Energetica XXI. Marzo 2024

Cabe señalar que, entre las novedades más reseñadas de esta propuesta, se encuentra la de la necesidad de celebrar encuentros de diálogo público-privado que ayuden a favo- recerer el despliegue y la compatibilidad del sector de la eólica marina, con otros usos del mar. Una cuestión que, desde luego, no es menor desde el punto de vista de que el de- sarrollo de este nuevo sector podría conllevar puntos de desencuentro con grupos locales, en tanto en cuanto podría alterar el desarrollo normal de sus actividades socioeconómicas o de las condiciones ambientales de la zona. Es por ello que es crítico tener en cuenta todas las aportaciones de la comunidad local, de manera que se les haga partícipes del proyec- to desde sus comienzos, y se integren sus re- comendaciones y estudien sus consideracio- nes en favor de la contribución al desarrollo sostenible local con la puesta en marcha de estas instalaciones de generación de energía renovable. Estos espacios de comunicación y foros de encuentro con los distintos agentes de la región se convierten a su vez en fuentes muy ricas de información sobre la casuística socioeconómica local; información de gran valor para los proyectos de eólica marina, como tractores de desarrollo tecnológico y promoción de la competitividad local. Así bien, una vez publicado este primer bo- rrador de RD, se espera que en los próximos meses, y durante la fase de alegaciones que en el proceso de participación pública se produzcan, se avance en algunas de las in- certidumbres primeras que se tenían desde el sector de la eólica. Caso, por ejemplo, el de la fecha de comienzo de la cuenta atrás para que los primeros parques eólicos lleguen a ser una realidad en España. Pero ¿qué otras incertidumbres están aún pendientes de ser resueltas? Algunas de éstas determinarán no sólo la posibilidad de una implantación nece- saria para cumplir con los objetivos de descar- bonización, sino que se consiga una implan- tación exitosa en términos de impacto social, ambiental y económico de estos proyectos. En este sentido, algunas voces relevantes de las asociaciones del sector apuntan a la imperiosa necesidad de abordar cuestiones técnicas relacionadas con la innovación, la in- versión, la logística, las operaciones de man- tenimiento o las repercusiones ambientales de los proyectos, como las interacciones con otros sectores de actividad. Otra de las necesidades para superar obs- táculos es la creación de grupos de trabajos como es el ejemplo en Canarias la Mesa de la “Energía Eólica Marina” una iniciativa que ha querido contar con los distintos representan- tes y agentes de las entidades relacionadas con este sector. En la línea de apuntar a una de las incerti- dumbres que no está aún resuelta es la que abordaremos en los siguientes párrafos. El cambio climático exige una apuesta por aprovechar el potencial de la producción de energía en el mar. Pero son otros los impactos ambientales que se verían reducidos o miti- gados, como por ejemplo la reducción de la posibilidad de derrames en el mar, debido a la importante reducción del transporte marí- timo de petróleo o gas, gracias al despliegue de la eólica y a la reducción de la dependen- cia de estos combustibles para la producción eléctrica. La tecnificación de las empresas para dar respuesta a las necesidades del sec- tor, la aplicación de nuevas tecnologías, el conocimiento adquirido y la posibilidad de prestar servicios a nivel internacional, son otras cuestiones que suponen un verdadero impacto positivo sobre la comunidad local y el sector de las renovables en particular. Estas ventajas indiscutibles deben, además, apoyarse en una mayor intensidad de trabajo de medición de impactos ambientales sig- nificativos. Evaluar los riesgos es oportuno y vital y sustentará la adopción de medidas de gestión que minimicen los impactos y la sos- tenibilidad ambiental del sector de la energía eólica marina. Con el objeto de objetivar esta realidad, nos remitimos al informe “Reviewing the ecolo- gical impacts of offshore wind farms”1 publi- cado el año pasado en el que se apunta que los estudios científicos que han abordado este problema han demostrado una brecha entre los riesgos percibidos y reales. Los pri- meros surgen de la incertidumbre o la falta de datos sobre los impactos ambientales reales de los dispositivos de energía oceánica. En consecuencia, las incertidumbres relativas a la evaluación de los impactos resultantes de las presiones acumulativas causadas por los dispositivos de producción, también provo- can retrasos sustanciales durante el proceso de autorización. Es por lo tanto urgente investigar múltiples interacciones entre las actividades humanas y los elementos del ecosistema, dado que los futuros desarrollos de la energía eólica se su- marán a los impactos acumulativos ya produ- cidos por las actividades existentes junto con la demanda creciente del espacio por otras acti- vidades y, por su puesto, el cambio climático. Y es, por lo tanto, necesario soportar con da- tos que ayuden a la administración a poder tomar decisiones en base al conocimiento científico y, por lo tanto, con las garantías su- ficientes para garantizar el éxito del despliegue de la eólicamarina. Por consiguiente, del total de los 19 lugares con alto potencial para el desarrollo de la eóli- ca en las costas españolas, que aglutinan 5.000 kilómetroscuadradosque representaun0,46% de las aguas jurisdiccionales del espacio marí- timo español, necesitan avanzar rápidamente en despejar dudas sobre su potencial real, no sólo en torno al recurso eólico, sino también a los condicionantes ambientales. Esto no será posible sin un conocimiento exhaustivo de los fondos marinos, de sus profundidades, morfo- logías, hábitats y ecosistemas presentes, que ayude en el diseño de los futuros parques en cuanto a su disposición, distribución y anclaje al fondo y que aseguren los mayores ratios de competitividad y minimicen al máximo el ries- gomedioambiental.Así pues, es crucial en esta fase inicial del desarrollo de este sector, apos- tar por la generación de conocimiento marino de calidad, bajo los estándares internacionales exigidos. Aprovechar las diferentes metodo- logías y tecnologías que existen en el merca- do, así como el gran experiencia de años de desarrollo en campo levantando este tipo de información en un país como es España, con una franja costera tan amplia. La exploración integral del medio marino y sus ecosistemas se convierte no sólo en oportunidad, sino en necesidad para la definición de proyectos de eólica marina sin poner en entredicho la cali- dad ambiental de estos recursos. Esta incertidumbre es aún grande por lo que, en los próximos encuentros del sector será un asunto para seguir hablando, traba- jando, aportando soluciones y, desde nuestra posición y de las empresas consultoras, insis- tir en que el éxito de los retos se fundamenta en una apuesta de inversión en innovación y en conocimiento científico seseando que no sea este tema uno más que haga bueno el re- frán castellano “Palabras y plumas, el viento las lleva” y que sea el viento quien nos traiga progreso y una sociedad más sostenible ◉ Referencia Galparsoro, I., Menchaca, I., Garmendia, J.M. et al. Reviewing the ecological impacts of offshore wind farms. npj Ocean Sustain 1, 1 (2022). https://doi. org/10.1038/s44183-022-00003-5 eólica 77 ENERGÉTICA XXI · 234 · MAR 24

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