Energética XXI. Marzo 2021
GRUPOS ELECTRÓGENOS mulará de forma inevitable en los colectores del escape, reduciendo significativamente el “diámetro útil” del mismo. Además, el hollín se extenderá a los pistones, las válvu- las y el turbocargador, forzando el bloqueo del sistema por acumulación de residuos (hollín y excedentes de aceite). Una consecuencia directa de que el grupo opere a baja carga será la reducción signi- ficativa del intervalo normal de servicio del generador entre revisiones. 4. Algunos síntomas más… • Pulido excesivo de las camisas de los ci- lindros y del turbocompresor. • Endurecimiento superficial de los cilin- dros. • Expulsión de ácidos sulfúricos a través del sistema de escape (aparición de humo blanco a través de la chimenea del escape con un fuerte olor y que pro- duce irritación de ojos). Qué hacer cuando es inevitable que el grupo electrógeno trabaje a baja carga Existen ciertas aplicaciones en las que sa- tisfacer las necesidades energéticas del sistema y evitar que el grupo electrógeno funcione a baja carga son tareas incompati- bles. ¿Cuándo puede darse esta situación? Lo cierto es que no son pocas las aplicacio- nes que presentan este comportamiento, donde las cargas van sumándose progre- sivamente, partiendo de insignificantes ra- tios de operación (de entre el 10 y el 15%) hasta alcanzar plena potencia nominal. Una de las más recurrentes la encontramos en el sector hospitalario. Otro ejemplo ilustrativo lo encontramos en el sector eventos. ¿Necesitaremos la misma potencia para cubrir los ensayos de un concierto que para celebrarlo? Parece evidente que no. Tanto es así que podemos pasar de un funcionamiento que no supere el 10% a alcanzar un régimen de funcionamiento del 100%. También podemos encontrarnos en un escenario donde las necesidades reales de energía sean mucho más bajas cuando los equipos a abastecer con el generador ya se encuentran en funcionamiento pero poner- los en marcha implica asumir importantes picos de carga. En estas circunstancias, ceñirnos a la potencia que consumirán en funcionamiento nos traerá la desagradable sorpresa de que seremos incapaces de po- nerlos en marcha. Esto ocurre, por ejemplo, con los sistemas de bombeo. Los bancos de carga y las cargas ficticias “inteligentes” como solución Si necesitamos cubrir una determinada de- manda de energía de forma intermitente, una solución óptima será completar la carga que falta con otras ficticias que aparezcan y desaparezcan a demanda. Así conseguire- mos que el motor funcione con normalidad y evitaremos su deterioro. Los bancos de carga son una óptima solución a este problema Esencialmente, son componentes resistivos que, como su propio nombre indica, gene- ran cargas eléctricas variables a los efectos anteriormente mencionados. Los bancos de carga suelen dimensionarse para cubrir en torno al 50% de la potencia nominal del grupo electrógeno, y lo hacen por bloques, proporcionando así distintos golpes de car- ga según se requiera. Por ejemplo, si el grupo electrógeno pro- porciona una potencia nominal de 150 kVA y, tras estudiar la instalación, se determina que un banco de carga o load bank de 80 kVA sería la opción idónea, esta carga po- dría repartirse en torno a 4 bloques de 20 kVA, que se irían sumando al sistema a de- manda del mismo. Banco de carga integrado en grupo electrógeno Podremos optar por distintos bancos de carga en función del escenario que enfrentemos: • Opción 1. El grupo electrógeno se en- contrará permanentemente sometido a fluctuaciones en cuanto a la carga que debe soportar Si nos encontramos ante esta situa- ción, la mejor opción es integrar el banco de carga resistivo en el propio generador. Se trata de una solución compacta y versátil que acompañará siempre al grupo electrógeno. • Opción 2. El banco de carga se requiere para resolver problemas ya existentes de un funcionamiento inapropiado del grupo electrógeno a baja carga, o para abordar tareas de mantenimiento En tales circunstancias, el banco de carga a elegir puede ser externo, es decir, no integrado en la propia arqui- tectura del grupo electrógeno. Las centralitas de control, aliadas de los bancos de carga Los bancos de carga resistivos pueden inte- ractuar con el grupo electrógeno a través de la centralita de control del generador. De esta forma, la tarjeta actúa como un con- trolador que permite la activación autóno- ma de los distintos bloques de carga según sean requeridos, así como su desactivación cuando la carga real aparece y ya no es ne- cesario mantenerla La consecuencia directa de sostener un funcionamiento del grupo electrógeno a baja carga es el deterioro del motor en un corto espacio de tiempo, la necesidad de acometer tareas de mantenimiento y reparación de forma precipitada 59 energética XXI · 204 · MAR 21
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