Revista Energética. Marzo 2026
Elalmacenamientoenergéticoenel segmentocomerciale industrial (C&I) seestáconsolidando como una herramienta clave para gestionar la electrificación, estabilizar costes energéticos y mejorar la resiliencia del suministro. Su capacidad para optimizar el autoconsumo, participar en mercados de balance y reforzar la operación del sistema eléctrico a través de servicios de no frecuencia abre nuevas oportunidades para empresas y consumidores. RAÚL GARCÍA POSADA DIRECTOR, ASEALEN (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ALMACENAMIENTO DE ENERGÍA) L a electrificación de la economía está transformando la forma en que em‑ presas y organizaciones gestionan su energía. La expansión de las energías reno‑ vables, la volatilidad de los precios eléctricos y la creciente necesidad de flexibilidad del sistema eléctrico están impulsando nuevas soluciones para optimizar el consumo y me‑ jorar la eficiencia energética. En este contexto, el almacenamiento en instalaciones comerciales e industriales (C&I) se está consolidando como una herramienta clave para gestionar la energía de forma más inteligente y aprovechar nuevas oportunida‑ des económicas. Lejos de ser únicamente un complemento tecnológico, el almacenamien‑ to se está convirtiendo en una herramienta energética capaz de mejorar la competitivi‑ dad empresarial, reforzar la seguridad de su‑ ministro y aportar valor al sistema eléctrico. El almacenamiento permite precisamente actuar sobre este punto: acumular energía en momentos de menor coste y utilizarla cuando el precio de la electricidad es más elevado. Así, las empresas pueden estabilizar su coste energético, optimizar sus perfiles de consumo y reducir su exposición a las fluctuaciones del mercado eléctrico. Al mismo tiempo, el almacenamiento juega un papel fundamental en la maximización del autoconsumo renovable. La incorporación de baterías permite almacenar el excedente de generación renovable para utilizarlo poste‑ riormente, aumentando el grado de autocon‑ sumo efectivo y reduciendo la dependencia de la red. Además, facilita una gestión más avanzada de la energía, optimizando la inte‑ racción entre generación renovable, consumo eléctrico y precios de mercado. Y hasta aquí llega lo evidente, lo sencillo, lo intuitivo. Pero hay mucho más que optimi‑ zar el consumo propio. La incorporación de almacenamiento abre la puerta a participar en distintos servicios y mercados eléctricos de forma proactiva y con intención. El alma‑ cenamiento destaca precisamente por su capacidad de respuesta inmediata y su flexi‑ bilidad operativa que, en estas instalaciones C&I, puede aprovecharse a través de la parti‑ cipación como demanda. El almacenamiento energético detrás del contador abre nuevas oportunidades para empresas y sistema eléctrico autoconsumo con almacenamiento C&I 36 ENERGÉTICA XXI · 254 · MAR 26
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