Certificados de Ahorro Energético y eficiencia industrial: el apoyo de los centros tecnológicos

Certificados de Ahorro Energético y eficiencia industrial: el apoyo de los centros tecnológicos.

La disponibilidad de herramientas tecnológicas adecuadas resulta clave para abordar con éxito las actuaciones singulares. La cuantificación del ahorro energético debe apoyarse en datos reales y metodologías sólidas que permitan demostrar de forma objetiva a la mejora alcanzada.

Los Certificados de Ahorro Energético (CAE) se han consolidado como un instrumento relevante para impulsar la eficiencia energética en el ámbito industrial. Integrados en el marco regulatorio español, permiten transformar un ahorro energético verificable en un activo económico, vinculando las inversiones en eficiencia energética con una compensación asociada a los ahorros obtenidos. Este enfoque resulta especialmente significativo para el tejido de pequeñas y medianas empresas industriales ya que, más allá de la reducción del consumo y de los costes energéticos, los CAE contribuyen a mejorar el retorno económico de los procesos de modernización y a reforzar la eficiencia energética como un elemento estratégico de competitividad.

El sistema CAE distingue entre actuaciones estandarizadas y actuaciones singulares. Las primeras se basan en fichas oficiales publicadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) con metodologías de cálculo predefinidas, lo que facilita su tramitación. Las actuaciones singulares, por su parte, responden a soluciones específicas o innovadoras que requieren una metodología de cálculo de ahorro ad hoc para cada caso particular. Aunque implican una mayor complejidad técnica, también ofrecen un mayor potencial de ahorro y una mejor adecuación a los procesos industriales.

En este contexto, la disponibilidad de herramientas tecnológicas adecuadas resulta clave para abordar con éxito las actuaciones singulares. La cuantificación del ahorro energético debe apoyarse en datos reales y metodologías sólidas que permitan demostrar de forma objetiva la mejora alcanzada. Por ello, la monitorización energética avanzada constituye habitualmente el punto de partida. La instrumentación de procesos mediante sensores y sistemas de adquisición de datos permite caracterizar el comportamiento energético antes y después de la actuación, establecer líneas de base representativas y aislar el efecto real de la mejora implantada.

Sobre esta base de datos fiable, los sistemas de control avanzado de procesos permiten convertir la información en ahorros sostenidos en el tiempo. El uso de modelos dinámicos, estrategias predictivas u optimización en tiempo real, facilita ajustar el funcionamiento de equipos y procesos a las condiciones reales de operación, reduciendo consumos sin comprometer la productividad ni la calidad.

De forma complementaria, la analítica de datos y las técnicas de inteligencia artificial aportan una capa adicional de valor. El análisis de datos históricos y en tiempo real permite identificar patrones de consumo, detectar ineficiencias no evidentes y evaluar el impacto de distintas estrategias de operación. En el marco de los CAE, estas herramientas refuerzan la robustez del cálculo de ahorros y facilitan su justificación frente a escenarios de referencia variables.

Los gemelos digitales energéticos permiten integrar de manera coherente estas capacidades de análisis y control. Mediante modelos virtuales que reproducen el comportamiento energético de un proceso o instalación, es posible evaluar distintas alternativas de actuación, estimar su impacto energético y seleccionar aquellas con mayor potencial de ahorro certificable antes de su implantación. Posteriormente, estos modelos facilitan la comparación entre el comportamiento esperado y el real, reforzando la trazabilidad del ahorro obtenido.

En procesos con un elevado consumo térmico, estas herramientas son relevantes en actuaciones orientadas a la recuperación y valorización de calor residual, o a la electrificación eficiente de procesos. El uso combinado de modelos de integración térmica, sistemas de almacenamiento y análisis comparativos, entre tecnologías fósiles y eléctricas, permite cuantificar con precisión el ahorro de energía final asociado a cada solución, facilitando su certificación como actuación singular.

La aplicación coherente de estas herramientas exige un elevado nivel de conocimiento técnico y una visión global del proceso industrial. En este ámbito, los centros tecnológicos actúan como agentes de apoyo, aportando experiencia en el diseño de soluciones, en la definición de metodologías de cálculo y en la validación de resultados. CARTIF, como centro tecnológico especializado en energía e industria, participa en este tipo de actuaciones proporcionando soporte técnico en el uso de herramientas de monitorización, modelado y control avanzado, asegurando que los ahorros obtenidos sean consistentes en los requisitos del sistema CAE.

Este tipo de actuaciones singulares asociadas a los Certificados de Ahorro Energético requieren de un enfoque integrado basado en datos, modelos y tecnologías avanzadas. La combinación adecuada de monitorización, control, analítica y simulación no solo incrementa el potencial de generación de CAE, sino que contribuye a una gestión energética industrial más eficiente y alineada con una estrategia de transición energética.

Artículo escrito por:
Dr. Borja F. Villar , director de Desarrollo de Negocio - División de Energía, centro tecnológico CARTIF