Energetica 197 junio julio 2020

COGENERACIÓN que ajuste urgentemente el valor del mer- cado en su regulación. El Ministerio lo está estudiando pero aún no hay noticias sobre cuándo y cómo se llevará a cabo. La in- certidumbre es total porque la retribución actual solo está vigente hasta el 1 de julio y hay que ajustar el desfase en los precios eléctricos. Cada seis meses se revisan los costes de las cogeneraciones y se actua- lizan sus retribuciones, un proceso perió- dico que se descalabra si el Ministerio no publica las actualizaciones a tiempo. En los diferentes escenarios de cada industria cogeneradora, sin conocer la retribución para el próximo semestre es imposible sa- ber si se cubrirán los costes de producción; para poder operar las plantas es impres- cindible que se promulgue la Orden para el segundo semestre antes del 1 de julio. Hay que evitar que las industrias incurran en graves riesgos económicos por lo que el Ministerio debe cumplir su labor y publi- car las retribuciones a tiempo para que los cogeneradores podamos tomar decisiones sobre si producir o no. Plantas al final de su vida útil Unos 450 MW en medio centenar de plantas llegan al final de su vida útil este año. En tres años llegará casi la mitad del sector: más de 200. La cogeneración lleva seis años esperando un plan de renovación de instalaciones como establece la Ley del sector eléctrico 24/2013 y ahora va termi- nado la prórroga retributiva de dos años. Hay que establecer un marco de futuro para la actividad y sus inversiones asocia- das porque es vital para la industria y la descarbonización, siendo esta tecnología la mejor para que la industria acometa la transición energética. El COVID y sus consecuencias aconse- jan que se revise el PNIEC 2021-2030 que ha quedado desfasado en aspectos clave para la industria y la descarbonización, la cogeneración y el desarrollo del gas reno- vable. Si se sigue adelante tal y como está el plan, una de cada tres plantas de co- generación desaparecerá, en diez años de únicamente habrá 1.200 MW de los 2.600 MW que llegan al final de su vida útil sin alternativa ni soluciones que permitan sus- tituir la labor de descabonización, ahorro energético y eficiencia de esas plantas en la industria. Las consecuencias de reducir las aportaciones de la cogeneración en la próxima década —al contrario de lo que hacen Alemania o Italia— implicaría un incremento en los costes energéticos del 20% para unas 250 industrias con graves consecuencias para el 6% del PIB industrial y sus aportaciones socioeconómicas y de empleo. Reducir las aportaciones de la cogene- ración que contempla el PNIEC, hace que el país retroceda anualmente un 0,7% en eficiencia nacional y más de 4% en el glo- bal de la industria con un 15% de empeo- ramiento de la eficiencia en los sectores calorintensivos que emplean la cogenera- ción. El PNIEC ha olvidado las necesidades de la industria calorintensiva que no es susceptible de electrificación por razones técnicas de alta temperatura y por razones de competitividad. Además de apoyar el desarrollo de eólica y fotovoltaica, el PNIEC debería contemplar el desarrollo del gas renovable y la cogeneración como elemen- tos esenciales del desarrollo energético e industrial del país. Es indispensable revisar el PNIEC tras la COVID 19 y mejorar su tratamiento de la cogeneración como oportunidad para la descarbonización y el desarrollo del gas renovable. La cogeneración es la gran aliada de la industria para seguir lideran- do la descarbonización industrial a 2030 y alcanzar la neutralidad climática a 2050, de la mano del gas renovable y del hidró- geno y para progresar en autoconsumo, hibridación con tecnologías renovables e introducción de gases renovables avan- zando así en la neutralidad climática de las industrias con cogeneración. La cogenera- ción puede ser renovable con el desarrollo del gas renovable, biogás, syngas y, sobre todo, hidrógeno. El desarrollo de gas renovable es esencial para la descabonización de la industria, algo que imprescindiblemente debe ha- cerse de manera competitiva. Mientras se desarrollan las nuevas generaciones, el gas sigue siendo el combustible por excelencia en la industria y la cogeneración es la téc- nica más eficiente para su empleo. En la industria cogeneradora necesi- tamos seguridad jurídica para seguir fa- bricando y para captar inversión porque gran parte de las decisiones industriales pasan por contar con energía competitiva y con marcos energéticos que promuevan la competitividad. La situación de incerti- dumbre regulatoria de la cogeneración es un reflejo de unas políticas energéticas y de descarbonización que no están consi- derando las necesidades industriales. Con- tar en España con industria pasa también por la energía. Garantía de industria competitiva y descarbonización En nuestro país debe apoyarse un desa- rrollo conjunto de la cogeneración y las energías renovables, al igual que lo están haciendo en otros países industrializados como Alemania o Italia. El futuro de la co- generación pasa por seguir liderando con la industria calorintensiva la mayor eficien- cia energética, una total flexibilidad ope- rativa, hibridación con renovables y mayor descarbonización hacia la neutralidad cli- mática y la cogeneración renovable. España debe realizar una transición ener- gética eficaz y eso solo puede hacerse de la mano de la industria calorintensiva, don- de la cogeneración es la mejor alternativa, una tecnología imprescindible que apor- ta competitividad, eficiencia energética y descarbonización, reduce entre un 20% y un 35% las emisiones CO 2 en la gene- ración eléctrica a gas, ahorra 13 millones barriles petróleo y 8 millones de Ton CO 2 cada año. Ahí están los hechos 81 energética XXI · 197 · JUN-JUL 20

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