La bioenergía y la bioeconomía refuerzan en 2025 su aportación a la autonomía energética de España

AVEBIOM.

Mientras la electricidad y el gas siguen condicionados por un panorama internacional cambiante, la biomasa en todas sus formas ha demostrado en 2025 su estabilidad tanto en precios como en suministro. El sector ha visto este año cambios relevantes en regulación, mercado, innovación y diálogo social, y sigue construyendo un escenario cada vez más sólido para los biocombustibles sólidos, los gases renovables y las nuevas cadenas de valor biobasadas.

Ha terminado 2025 y seguimos pendientes de la política internacional, de conflictos armados y de decisiones tomadas lejos de nuestras fronteras que influyen directamente en el precio y la disponibilidad de la energía. Esta situación refuerza el valor estratégico de la bioenergía y la bioeconomía como pilares de un modelo energético más autónomo para Europa y, por supuesto, para España. Nadie puede hablar de ellas como tecnologías emergentes, ya que día a día están demostrando que son soluciones maduras, disponibles y con capacidad real para mejorar la competitividad industrial, fortalecer la resiliencia del territorio y reducir nuestra exposición a los vaivenes externos.

 

Un nuevo marco regulatorio que refuerza la credibilidad del sector
La entrada en vigor este año de la nueva Directiva de Energías Renovables (RED III), que actualiza los criterios de sostenibilidad, trazabilidad y reducción de emisiones para toda la biomasa utilizada con fines energéticos, introduce obligaciones más exigentes, pero también da certezas a largo plazo al garantizar un sistema armonizado en toda la Unión Europea.

La adaptación a la RED III es una prioridad para empresas y operadores. El sistema líder de certificación SURE ha ampliado herramientas, guías y criterios para facilitar el cumplimiento, y desde AVEBIOM hemos intensificado el acompañamiento técnico y formativo a los agentes de la cadena de suministro. El sector ha respondido con madurez, y el resultado es mayor transparencia, más seguridad jurídica y un paso firme hacia unos mercados energéticos que se alinean más con los objetivos climáticos nacionales.

El reconocimiento oficial del bajo riesgo de los aprovechamientos forestales en los montes españoles para la producción de biomasa forestal, aprobado este otoño por parte de SURE implica simplificar auditorías y reducir cargas administrativas a las empresas y, además, confirma ante Europa la robustez del modelo español de gestión forestal. Para muchas compañías, supone una reducción real de costes y una mayor fluidez en la certificación de los suministros.

En paralelo, el avance del nuevo marco de cogeneración con biomasa y la actualización normativa en el transporte por carretera, que permite la circulación de camiones de hasta 44 toneladas, están reduciendo cuellos de botella históricos en la producción y en la logística del sector.

La bioenergía como herramienta de gestión forestal y prevención de incendios
Desgraciadamente, 2025 nos ha dejado una evidencia difícil de ignorar: sin gestión forestal activa, no hay posibilidad de frenar la fiereza de los incendios. Con más de 400.000 hectáreas afectadas por el fuego este año, creo que no es necesario subrayar la importancia de reducir la carga de combustible en nuestros montes. Esto exige movilizar más biomasa de forma sostenible y la bioenergía puede ser una herramienta eficaz (ya lo es, de hecho) para convertir ese exceso de biomasa en energía renovable, empleo rural y menor vulnerabilidad ante incendios de sexta generación.

Varias administraciones autonómicas se han hecho conscientes de la necesidad de multiplicar los aprovechamientos forestales con destinos energéticos, y desde AVEBIOM hemos insistido en líneas concretas para acelerar ese cambio: más redes de calor, más sustitución de equipos fósiles y un uso intensivo de la biomasa en zonas críticas. Las redes de calor, las plantas de biomasa industrial o las microrredes rurales están transformando excedentes forestales en energía gestionable y de proximidad.

Portugal, Francia o Italia han puesto en marcha políticas ambiciosas de aprovechamiento energético de biomasa en zonas de alto riesgo. España avanza en esa dirección, pero necesita acelerar: todas las medidas que favorezcan la movilización sostenible de biomasa forestal contribuirán a reducir incendios, aumentar la autonomía energética y generar actividad económica en áreas especialmente vulnerables.

 

Se estabiliza el mercado de los biocombustibles sólidos 
Tras la turbulencia de 2022, el mercado del pellet, la astilla y el hueso de aceituna ha mostrado en 2025 una estabilidad muy valorada por los consumidores. Los biocombustibles sólidos se han mantenido como las fuentes térmicas más económicas del mercado español, por debajo del gas natural, el gasóleo y la electricidad. Este diferencial de precio, unido a la madurez del mercado y la alta implantación de certificaciones como ENplus, BIOmasud o SURE, consolida a la biomasa como la solución doméstica y comercial más predecible en un entorno energético volátil.

 

Redes de calor con biomasa: una infraestructura estratégica para nuestras ciudades
Las redes de calor con biomasa prosiguen su expansión en España, aunque a un ritmo aún modesto si lo comparamos con otros países de la UE. Actualmente, operan 584 redes, que abastecen a más de 42.000 viviendas y evitan cada año más de 248.000 toneladas de CO₂. Cerca del 80 % de estas redes utilizan biomasa como fuente principal, lo que las convierte en la tecnología dominante del district heating renovable. Además, desde 2025 las redes de calor renovables cuentan con una ficha CAE, lo que permite certificar y valorizar los ahorros de energía final que generan, reforzando así su viabilidad económica. Desde AVEBIOM proponemos medidas regulatorias y fiscales para acelerar el despliegue de las redes de calor: ventanilla única, incentivos vinculados a eficiencia energética, IVA reducido para el calor renovable y una mayor integración de las redes en los programas de rehabilitación del parque construido. La Directiva de Eficiencia Energética obliga a intensificar el ritmo, y las redes de calor con biomasa son una de las herramientas más directas y eficaces para lograrlo.

 

Biogás y biometano: de expectativa a realidad industrial
España cuenta ya con alrededor de 20 plantas de biometano operativas y más de 270 proyectos en tramitación o construcción, lo que nos sitúa entre los países europeos con mayor pipeline de nuevas instalaciones. La inyección a red se ha duplicado en el último año, y todo apunta a que España será uno de los principales destinos de inversión privada en biometano en la UE durante los próximos ejercicios. El desafío ahora es doble: garantizar la aceptación social (solo posible con la participación real del sector agrario) y asegurar un marco regulatorio predecible que permita cerrar financiación y avanzar en la integración del biometano en la movilidad, la industria y los usos térmicos intensivos. El 5º Salón del Gas Renovable, la edición más participativa hasta la fecha, ha puesto de manifiesto la existencia de un ecosistema empresarial dinámico, con tecnologías maduras y cientos de proyectos en tramitación.

 

Bioeconomía circular: innovación y soluciones reales para el sector primario
En 2025 hemos redoblado nuestros esfuerzos para poner de relieve la dimensión bioeconómica de la transición energética. La Red Europea de Bioeconomía Rural (thERBN) ha iniciado su andadura para transferir a agricultores, ganaderos y pymes forestales soluciones reales de valorización de subproductos, elaborando guías prácticas y promoviendo el intercambio de experiencias. Una bioeconomía al servicio de quienes gestionan el territorio. La nueva edición del Premio Nacional de Bioeconomía Circular Rural ha reconocido proyectos de gran valor, desde tratamientos biológicos de purines hasta la obtención de nanopartículas de hierro a partir de alpechín. Innovaciones aplicadas, listas para escalar y permitir reducir impactos ambientales y diversificar ingresos en las explotaciones. Durante la feria Expobiomasa, hemos dado espacio al biochar, una herramienta de captura de carbono y regeneración de suelos, con creciente interés para la industria y para la agronomía; y a los biocarburantes avanzados como el bioetanol, el HVO y el biometano para movilidad, materiales que reivindican su indispensable papel para acelerar la descarbonización del transporte más allá de la electrificación.

 

Estamos más preparados que nunca para contribuir a la transición energética
En definitiva, este año hemos demostrado que la bioenergía y la bioeconomía son sectores estratégicos y cohesionados, capaces de absorber nuevas y rigurosas regulaciones, seguir innovando y demostrar su competitividad frente a una economía basada en combustibles fósiles. Pero el reto no termina aquí, necesitamos seguir avanzando en temas como el despliegue de las redes de calor renovables; un marco más claro para el biometano y la valorización del digerido y una comunicación más eficaz para lograr la aceptación social de los proyectos; o una mayor integración de la bioeconomía en las políticas agrarias y rurales 

Nuestro país dispone de recursos, tecnología y talento para lograrlo. Espero que 2026 sea un año en el que reforcemos alianzas, unifiquemos mensajes y avancemos con ambición hacia un sistema energético más sostenible y más resiliente.

Artículo escrito por:
Javier Díaz , presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom)