Por un 2026 en que no se ponga el sol

Por un 2026 en que no se ponga el sol.

El sector energético tiene este 2026 dos grandes oportunidades: llevar la energía del sol a las horas nocturnas y descarbonizar los procesos industriales. La tecnología termosolar ofrece hoy soluciones probadas para ambos retos, consolidándose como una solución estratégica para una transición energética segura y competitiva.

España afronta 2026 como un año clave para redefinir qué significa ser una potencia renovable. Hasta ahora, hemos medido el éxito en megavatios instalados y récords de generación diurna. Sin embargo, la transición energética entra en una fase más compleja donde el reto ya no es solo producir energía limpia, sino garantizar que esté disponible con seguridad cuando el sistema y la industria la necesitan. 

Así, uno de los desafíos más importantes para el nuevo año es conseguir que el sol no se ponga cuando anochece. Es decir, considerar la descarbonización de la noche como una gran oportunidad del sistema eléctrico. No podemos seguir dependiendo de combustibles fósiles y de importaciones para cubrir la demanda nocturna mientras vertemos excedentes renovables durante el día. Es momento de aprovechar la tecnología termosolar en las horas en que marca la diferencia. Gracias a su almacenamiento térmico en sales fundidas, una solución probada, segura y económica, las plantas termosolares capturan la radiación solar diurna, la almacenan en forma de calor y la liberan como electricidad durante la noche.​

Hoy, cerca del 25% de la producción solar térmica en España ya se genera en horas sin sol. Podemos y debemos ir más allá. Para ello son necesarios mecanismos que incentiven este almacenamiento de larga duración. En 2026, esperamos ver por fin un marco regulatorio que permita a las plantas termosolares ampliar o incorporar capacidad de almacenamiento de larga duración, sin penalizaciones y con un marco normativo que valore con claridad los servicios que prestan al sistema en términos de firmeza, estabilidad y control de tensión. Llevar el sol a la noche no es ciencia ficción, es una realidad tecnológica que España debe liderar.

Otro de los cambios más relevantes que requiere el sistema es reforzar la red para reducir las restricciones que experimentan las centrales termosolares por saturación de los nudos, donde algunas plantas llegan a estar paradas hasta el 50% de sus horas de producción. Asimismo, para impulsar la construcción de nuevas plantas se necesitará diseñar subastas que permitan competir a esta tecnología considerando sus avances técnicos, su impacto positivo en creación de empleo y riqueza en zona rurales, así como su contribución a la seguridad del suministro.

En el ámbito industrial, el gran reto de 2026 tiene que ver también con la descarbonización. Una parte importante de los procesos productivos y fabriles consumen calor, no electricidad. Calor para pasteurizar alimentos, secar papel, procesar productos químicos o teñir tejidos. En la actualidad, se consigue sobre todo a partir de combustibles fósiles como el gas natural.​

La termosolar ofrece una alternativa competitiva y eficiente. Por eso, desde Protermosolar y el IDAE hemos publicado la ‘Guía de Energía Solar Térmica de Concentración para Procesos Industriales’, que pone negro sobre blanco esta solución, con información detallada, casos de éxito y cifras. Una gran oportunidad para que la industria española sea más sostenible reduciendo su factura energética, sus emisiones y su dependencia del exterior.

En definitiva, el sector de la tecnología termosolar afronta 2026 con un doble propósito: extender la energía inagotable del sol a las horas nocturnas y llevar el calor solar a las fábricas para descarbonizar la economía real. Estas metas son en realidad objetivos que benefician al interés general, proporcionando una mayor firmeza y estabilidad a la red eléctrica, mientras se fortalece la transición energética y se abarata el coste de la factura. 

Un año más, España tiene la posibilidad de consolidar su liderazgo global en esta tecnología, sentando las bases para un mayor despliegue de instalaciones que garanticen energía limpia, inagotable, disponible las 24 horas del día con seguridad y flexibilidad.

Artículo escrito por:
Óscar Balseiro , secretario general de Protermosolar