Revista Energética. Diciembre 2024
BALANCE 2024 Y PERSPECTIVAS 2025 2024: un año de decisiones estratégicas y avances en la transición energética Cerramos otro año trascendental en materia de política energética y climática tanto en Europa como en España. 2024 se ha caracterizado por decisiones estratégicas que refuerzan el compromiso de los principales actores implicados con la sostenibilidad, la competitividad y la autonomía energética, comenzando por la renovación de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen, reelegida como presidenta, ha liderado este cambio poniendo de manifiesto la prioridad de avanzar hacia una transición energética más sostenible, pero también más competitiva y asequible para todos los consumidores. L as cartas de misión a los nuevos co- misarios detallan las prioridades es- tratégicas de sus carteras y trazan las directrices para cumplir los nuevos objetivos europeos. En el caso del comisario encarga- do de Energía, la carta de misión enfatiza la necesidad de acelerar la implementación del Pacto Verde Europeo, con especial atención a la expansión de fuentes de energía reno- vable, la mejora de la eficiencia energética y la modernización de infraestructuras. Esto incluye avanzar en la integración del hidró- geno renovable y otras tecnologías limpias como pilares del nuevo sistema energético europeo. Además, se ha subrayado la impor- tancia de garantizar precios energéticos com- petitivos, un reto crítico para la industria y los consumidores. Por su parte, el responsable de la Compe- titividad Industrial ha recibido un mandato centrado en fortalecer la capacidad industrial europea en tecnologías limpias. Esto incluye incentivar la producción local de componen- tes clave para la transición energética, como electrolizadores, turbinas eólicas y paneles solares, reduciendo la dependencia de pro- veedores externos. También se destaca la ne- cesidad de fomentar la competitividad indus- trial mediante un marco regulatorio más ágil y adaptado a las exigencias del mercado glo- bal, así como el desarrollo de una política de apoyo a las industrias energético-intensivas. En esta empresa se verá respaldada por fi- guras clave como Teresa Ribera, nueva vice- presidenta ejecutiva de la Comisión, quien asumirá roles cruciales en políticas de com- petencia y tecnologías limpias. En su con- junto, la nueva estructura política subraya la apuesta europea por la descarbonización y la independencia energética, apoyándose en capacidades tecnológicas propias y en la diversificación de las fuentes de suministro. Este movimiento ha tenido eco en el ámbi- to nacional, donde hemos sido testigos del relevo necesario al frente del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, obligado por la marcha de Ribera a Europa. Sara Aagesen, como nueva vicepresidenta tercera y ministra, y Joan Groizard, como se- cretario de Estado de Energía, asumen la res- ponsabilidad de guiar las políticas energéti- cas y climáticas de España en un contexto de retos globales cada vez más exigentes. A nivel global, la COP29 en Bakú ha puesto de manifiesto la urgencia de intensificar la ac- ción climática. Los compromisos alcanzados, como la financiación climática de 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035, repre- sentan un avance crucial. Sin embargo, no po- demos obviar el enorme desafío que supone la implementación efectiva de estos acuerdos y su transformación en acciones concretas. En España, la actualización del Plan Na- cional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 ha sido un hito relevante que es- tablece una serie de nuevos objetivos para la descarbonización de nuestro sistema ener- gético. Sin embargo, desde el sector gasista no podemos pasar por alto una sensación de falta de ambición respecto a tecnologías cla- ve como el biometano. El biometano es un gas renovable funda- mental para la transición energética, no solo como herramienta clave para la descarbo- nización, sino también como impulsor de la economía circular y el desarrollo socioeco- nómico, especialmente en zonas rurales. Su potencial en España, estimado en hasta 163 TWh/año, sigue lejos de los objetivos plan- teados en el PNIEC. Desde Sedigas, hemos insistido en este potencial y en la necesidad de un compromiso mayor para desbloquear las barreras regulatorias y de inversión que limitan su desarrollo. A pesar de ello, el biometano ha seguido ganando protagonismo. Actualmente, se estiman 685 proyectos de instalaciones con NAIARA ORTIZ DE MENDÍBIL SECRETARIA GENERAL DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DEL GAS (SEDIGAS) 106 ENERGÉTICA XXI · 242 · DIC 24
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