Energética 252. Diciembre 2025
BALANCE 2025 Y PERSPECTIVAS 2026 RAÚL GARCÍA POSADA DIRECTOR DE ASEALEN–ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ALMACENAMIENTO DE ENERGÍA 2025: el año en que el sistema mostró sus límites El año 2025 quedará registrado como un punto de inflexión para el sistema eléctrico español. No tanto por grandes récords de nueva potencia instalada o por hitos normativos largamente esperados, sino por un acontecimiento que actuó como catalizador de todo lo demás: el apagón del 28 de abril. Un evento que, más allá de su duración o de su alcance concreto, tuvo un efecto estructural en la percepción del riesgo, en la toma de decisiones y en la agenda política, regulatoria y financiera del sector eléctrico. E l apagón no fue un accidente aisla- do, sino la manifestación visible de tensiones que venían acumulándose desde hacía años: una penetración renova- ble creciente sin suficiente flexibilidad aso- ciada y un sistema cada vez más expuesto a episodios de sobreoferta y precios extremos. Desde ese momento, toda la conversación giró en torno a una pregunta: ¿cómo garanti- zar la seguridad de suministro y la estabilidad del sistema en un escenario profundamente descarbonizado? La respuesta apunta de for- ma inequívoca al almacenamiento y a las dis- tintas formas de flexibilidad no fósil. Desde el punto de vista del mercado eléc- trico, 2025 ha confirmado tendencias ya visi- bles en años anteriores. La volatilidad se ha intensificado y los episodios de precios cero o negativos han dejado de ser anecdóticos para convertirse en estructurales. Durante la primavera y buena parte del verano, la combinación de alta producción renovable, una demanda moderada y unos recursos de flexibilidad insuficientes para el escenario actual provocó situaciones recurrentes de saturación. Lo más significativo es que esta dinámica se ha producido sin un crecimiento relevan- te de la generación renovable en términos de energía producida. Tal y como muestran los datos en año móvil publicados por REE, la generación renovable en 2025 apenas ha aumentado respecto a 2024. Sin embargo, sí se ha registrado un incremento notable tan- to en la turbinación como en el consumo de bombeo, señal inequívoca de que el sistema está utilizando de forma más intensiva los recursos existentes para gestionar desequili- brios, sin que ello se traduzca en una mayor aportación neta de energía limpia al mix. Este desacoplamiento entre potencia ins- talada, energía generada y valor de mercado constituye una de las grandes paradojas del momento actual. El sistema produce ener- gía renovable, pero cada vez con menor va- lor marginal en amplias franjas horarias y, al mismo tiempo, sigue necesitando recursos firmes y flexibles en los momentos críticos. El apagón actuó como un potente acelera- dor de esta toma de conciencia. Su impacto fue especialmente profundo en dos ámbi- tos. Por un lado, en instalaciones detrás del contador, donde el almacenamiento dejó de percibirse como una herramienta de optimi- zación económica para convertirse, también, en un elemento de resiliencia. En los ámbitos residencial, comercial e industrial, la capaci- dad de mantener el suministro ante un fallo de red forma ya parte real de la propuesta de valor. Por otro lado, en el almacenamiento conec- tado a red, el apagón reforzó la idea de que no basta con añadir megavatios renovables si estos no van acompañados de capacidad de gestión. La flexibilidad dejó de ser un concep- to abstracto para convertirse en un requisito operativo, especialmente en un contexto de “modo de operación reforzado”. Uno de los cambiosmás relevantes de 2025, aunque menos visible para el gran público, ha sido la evolución de la financiación de proyectos de almacenamiento. Si hace ape- nas dos o tres años estas tecnologías eran percibidas con cautela por parte de bancos y fondos, hoy el panorama es sensiblemente distinto. Las entidades financieras han acu- mulado experiencia, los modelos de ingresos se comprenden mejor y el apetito inversor ha crecido de forma significativa. Los proyectos de baterías, tanto stand- alone como hibridados, están comenzando a cerrar financiaciones con estructuras cada vez más sofisticadas, en las que se combinan ingresos procedentes del mercado eléctrico, de los servicios de ajuste, de acuerdos a largo plazo con terceros gestores de energía —que asumen la optimización y operación en mer- cado— y del apoyo público. Esta convergen- cia de fuentes de ingresos refleja una clara maduración del sector y resulta fundamental 96 ENERGÉTICA XXI · 252 · DIC 25
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw