IA al servicio del OEM y del diseño industrial para los fabricantes de grupos electrógenos

IA al servicio del OEM y del diseño industrial para los fabricantes de grupos electrógenos.

La digitalización avanza más rápido que el propio grupo electrógeno, y esa brecha obliga a los fabricantes a replantear cómo gestionan su parque instalado. La plataforma OnCaire aplica inteligencia artificial y reconocimiento de imagen para unificar datos, estandarizar diagnósticos y conectar servicio posventa, ingeniería y planificación de repuestos.

El grupo electrógeno ha cambiado poco en las últimas décadas; lo que sí ha evolucionado —y con rapidez— es el entorno digital en el que opera. Mientras la fotovoltaica y la eólica ya se gestionan con gemelos digitales y curvas de probabilidad, muchos OEM siguen recibiendo parte de averías por correo electrónico y confiando en hojas de cálculo para estimar consumos de repuestos. Ese desfase no solo encarece el servicio: limita la capacidad de los fabricantes para aprender de su parque instalado y mejorar el propio producto. Sobre ese vacío se asienta OnCaire, una plataforma que combina inteligencia artificial y reconocimiento de imagen para tender un puente entre servicio posventa, ingeniería y planificación de recambios.

El punto de partida es la placa de características; una fotografía tomada con el móvil basta para que el sistema identifique modelo, potencia, alternador, fecha de fabricación e incluso las horas acumuladas si el cuadro las muestra en pantalla. La aplicación crea al instante la ficha digital del equipo y le asocia un identificador único que acompañará a cada incidencia a lo largo de su vida útil. El motor de IA —entrenado con manuales, guías de taller y protocolos de fábrica— sugiere al operador la secuencia de comprobaciones apropiada y guarda cada paso. Esto reduce la dispersión de información y, sobre todo, estandariza la respuesta técnica; la base de conocimiento crece con cada intervención y devuelve, al departamento de I+D, un mapa de patrones de fallo filtrado por serie, por entorno y por perfil de uso.

Para el OEM hay varios beneficios, tanto a nivel técnico que comercial. Disponer de un repositorio unificado, estructurado y comparable permite correlacionar códigos de alarma con condiciones ambientales, detectar referencias críticas y, en última instancia, alimentar decisiones de rediseño. Allí donde antes llegaban anécdotas —en climas húmedos se disparan los sensores de nivel— ahora se reciben series temporales. La consecuencia directa es una curva de mejora continua más corta y cimentada en datos de campo.

El impacto se percibe también en la organización del servicio. Con la trazabilidad completa de cada serie, resulta más sencillo planificar intervenciones preventivas, dimensionar stocks regionales y fijar ventanas de mantenimiento que minimicen horas fuera de servicio. La IA actúa como filtro de primer nivel: resuelve consultas repetitivas y libera a los ingenieros de campo para tareas de mayor valor añadido. En paralelo, el módulo de análisis predice la demanda de repuestos a partir de tasas de fallo observadas, lo que reduce sobrecostes logísticos y roturas de stock.

El despliegue se articula como SaaS — la plataforma reside en la nube, se actualiza de forma continua y expone API para integrarse con ERP o sistemas de gestión de flotas ya existentes—. Para los departamentos de ciberseguridad, la arquitectura se apoya en instancias aisladas y cifrado de extremo a extremo; todos los datos permanecen bajo dominio del fabricante y pueden replicarse en su propio tenant si la política interna lo exige.

OnCaire se encuentra en fase piloto. Los primeros resultados muestran reducciones importantes en tiempos medios de diagnóstico y, lo que muchos ingenieros valoran más, la aparición de métricas comparables entre plantas y mercados. Esa normalización es la que permitirá, a medio plazo, extraer curvas de degradación, afinar intervalos de aceite o validar nuevas geometrías de ventilación con evidencia estadística en lugar de hipótesis.

El grupo electrógeno seguirá siendo —por ahora— una máquina térmica gobernada por mecánica y electrónica de potencia; pero su cadena de valor ya no puede permitirse trabajar sin datos. Al convertir cada equipo en un nodo conectado a la experiencia colectiva del fabricante, la inteligencia artificial de OnCaire se perfila como pieza clave en la próxima generación de programas OEM: menos reactivos, más analíticos y, sobre todo, capaces de realimentar la fase de diseño con información de campo basada en miles de horas reales de operación.

Artículo escrito por:
OnCaire