253 magazine
EN EL SECTOR PÚBLICO Y RESIDENCIAL generadores de climatización por bombas eléctricas, con un total de 278 actuaciones. Un sistema en evolución Uno de los datos que más llama la atención este año es la participación del sector trans- porte, que ya representa un 26,68% del aho- rro total, con 1.545 GWh. La electrificación de la movilidad está empezando a reflejarse en los CAE, y aunque su peso aún es reducido, también se ha registrado actividad en secto- res como el agropecuario, el terciario o el resi- dencial, que contribuyen especialmente con actuaciones estandarizadas de menor escala, pero alto impacto territorial. El sector agrope- cuario, por ejemplo, ha comenzado a imple- mentar sistemas de bombeo eficientes, mejo- ra de aislamientos en instalaciones ganaderas y modernización de equipos de climatización para conservación de productos. Se trata de pequeñas mejoras que, sumadas, están em- pezando a marcar diferencias. Desde el punto de vista administrativo, en 2025 se han tramitado 3.922 solicitudes de emisión, de las cuales 2.464 han sido favora- bles. A éstas se suman 265 solicitudes des- favorables y 110 desestimadas, un volumen que evidencia la necesidad de acompañar la tramitación con criterios claros, metodo- logías robustas y, sobre todo, mecanismos de verificación rigurosos. La diferencia entre una solicitud favorable y una desestimada a menudo radica en la calidad de los datos técnicos presentados, en la coherencia de los métodos de cálculo y en la experiencia de quienes gestionan los expedientes. La importancia de las empresas verificadoras Y es aquí cuando entra en juego una pieza fundamental del engranaje: las empresas ve- rificadoras. Un verificador del ahorro es una entidad acreditada por ENAC encargada de comprobar que los ahorros energéticos ge- nerados por una actuación son reales y están correctamente documentados. Un ejemplo de verificador es Dekra Certificación. La veri- ficación de Certificados de Ahorro Energético (CAE) asegura la fiabilidad de los ahorros de energía logrados. Esta verificación indepen- diente protege la credibilidad del sistema y facilita que tanto sujetos delegados como obligados confíen en el proceso, además de permitir al regulador asegurar que los fondos públicos o compensaciones se asignen de forma justificada. En cuanto a la distribución del ahorro por tipo de solicitante, el 56,05% provino de su- jetos delegados, mientras que el 43,95% fue generado por sujetos obligados, una pro- porción que indica un razonable equilibrio entre quienes realizan directamente las ac- tuaciones y quienes las promueven a través de terceros. Es, también, un síntoma del di- namismo de este nuevo mercado,en el que conviven grandes compañías energéticas, pymes especializadas, consultoras, instala- doras y empresas de servicios energéticos.. Ahorrar energía tiene valor En el plano económico, es importante des- tacar que los resultados son significativos, con un sistema que ha canalizado ingresos por más de 230millones de euros hacia quie- nes han apostado por la eficiencia. El precio medio percibido por el propietario inicial del ahorro oscila entre 115 y 140 €/MWh tras la gestión de las solicitudes. Este incentivo ha sido especialmente valioso para sectores que necesitan amortizar inversiones en un contexto de precios energéticos volátiles y, además, ha permitido financiar proyectos que, sin este ingreso adicional, no habrían sido viables en muchas pymes. También es relevante el impacto geográ- fico. Aunque hay actuaciones en todo el te- rritorio nacional, la mayor concentración se produce en Madrid, Comunidad Valenciana y Cataluña, lo que responde a una mayor den- sidad de actividad económica, tejido empre- sarial más consolidado y una mayor expe- riencia previa en proyectos de eficiencia. Sin embargo, esta realidad también plantea el reto de extender el sistema a regiones menos activas, apoyando la capacitación técnica y la divulgación. Menos emisiones Desde el punto de vista ambiental, es impor- tante destacar que los beneficios son incon- testables. Aunque el objetivo del sistema es la certificación y monetización del ahorro, los datos de 2024 ya mostraban una reduc- ción de emisiones cercana amediomillón de toneladas de CO₂, cifra que, al cierre de 2025, podría ser incluso superior, lo que refuerza el papel de los CAE como herramienta comple- mentaria en la lucha contra el cambio climá- tico. A medio plazo, estos resultados debe- rían integrarse en los planes autonómicos y municipales de descarbonización, alineando el CAE con otras políticas públicas. Lo más interesante es que este sistema genera ahorros y evita emisiones, contribu- yendo a construir un nuevo mercado, un mercado de eficiencia energética profesio- nalizado con cientos de actores que cubren toda la cadena de valor: desde el diagnósti- co hasta la implementación, pasando por la verificación y la comercialización. Esto ha fa- vorecido la aparición de nuevos modelos de negocio y ha generado empleo cualificado en toda España: ya existen clústeres regio- nales especializados en eficiencia, platafor- mas digitales que facilitan la trazabilidad de certificados y herramientas que permiten a las pymes calcular su potencial de ahorro y retorno económico. La madurez del sistema exige también responsabilidad. Es necesario que las me- todologías sigan evolucionando para refle- jar con precisión los ahorros reales y evitar inflar cifras. Que se siga apostando por la verificación como garante del rigor y que las administraciones apoyen con recursos sufi- cientes a los actores que participan, desde los pequeños municipios hasta las grandes compañías. Únicamente así se mantendrá la legitimidad social del sistema. Nuevas oportunidades De cara al futuro, el crecimiento sostenido del sistema sugiere nuevas oportunidades, por lo que sería deseable ampliar el catálogo de ac- tuaciones, incluyendo, por ejemplo, medidas de digitalización energética, autoconsumo o almacenamiento, siempre que puedan me- dirse con fiabilidad. También es clave reforzar la interoperabilidad de los sistemas digitales de tramitación, reducir plazos administrativos y mejorar la transparencia. Además, debería explorarse la conexión con sistemas similares en otros países europeos, lo que permitiría avanzar hacia un mercado común de certifi- cados, favoreciendo economías de escala y cooperación tecnológica. En definitiva, el Sistema CAE ha pasado de ser una propuesta normativa a convertirse en una herramienta real de transformación. Ha movilizado inversiones, generado confianza, distribuido beneficios y, sobre todo, ha de- mostrado que la eficiencia energética no es una aspiración retórica, que se ha convertido en una oportunidad concreta y medible. Con los aprendizajes de estos años, el reto ahora está en mantener la credibilidad, ampliar el impacto y consolidar un modelo que, sin duda, ya está marcando la diferencia ◉ certificados de ahorro energético 43 ENERGÉTICA XXI · 253 · ENE/FEB 26
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