253 magazine

EN EL SECTOR PÚBLICO Y RESIDENCIAL El sector público y el residencial: el gran salto del sistema CAE Durante sus tres primeros años de vida, el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) ha demostrado que es una herramienta eficaz para canalizar inversión privada hacia proyectos de eficiencia energética. Ha permitido movilizar recursos, activar proyectos y generar un mercado en torno al ahorro de energía verificado. Pero a medida que el sistema ha madurado, el foco ha ido desplazándose. Ya no se trata solo de si funciona, sino de si puede escalar. Y ese reto tiene un nombre claro en 2026: sector público y sector residencial. ELENA GONZÁLEZ SÁNCHEZ PRESIDENTA DE ASDAE (ASOCIACIÓN NACIONAL DE SUJETOS DELEGADOS PARA LOS CERTIFICADOS DE AHORRO ENERGÉTICOS) H asta ahora, el sistema CAE ha ope- rado principalmente en entornos industriales y en grandes proyec- tos, donde la capacidad técnica, adminis- trativa y financiera permite absorber su complejidad. Sin embargo, el verdadero potencial transformador del mecanismo está en su capacidad para llegar a miles de ayuntamientos, edificios públicos, comuni- dades de vecinos y hogares. Es ahí donde se concentra una parte muy significativa del consumo energético, pero también donde los procedimientos actuales muestran sus límites. Si el sistema CAE quiere cumplir plenamente su función como palanca de la transición energética, debe adaptarse para ser verdaderamente capilar. Un sistema que necesita ganar en escala La capilaridad no es una cuestión menor ni un reto técnico más. Es el factor que determina si el sistema CAE se convierte en una política pú- blica estructural o si queda limitado a un nicho de proyectos complejos y operadores especia- lizados. Para avanzar hacia una aplicaciónmás generalizada, especialmente en el ámbito del sector público y el residencial, resulta impres- cindible revisar la operativa actual. Hoy, muchos pequeños y medianos pro- yectos se enfrentan a barreras desproporcio- nadas: exigencias documentales excesivas, fichas técnicas poco adaptadas a actuacio- nes estandarizadas, procesos de verificación largos y heterogéneos según la comunidad autónoma o plataformas digitales que no siempre están preparadas para gestionar volúmenes elevados de expedientes. Todo ello limita la entrada de actores que, precisa- mente, son los que permitirían multiplicar el impacto del sistema. Si queremos que un cambio de luminarias en un colegio público, la rehabilitación ener- gética de un edificio municipal o la sustitu- ción de una caldera en una comunidad de vecinos puedan beneficiarse del sistema CAE de forma ágil, es imprescindible avanzar ha- cia una mayor simplificación, digitalización y estandarización. Sin estos cambios, la im- plantación masiva del sistema será inviable. El papel clave de los Sujetos Delegados En este proceso de adaptación, los Sujetos Delegados desempeñan un papel absolu- certificados de ahorro energético 40 ENERGÉTICA XXI · 253 · ENE/FEB 26

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