severo mantenimien- to preventivo. El mantenimiento correctivo no solo es una respuesta a problemas inmediatos, sino una oportunidad para aprender y mejorar conti- nuamente. La combinación de diagnóstico rápido, reparación precisa y análisis de causa raíz asegura una resolución eficiente y dura- dera de los problemas, contribuyendo a la fiabilidad y rendimiento a largo plazo de la instalación fotovoltaica. El primer paso en el mantenimiento co- rrectivo es realizar un diagnóstico rápido y preciso del problema. Esto implica la iden- tificación específica de la falla, ya sea en los paneles solares, inversores, conexiones eléc- tricas u otros componentes. La experiencia técnica y la utilización de herramientas de diagnóstico avanzadas son fundamentales para este proceso. Una vez identificado el problema, la inter- vención inmediata es esencial para mini- mizar el tiempo de inactividad del sistema. La reparación puede involucrar desde la sustitución de módulos solares dañados hasta la corrección de conexiones eléctricas defectuosas. La disposición de los materiales también es vital, dado que la resolución del proble- ma vendrá dada por la reposición del mismo elemento dañado. En este sentido, disponer de los mismos materiales que componen la instalación es vital para reducir los tiempos de afección al máximo posible. Muy importante después de aplicar actua- ciones preventivas y correctivas es disponer de un libro de registro en el que incluya todas las actuaciones aplicadas a la instalación, sean de la índole que sea. A futuro, esto hará que los tiempos de respuesta sean más cor- tos y las actuaciones más precisas, reducien- do los plazos de la afección de la instalación. Accesos a cubierta y sistemas de anclaje Analizados los elementos e implicaciones que inciden directamente en alargar la vida útil de una instalación fotovoltaica, no hay que olvidarse de otros aspectos, que si bien, no son directamente imputables a la instala- ción también son de especial relevancia. En este sentido, las escaleras de acceso a cubierta, y otros elementos que garanticen la seguridad y salud a la hora de trabajar en altura son esenciales a la hora de practicar el pertinente mantenimiento. Ya no solo por el cumplimiento legal, sino también para agilizar la respuesta y traba- jos a desarrollar en las tareas de Operación y Mantenimiento. Muchas instalaciones no cuentan con estos elementos de seguridad y salud de manera permanente, por lo que su- bir a cubierta para realizar trabajos de man- tenimiento preventivo se alargan en el tiem- po, o directamente, no se realizan debido a las dificultades de acceso y trabajo en altura. Disponer de estos elementos de manera permanente es esencial para poder garanti- zar y aplicar las correspondientes revisiones y actuaciones periódicas en la instalación. Solo así, se puede garantizar la durabilidad de la instalación fotovoltaica. Conclusión Prolongar la vida útil de una instalación foto- voltaica más allá de los 25 años implica una serie de estrategias y consideraciones clave. El diseño óptimo y la implementación de la instalación son fundamentales, y la elección de una empresa con experiencia y calidad garantiza la durabilidad y productividad de la instalación. Además, las tareas y actuacio- nes preventivas y correctivas son esenciales para anticiparse a posibles fallos del sistema y preservar la eficiencia de la instalación a lo largo del tiempo. A pesar de los avances tecnológicos y la mejora en la calidad de los componentes, es inevitable que puedan surgir problemas a medida que la instalación envejece. Sin embargo, con las estrategias adecuadas y un enfoque proactivo, es posible maximizar la vida útil de una instalación fotovoltaica y contribuir significativamente a los objetivos medioambientales ◉ operación y mantenimiento 99 ENERGÉTICA XXI · 230 · OCT 23
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