Cogeneración con biomasa: competitividad y descarbonización para la industria

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La próxima subasta de cogeneración abre una nueva oportunidad para la industria española. Se celebrarán dos subastas de 600 MW de potencia en 2026 y 2027 con un cupo específico para biomasa en la primera de 95 MW. El nuevo marco ofrece la oportunidad de impulsar cogeneraciones renovables capaces de combinar eficiencia energética, competitividad industrial y descarbonización a largo plazo.

La cogeneración afronta un nuevo ciclo de inversión en España. La Orden TED/672/2026 establece el procedimiento para asignar mediante subasta el régimen retributivo específico a nuevas instalaciones y modificaciones de cogeneraciones existentes, con un calendario indicativo de 600 MW en 2026 y otros 600 MW en 2027.

La propuesta para la primera convocatoria contempla 600 MW distribuidos entre diferentes Instalaciones Tipo de Referencia (ITR) de gas natural y biomasa. De ellos, 95 MW se reservan específicamente a cogeneraciones con biomasa: 65 MW para nuevas instalaciones y 30 MW para modificaciones de instalaciones existentes.

Este cupo abre una oportunidad especialmente interesante para la industria. No se trata únicamente de renovar instalaciones o incorporar nueva potencia de cogeneración, sino de aprovechar el nuevo marco retributivo para abordar proyectos que combinen alta eficiencia y descarbonización mediante la sustitución de combustibles fósiles por biomasa sostenible.


Una subasta basada en la inversión

El producto subastado es la asignación de potencia eléctrica instalada con derecho a percibir el régimen retributivo específico. Para cada producto, la Administración establece un valor estándar de inversión inicial, y los participantes compiten ofreciendo un porcentaje de reducción sobre dicho valor.

Las ofertas se ordenan de mayor a menor porcentaje de reducción hasta alcanzar el cupo correspondiente a cada producto. La subasta es a sobre cerrado y utiliza un sistema marginal, de manera que el porcentaje correspondiente al último tramo casado determina la reducción aplicable a las ofertas adjudicadas dentro de ese producto.

A diferencia del gas, las cogeneraciones con biomasa ofrecen una vida útil regulatoria de 20 años, coherente con proyectos intensivos en capital y concebidos para operar durante largos periodos, lo que permite utilizar la biomasa como palanca para descarbonizar a las industrias que consumen grandes cantidades de energía térmica.

 

Cogeneración y biomasa: eficiencia y descarbonización en una misma solución

La cogeneración con biomasa permite combinar dos objetivos que durante años se han analizado con frecuencia por separado: mejorar la eficiencia energética y descarbonizar la producción de calor industrial.

En industrias con demandas térmicas elevadas, estables y un número significativo de horas de funcionamiento, la biomasa puede utilizarse para producir vapor a alta presión y temperatura, generar electricidad mediante su expansión en una turbina y entregar posteriormente ese vapor al proceso industrial en las condiciones requeridas.

El aprovechamiento conjunto de la energía térmica y eléctrica como en cualquier otra cogeneración permite maximizar la utilización energética del combustible, mientras que el origen renovable en el caso de la biomasa posibilita adicionalmente sustituir consumos de gas natural, carbón u otros combustibles fósiles.

La combinación resulta especialmente relevante para sectores intensivos en vapor, como papel y cartón, química o alimentación y bebidas, donde la energía térmica representa una parte significativa del coste y de las emisiones asociadas al proceso productivo.

 

Descarbonizar reduciendo la exposición energética

Existe, además, una ventaja de la biomasa que ha adquirido especial importancia durante los últimos años: la diversificación del riesgo energético.

El gas natural y otros combustibles fósiles están sujetos a mercados internacionales cuya evolución puede verse condicionada por desequilibrios globales entre oferta y demanda, disponibilidad de infraestructuras, tipos de cambio y tensiones geopolíticas.

La biomasa, por el contrario, responde a una lógica diferente. Su mercado es fundamentalmente físico y regional, con precios condicionados por la disponibilidad del recurso, los costes de preparación y la logística.

Esto no significa que la biomasa tenga un precio constante ni que carezca de riesgos. Una estrategia sólida exige asegurar volúmenes suficientes, diversificar proveedores y combustibles cuando sea técnicamente posible y controlar radios logísticos y condiciones de suministro.

Sin embargo, esa estructura permite reducir la dependencia directa de los mercados internacionales de hidrocarburos y construir estrategias de aprovisionamiento energético más vinculadas al territorio.

Para una industria que debe planificar sus costes durante décadas, esta diversificación puede ser tan relevante como la propia reducción de emisiones de CO2.

 

Otros beneficios de las cogeneraciones con bioenergía

Lo cierto es que la biomasa aporta otra dimensión que trasciende la generación energética: su capacidad para integrar la industria en modelos de economía circular.

Dependiendo de su origen, el combustible puede proceder de residuos forestales, agrícolas o determinados subproductos agroindustriales. Materiales que en algunos casos presentan un coste o una necesidad de gestión pueden incorporarse a una cadena de valorización energética.

Esta relación resulta especialmente interesante en industrias vinculadas al territorio. La proximidad entre recurso y consumidor reduce necesidades logísticas y puede favorecer cadenas de suministro locales, siempre que exista una planificación sostenible y suficiente disponibilidad.

Por ello, el análisis de una cogeneración con biomasa no debe limitarse a preguntar cuánto cuesta el combustible. Debe estudiar qué recurso existe, dónde se encuentra, qué problema resuelve su valorización y cómo puede garantizarse su disponibilidad durante la vida de la instalación.

Un buen ejemplo de aplicación es la movilización sostenible de determinados restos procedentes de trabajos forestales, que puede contribuir a la gestión del monte y la prevención de incendios mediante la reducción de la carga de combustible disponible. En los territorios y condiciones adecuados, la valorización energética puede ayudar a viabilizar económicamente algunos trabajos de gestión que, de otra manera, habitualmente resultan difíciles de sostener.

La energía se convierte así en una pieza de una cadena de valor más amplia: gestión forestal, aprovechamiento de recursos locales, actividad económica en el territorio y producción renovable para la industria.

 

Una decisión energética a largo plazo

Los 95 MW reservados a la biomasa para la primera convocatoria de este 2026 representan, por tanto, algo más que un cupo dentro de una subasta de cogeneración. Constituyen una oportunidad para analizar una nueva generación de proyectos industriales en los que eficiencia, utilización de recursos renovables y competitividad económica se estudien conjuntamente.

Antes de acudir a la subasta será necesario conocer las curvas de consumo térmico y eléctrico, dimensionar adecuadamente la instalación, estimar la inversión y los costes operativos y, especialmente, desarrollar una estrategia de suministro de biomasa suficientemente robusta para acompañar al proyecto durante su vida útil.

La cogeneración con biomasa no es una solución universal. Pero allí donde coincidan una demanda térmica elevada y preferiblemente estable, suficientes horas de operación y disponibilidad sostenible de recurso, el nuevo marco abre una oportunidad especialmente interesante.

Porque el debate ya no debería plantearse únicamente en términos de cogenerar o descarbonizar. En determinadas industrias es posible hacer ambas cosas y, al mismo tiempo, reducir la exposición a los combustibles fósiles, aprovechar recursos locales y generar nuevas cadenas de economía circular.

En definitiva, la próxima subasta ofrece una oportunidad para demostrar que competitividad industrial, cogeneración y descarbonización pueden formar parte de una misma estrategia energética.

Artículo escrito por:
Carlos Espinar del Barrio Director Comercial y Desarrollo de Negocio en ENSO