El sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) se ha consolidado en 2025 como un instrumento eficaz para canalizar inversiones en eficiencia energética. Este crecimiento se refleja con claridad en los datos oficiales publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que ponen de manifiesto el papel cada vez más relevante de los Sujetos Delegados en el desarrollo del sistema.
En 2024, los Sujetos Delegados presentaron 404 solicitudes, el 58 % del total registrado (696). Un año después, han sido responsables de 2.500 de las 3.600 solicitudes presentadas, lo que supone ya el 70% del total. La evolución también es significativa en términos de energía gestionada: en 2024, los Sujetos Delegados tramitaron expedientes por un volumen de 876,25 gigavatios hora (GWh), el 46% de los 1,9 teravatios hora (TWh) solicitados; en 2025, han gestionado 3,12 TWh de los 5,6 TWh totales, lo que representa un 56% (datos referidos a cierre de noviembre 2025).
En solo un año, los Sujetos Delegados han incrementado su participación tanto en número de expedientes como en volumen de ahorro energético gestionado, consolidando su papel como garantes operativos del sistema CAE.
El reto de llevar el sistema CAE a los sectores masivos
Si bien el crecimiento del sistema CAE en 2025 ha estado impulsado principalmente por los sectores industrial y del transporte, comienzan a darse los primeros pasos en el ámbito residencial, que representa uno de los grandes retos de futuro. Según los datos del MITECO, en 2024 se tramitaron 92 solicitudes en el sector residencial, de las cuales 64 fueron presentadas por Sujetos Delegados, lo que suponía un 70% del total. En 2025, el número de solicitudes en este segmento a cierre de noviembre, ha aumentado hasta las 1.439, de las que 1.182 han sido gestionadas por Sujetos Delegados, lo que eleva su participación al 82%.
Este incremento debe entenderse como una señal positiva, pero aún incipiente. El verdadero objetivo del sistema CAE a medio plazo es lograr que el ahorro energético reconocido se extienda y se consolide en los sectores masivos. Y en ese camino, el papel del Sujeto Delegado se vuelve aún más determinante. Si ya es una figura clave en los sectores industriales, su labor resulta imprescindible para articular y facilitar la participación del sector residencial en el sistema.
Los datos muestran que, allí donde hay una mayor atomización de agentes, la figura del Sujeto Delegado no solo aporta estructura y solvencia técnica, sino que se convierte en un facilitador del acceso al sistema. Esto refuerza la necesidad de seguir apostando por modelos de acompañamiento experto, capaces de traducir la complejidad del sistema CAE en procesos viables para ahorradores energéticos de todos los tamaños.
Adaptar el sistema para facilitar su capilaridad
Para avanzar hacia una aplicación más capilar y generalizada del sistema CAE, resulta necesario revisar su operativa actual. Hasta ahora, el sistema ha mostrado una mayor viabilidad en entornos industriales o de transporte, pero sigue presentando complejidades técnicas y administrativas que dificultan su despliegue en otros ámbitos, como el residencial. Para facilitar su implantación en entornos más fragmentados, será imprescindible simplificar procedimientos, revisar las fichas técnicas y aligerar las exigencias documentales.
En esta evolución, los Sujetos Delegados vuelven a desempeñar un papel clave. Su experiencia directa en la tramitación de expedientes les permite identificar cuellos de botella y proponer soluciones concretas. Para que el sistema sea escalable, especialmente en proyectos de menor tamaño, será necesario avanzar en la digitalización, automatización y estandarización de procesos. De lo contrario, su implementación a gran escala será inviable. Estas mejoras no solo facilitarán el acceso a nuevos actores, sino que también reforzarán la eficiencia en los sectores donde el sistema ya opera.
El objetivo debe ser claro: facilitar que cualquier proyecto de eficiencia energética, por modesto que sea, pueda acceder al sistema CAE sin barreras técnicas o administrativas desproporcionadas. Para ello, se necesita una visión estratégica compartida entre administración, verificadores, Sujetos Delegados y todos los agentes implicados.
Lecciones aprendidas: lo que nos ha enseñado 2025
El año 2025 ha sido clave para madurar el sistema y entender sus dinámicas reales de funcionamiento. Una de las lecciones más importantes ha sido constatar que el sistema funciona mejor cuando se apoya en agentes profesionales con capacidad técnica, experiencia y visión de conjunto. También se ha evidenciado la necesidad de contar con marcos regulatorios estables y con una interlocución clara entre todos los actores implicados.
La coordinación entre la administración central, las comunidades autónomas, los verificadores y los Sujetos Delegados es hoy más necesaria que nunca. En este sentido, ha quedado patente que las mejoras normativas o procedimentales deben surgir del conocimiento práctico acumulado durante estos dos primeros años de despliegue. Y ahí, de nuevo, los Sujetos Delegados tienen mucho que aportar.
Otro aprendizaje fundamental tiene que ver con el valor de la anticipación. Muchos de los retrasos o cuellos de botella que se han producido podrían haberse evitado con procesos más automatizados, criterios más homogéneos y herramientas de gestión más robustas. Esta experiencia debe servir como base para una mejora continua del sistema.
Qué nos espera el 2026
De cara a 2026, el sistema CAE tiene por delante una oportunidad estratégica: consolidar lo logrado, corregir ineficiencias y dar un salto cualitativo hacia la capilaridad. El volumen de expedientes y energía gestionada no puede ser el único indicador de éxito. También debe medirse la calidad del proceso, la trazabilidad del ahorro y la capacidad del sistema para incorporar sectores hasta ahora poco representados.
Se espera que en 2026 se produzcan avances normativos que permitan facilitar aún más la tramitación, especialmente en proyectos recurrentes o con tipologías ya estandarizadas. También será crucial reforzar los sistemas de información, integrar herramientas de seguimiento y explorar mecanismos de verificación más eficientes.
Más allá de su creciente participación en expedientes y volumen de energía gestionada, los Sujetos Delegados también están desempeñando un rol determinante en la mejora técnica y procedimental del sistema CAE. No se limitan a aplicar el marco vigente, sino que contribuyen activamente a su perfeccionamiento. Este compromiso se ha articulado a través de la creación de ASDAE, una asociación que agrupa a los Sujetos Delegados con el objetivo de colaborar, proponer mejoras y aportar mayor rigor al funcionamiento del sistema.
Esta labor, discreta pero estratégica, ha permitido identificar ineficiencias, proponer cambios y elevar el nivel técnico general del sistema. En numerosas ocasiones, los propios Sujetos Delegados han detectado errores en fichas o procedimientos que podrían haberles beneficiado en términos de ahorro reconocido, y han optado por comunicarlo a la administración para su corrección. Esa actitud refleja una visión de largo plazo: construir un sistema robusto, fiable y equitativo.
Queremos terminar este balance señalando que los Sujetos Delegados no son meros tramitadores. Son agentes cualificados que, además de dinamizar el sistema CAE, están contribuyendo activamente a su diseño, consolidación y mejora continua. Su conocimiento técnico, su experiencia operativa y su voluntad de cooperación institucional están permitiendo construir un sistema más robusto, transparente y alineado con los objetivos nacionales de eficiencia energética y descarbonización.
Artículo escrito por:
Elena González Sánchez
, presidenta de
ASDAE - Asociación Nacional de Sujetos Delegados para los Certificados de Ahorro Energéticos