253 magazine

EN EL SECTOR PÚBLICO Y RESIDENCIAL tamente estratégico. No son simples inter- mediarios administrativos. Son operadores especializados que, desde la práctica diaria, conocen en profundidad cómo funciona el sistema, dónde se producen los cuellos de botella y qué ajustes son necesarios para ha- cerlo más eficiente. Su experiencia acumulada en la tramita- ción de expedientes les permite detectar ineficiencias, incoherencias en las fichas técnicas o problemas en los procedimientos de verificación que, de otro modo, pasarían desapercibidos. Pero lo más relevante es que este conocimiento no se queda en el ámbito interno: se canaliza a través de AS- DAE, la Asociación Nacional de Sujetos Dele- gados, que actúa como plataforma colectiva para proponer mejoras, compartir buenas prácticas y colaborar con la Administración en la evolución del sistema. Gracias a este trabajo conjunto, en muchos casos han sido los propios Sujetos Delegados quienes han identificado errores o disfuncio- nes que incluso podían haberles beneficiado a corto plazo, y han optado por trasladarlos a la Administración para su corrección. Esa ac- titud refleja una apuesta clara por construir un sistema robusto, equitativo y sostenible en el tiempo, capaz de generar confianza en todos los agentes implicados. Una hoja de ruta compartida Este espíritu de mejora continua se plasmó de forma muy clara en el reciente Foro CAE 2026, organizado por ASDAE, que reunió a los órganos gestores de distintas comuni- dades autónomas, del Ministerio, sujetos delegados, sujetos obligados y verificadores. Uno de los resultados más relevantes de ese encuentro fue la presentación del Decálogo de propuestas de ASDAE, un documento que recoge las prioridades del sector para conso- lidar el sistema y reforzar su credibilidad. El Decálogo de ASDAE nace como propues- ta estructurada para resolver los principales problemas operativos y jurídicos que actual- mente limitan la escalabilidad del sistema. Entre sus diez puntos se incluyen medidas como el establecimiento de plazos máximos para liquidaciones y emisiones, incorpo- rando el silencio administrativo para evitar expedientes en el limbo; la mejora y digita- lización de la plataforma del Ministerio; la clarificación de funciones entre Ministerio, verificadores y gestores autonómicos; la creación de un comité de arbitraje técnico; o la estandarización de criterios y tiempos de inspección en todas las comunidades autónomas. Desde el punto de vista jurídico, el Decá- logo también plantea la necesidad de pu- blicar aclaraciones oficiales sobre la Orden TED/815/2023 y el Real Decreto 36/2023, mediante guías interpretativas que aporten seguridad jurídica a los operadores. Y desde una perspectiva estructural, propone revisar el umbral mínimo para que los Sujetos Obli- gados puedan solicitar CAE directamente, vinculándolo a criterios de capacidad técni- ca y solvencia. No obstante, uno de los puntos más rele- vantes para el futuro del sistema es el que se refiere explícitamente a la Administración Pública, es decir, facilitar la emisión de CAE mediante modelos claros y casos prácticos que eviten la exclusión de proyectos públi- cos por falta de encaje procedimental. Es ahí donde el sistema puede empezar a desple- gar todo su potencial. Medir, verificar y digitalizar para poder crecer Durante el Foro, los órganos gestores auto- nómicos y representantes de la Subdirección General de Eficiencia Energética coincidieron en una idea esencial: el sistema debe crecer sin perder rigor. Compartir buenas prácticas, reforzar una digitalización útil basada en datos estructurados y validaciones automa- tizadas, y simplificar procesos allí donde la escasez de medios limita la agilidad admi- nistrativa son condiciones indispensables para que el sistema pueda escalar. En este contexto, se puso especialmente en valor el buen funcionamiento de las fichas de pequeños ahorros, una herramienta clave para impulsar actuaciones masivas centra- das en el ciudadano, así como la necesidad de contar con sistemas de información com- parables que permitan evaluar resultados y extender las prácticas más eficientes. Un sistema preparado para llegar al ciudadano El sector público y el residencial representan una parte sustancial del consumo energéti- co y, por tanto, del potencial de ahorro. Pero también son los ámbitos donde la fragmen- tación, la falta de capacidad técnica y las res- tricciones administrativas son mayores. Si el sistema CAE consigue adaptarse a esta reali- dad, su impacto puede multiplicarse. Esto exige procedimientos pensados para la repetición y el volumen, fichas técnicas alineadas con actuaciones habituales, plata- formas digitales capaces de gestionar miles de expedientes sin fricciones y esquemas de verificación que mantengan el rigor sin convertirse en un cuello de botella. En todo ese proceso, los Sujetos Delegados y ASDAE están llamados a desempeñar un papel ver- tebrador, aportando conocimiento, profesio- nalización y una interlocución técnica esta- ble con la Administración. De cara a 2026, el sistema CAE tiene por de- lante una oportunidad estratégica. Consoli- dar lo logrado, corregir ineficiencias y avanzar hacia una mayor capilaridad son los grandes objetivos. Se prevén avances normativos que faciliten la tramitación de proyectos recurren- tes o tipologías ya estandarizadas, así como un refuerzo de los sistemas de información y de los mecanismos de verificación. Insistimos. Los Sujetos Delegados no so- mos solo operadores del sistema, sino tam- bién co-arquitectos de su evolución. Nuestro conocimiento técnico, nuestra experiencia operativa y nuestra voluntad de cooperación están siendo determinantes para construir un modelo más transparente, eficaz y alinea- do con los objetivos de eficiencia energética y descarbonización. El sector público y el residencial representan hoy el principal desafío de desarrollo del sis- tema CAE. Que ese potencial se traduzca en resultados dependerá de nuestra capacidad colectiva para adaptar las reglas, profesiona- lizar los procesos y dotar al sistema de mayor seguridad jurídica y operativa. Desde ASDAE seguiremos aportando conocimiento técni- co y experiencia de campo para que el siste- ma CAE gane en accesibilidad, homogenei- dad y fiabilidad, y pueda consolidarse como una herramienta estructural de la política de eficiencia energética en España ◉ certificados de ahorro energético 41 ENERGÉTICA XXI · 253 · ENE/FEB 26

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