En un contexto global donde la transición energética y la sostenibilidad agrícola son objetivos prioritarios, el municipio de Kehlen, en Luxemburgo, ha puesto en marcha un innovador proyecto agrofotovoltaico liderado por GPSS (Green Power Systems Solutions). Esta iniciativa no sólo redefine el uso de los recursos agrícolas y energéticos, sino que también pone de relieve el papel fundamental de la tecnología avanzada en el desarrollo de soluciones eficientes gracias, en buena medida, al inversor PIKO CI de 100 kW de Kostal, una pieza clave en el rendimiento y la fiabilidad del sistema.
La planta agrofotovoltaica de Kehlen, con una potencia instalada de 2 MWp, es capaz de abastecer de electricidad limpia a más de 600 hogares, aprovechando de manera inteligente el espacio disponible. Lo más notable de este proyecto pionero radica en su enfoque de doble uso de la superficie: más del 97 % del terreno agrícola sigue estando operativo para la producción de alimentos, ya que la pérdida de área —por infraestructuras y accesos— es mínima, tan solo el 2,9 %. La compatibilidad entre producción agrícola y generación energética, lejos de ser un obstáculo, se convierte aquí en una ventaja decisiva para agricultores, inversores y la sociedad en general.
Patrick Witte, director general de GPSS, lo resume así: “Esta tecnología crea una situación beneficiosa para todos, tanto para los agricultores como para el medio ambiente: protege los cultivos de las condiciones climáticas extremas y optimiza el uso de las superficies agrícolas sin afectar a la producción de alimentos”. De este modo, la planta proporciona no sólo energía limpia, sino también resiliencia frente a desafíos cada vez más frecuentes como las olas de calor o las tormentas intensas.
Tecnología fotovoltaica al servicio de la eficiencia
El éxito de esta instalación agrofotovoltaica no sería posible sin una gestión eficiente de la energía generada. En este sentido, el inversor PIKO CI 100 de Kostal juega un papel esencial. Capaz de transformar la energía solar captada por los módulos en electricidad de alta calidad, el PIKO CI 100 destaca por su elevada eficiencia, su robustez y su flexibilidad de aplicación.
Entre las ventajas más notables de este inversor destacan:
- Alta eficiencia y rendimiento fiable, que maximiza la conversión de energía y reduce las pérdidas.
- Flexibilidad de uso, posibilitando su integración en distintas tipologías de proyectos y condiciones variables del entorno agrícola.
- Alimentación optimizada a la red, asegurando un suministro eléctrico estable y seguro tanto para el operador como para los usuarios domésticos.
- Reducción de costes operativos, gracias a la gestión inteligente y a sistemas de monitorización avanzados.
- Larga vida útil y resistencia a condiciones ambientales adversas, fundamentales en una instalación expuesta a las inclemencias climáticas.
- Fácil integración en sistemas energéticos existentes, facilitando la expansión y escalabilidad del modelo.
La conjugación de estas características permite que la planta de Kehlen funcione con altos estándares de rendimiento mientras minimiza la intervención y el mantenimiento, aspectos cruciales para la viabilidad a largo plazo de proyectos en suelo agrícola.
Colaboración e impacto: un modelo escalable
Más allá de la innovación técnica, el proyecto representa un modelo de colaboración eficaz entre GPSS, agricultores, municipios y autoridades locales, fomentando tanto el desarrollo rural como la independencia energética regional. El éxito alcanzado en Kehlen aspira a convertirse en referencia para nuevos desarrollos, no solo en Luxemburgo, sino también en otros países comprometidos con la transición sostenible.
Artículo escrito por:
Kostal