Las baterías como infraestructura clave del sistema eléctrico

Las baterías como infraestructura clave del sistema eléctrico.

El despliegue acelerado de la generación renovable ha modificado el funcionamiento del sistema eléctrico y ha puesto de relieve la necesidad de nuevas soluciones de flexibilidad. En este contexto, el almacenamiento energético se consolida como un elemento clave para seguir integrando mayores volúmenes de renovables, favorecer la electrificación industrial, reducir restricciones operativas y garantizar la estabilidad del sistema.

El despliegue masivo de instalaciones fotovoltaicas y eólicas en el periodo 2020-2025 ha transformado de manera estructural el mercado eléctrico. La creciente penetración de generación renovable incrementa la disponibilidad de energía y reduce el coste marginal en determinadas franjas horarias, favoreciendo la electrificación industrial y la incorporación de nuevos consumidores electro-intensivos. Sin embargo, también pone de manifiesto una limitación inherente a estas tecnologías: su producción no es gestionable y se concentra en momentos concretos del día o del año.

En el caso de la energía solar, la generación se concentra en las horas centrales del día, mientras que la eólica depende de episodios de mayor intensidad de viento. Esta falta de sincronía entre producción y demanda genera en muchas ocasiones excedentes de energía, episodios cada vez más frecuentes de precios cero o negativos y un incremento progresivo de restricciones técnicas o curtailment. En otras ocasiones ocurre lo contrario, las necesidades de demanda se sitúan por encima de la producción renovable, debiéndose arrancar centrales térmicas a precios muy elevados. 

En este contexto, el almacenamiento energético deja de ser una solución complementaria para convertirse en un componente esencial del sistema eléctrico. La incorporación de sistemas de almacenamiento que actúan como demanda flexible, absorbiendo energía en momentos de excedente y suministrándola posteriormente al sistema cuando la producción disminuye o la demanda aumenta tiene un impacto sistémico relevante, ya que permite integrar mayores volúmenes de renovables y reduce el uso de generación convencional, con impacto positivo tanto en el precio final de la energía como en la reducción de emisiones. El almacenamiento contribuye a mejorar la flexibilidad operativa, reforzar la seguridad de suministro y aumentar la resiliencia del sistema. 

El almacenamiento en baterías se despliega principalmente bajo dos configuraciones. La primera es la hibridación con instalaciones renovables existentes, que permite reutilizar infraestructuras ya disponibles, como puntos de conexión, accesos y terrenos, reduciendo plazos y costes. A nivel técnico, la hibridación optimiza el uso del punto de evacuación y limita la necesidad de refuerzos de red, mejorando la eficiencia global del sistema.

La segunda configuración corresponde al almacenamiento standalone. Estas instalaciones pueden ubicarse estratégicamente en zonas con congestión de red o elevada demanda, incluso sin generación renovable cercana. Su función es aliviar restricciones técnicas, reforzar la red y proporcionar servicios de flexibilidad, sustituyendo en algunos casos soluciones tradicionales basadas en generación térmica. En sistemas con alta penetración renovable, el almacenamiento standalone se consolida como una herramienta relevante de planificación y operación.

La experiencia de Atlantica en el desarrollo y operación de sistemas de almacenamiento ofrece ejemplos técnicos de ambas configuraciones. La compañía ha desarrollado proyectos de baterías a escala industrial tanto en modalidad standalone como hibridada. En 2025, en Estados Unidos, ha puesto en operación instalaciones standalone de 100 MWh y 80 MWh, mientras que en Chile completó la hibridación de una planta fotovoltaica mediante la incorporación de 60 MW.

En España, impulsa tanto hibridación en plantas solares como almacenamiento standalone y, a comienzos de 2025, constituyó una joint venture para desarrollar hasta 2,2 GW de almacenamiento en baterías. Actualmente, cuenta con más de 500 MW en proyectos de almacenamiento, todos con permisos de acceso y conexión, y prevé iniciar próximamente la construcción de su primer proyecto standalone en España de alrededor de 60 MWh.

Las baterías ya no son una solución teórica, sino una herramienta operativa capaz de aportar flexibilidad, aliviar restricciones de red e integrar mayores volúmenes de generación renovable. Su despliegue será determinante para avanzar hacia un sistema eléctrico más eficiente, seguro y alineado con los objetivos de descarbonización.

Artículo escrito por:
Germán Pacheco , responsable de Desarrollo de Negocio para España en Atlantica