Revista Energética. Marzo 2026

CARLO GAVAZZI El contexto de la movilidad eléctrica en España La transición hacia la movilidad sostenible está transformando radicalmente la infraes‑ tructura eléctrica. En España, el sector afron‑ ta un reto sin precedentes: con un parque de vehículos electrificados (VE) que busca consolidar su crecimiento hacia finales de 2025 y el ambicioso objetivo de alcanzar los 5,5 millones de unidades para 2030, según el PNIEC, la infraestructura actual debe evolu‑ cionar. La integración masiva de puntos de recarga en redes no diseñadas originalmente para ello convierte a los sistemas de gestión de carga inteligente en un requisito técnico ineludible para garantizar la estabilidad de la red y la eficiencia energética. Este desafío técnico se hace evidente al ob‑ servar que España ya cuenta con 50.000 pun‑ tos de recarga de acceso público a inicios de 2026, donde la transición hacia potencias ultrarrápidas exige una gestión de red mu‑ cho más robusta y eficiente por parte de los proyectistas. El reto técnico es claro: ¿cómo permitir la recarga simultánea de múltiples vehículos eléctricos sin comprometer la estabilidad del suministro ni sobrepasar la capacidad contratada de la instalación? La respuesta técnica reside en los sistemas de balanceo dinámico de cargas, conocidos internacio‑ nalmente como Dynamic Load Management (DLM). Estas tecnologías actúan como un sistema de control avanzado que optimi‑ za la distribución de la potencia disponible en tiempo real entre los diferentes puntos de recarga, evitando sobrecargas críticas y maximizando la eficiencia operativa de toda la infraestructura. El problema técnico: limitaciones de potencia y curvas de demanda Para comprender la necesidad del DLM, es preciso analizar un escenario común. Con‑ sideremos un edificio de viviendas estándar con 50 plazas de garaje y una potencia dis‑ ponible de 100 kW. Si cada plaza instalara un punto de recarga estándar de 7,4 kW, la conexión simultánea de tan solo 14 vehícu‑ los provocaría el disparo de las protecciones principales al superar la capacidad total del inmueble. Esta limitación física, denomina‑ da simultaneidad de carga, hace que el des‑ pliegue de infraestructuras sea inviable sin un sistema de carga de control activo. Este escenario se vuelve aún más comple‑ jo con la introducción de cargadores de alta potencia o carga rápida en entornos empre‑ sariales, donde las potencias pueden oscilar entre los 22 kW y los 350 kW. Los sistemas de balanceo dinámico resuelven este conflicto mediante la gestión inteligente de la poten‑ cia, ajustando de forma continua e instantá‑ nea la intensidad de carga en cada cargador en función de la carga total detectada en el edificio, priorizando siempre la continuidad del suministro general. Arquitectura de los sistemas DLM: componentes y comunicaciones Un sistema de gestión dinámica de carga robusto se fundamenta en una arquitectura integrada por cuatro pilares esenciales que deben trabajar en perfecta sincronía: 1. El controlador de carga: el controlador es la unidad de procesamiento central encargada de ejecutar los algoritmos de decisión sobre la carga de VE. Existen dos tipologías principales: controlado‑ res locales y controladores basados en la nube. En entornos técnicos profesio‑ nales, los controladores locales ofrecen ventajas determinantes, como una la‑ tencia de respuesta extremadamente Gestión inteligente de carga de vehículos eléctricos: balanceo dinámico y protección del sistema La gestión dinámica de carga (DLM) se consolida como requisito técnico para desplegar recarga masiva sin ampliar potencia, integrando medición en cabecera, control local y cumplimiento de ITC-BT-52/SPL. Movilidad sostenible 106 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26

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