Un respaldo energético más eficiente y conectado

Un respaldo energético más eficiente y conectado.

La transformación del respaldo energético avanza con sistemas más conectados, eficientes y sostenibles. La digitalización, el mantenimiento predictivo y el uso de nuevos combustibles sitúan a estas soluciones como un componente estratégico para sectores críticos que requieren continuidad eléctrica, resiliencia operativa y menor impacto ambiental.

La energía de respaldo se encuentra en plena transición: empresas y corporaciones de todos los sectores están cambiando su percepción de un modelo reactivo, concebido solo para emergencias, hacia una gestión predictiva, digital y sostenible. Ejemplo de ello es el entorno industrial, cada vez más dependiente de la continuidad eléctrica, para el que los sistemas de emergencia dejan de ser un elemento auxiliar y se convierten en parte esencial de la estrategia energética.

La digitalización y la descarbonización están transformando silenciosamente el papel de la energía de respaldo en los sistemas eléctricos modernos. En sectores como los centros de datos, las plantas de tratamiento de agua o las infraestructuras sanitarias, la fiabilidad del suministro ya no se mide únicamente por la potencia instalada, sino por la capacidad de anticipar, adaptar y optimizar el funcionamiento del sistema ante cualquier contingencia.

“La digitalización nos permite pasar de una gestión reactiva a una predictiva”, señala José Manuel Fernández, director general de Genesal Energy. “Hoy podemos monitorizar el estado de un grupo electrógeno en tiempo real, detectar patrones de consumo o programar mantenimientos antes de que se produzca la incidencia. Esa inteligencia aplicada es lo que define la nueva generación de soluciones energéticas”.

La incorporación de sistemas de telemetría avanzada y plataformas de control remoto ha sido uno de los grandes saltos tecnológicos del sector. La comunicación mediante protocolos como Modbus o SNMP, ya estándar en entornos industriales, permite que los grupos electrógenos se integren completamente en los sistemas SCADA o BMS, ofreciendo datos de rendimiento, temperatura, carga o vibración en tiempo real.

En este punto, Genesal Energy, empresa de origen gallego especializada en soluciones de energía distribuida, es una de las compañías que está abanderando el movimiento de innovación en el sector. Esta evolución tecnológica se materializa en proyectos como el desarrollado para un centro de datos en Noruega, donde la compañía diseñó un sistema modular de cinco unidades con redundancia completa (arquitectura N+1). En este caso, los controladores de última generación y el software de supervisión remota permitieron coordinar en segundos la respuesta de los equipos ante cualquier variación de tensión, asegurando la continuidad operativa incluso en condiciones climáticas extremas.

Más allá del hardware, el verdadero cambio está en la capacidad analítica: el mantenimiento predictivo sustituye al planificado, reduciendo los costes de operación y aumentando la disponibilidad. Un caso concreto que ejemplifica cómo en este tipo de soluciones la digitalización del respaldo energético se convierte en un elemento estratégico para sectores donde la continuidad eléctrica es crítica.

 

Sostenibilidad: nuevos combustibles y eficiencia en el ciclo de vida
La otra gran palanca de cambio en el sector es la sostenibilidad. Los grupos electrógenos, tradicionalmente asociados al diésel, están poco a poco evolucionando hacia modelos más limpios mediante el uso de biocombustibles como el HVO, soluciones híbridas con baterías y sistemas de postratamiento de gases.

“El reto está en conjugar fiabilidad y sostenibilidad sin comprometer la operación”, explica José Manuel Fernández. “Los equipos actuales ya son compatibles con biocombustibles y estamos avanzando en soluciones con hidrógeno o almacenamiento complementario, lo que nos permite reducir emisiones y ampliar la autonomía”.

En el ámbito industrial, esta tendencia se observa de forma clara en cada vez más proyectos. En Genesal han trabajado en una planta de ciclo combinado en Bélgica, donde la instalación de dos grupos electrógenos de alta potencia incorporó sistemas de reducción catalítica selectiva (SCR) y filtros DPF. Además de cumplir con los límites de emisiones más exigentes del reglamento europeo (EU 2016/1628), la solución integró un sistema de calentadores de combustible con certificación ATEX, demostrando que la ingeniería ambiental y la seguridad industrial avanzan de forma paralela.

De igual modo, en infraestructuras como la EDAR de Pinedo (Valencia), la tendencia hacia la autosuficiencia energética se tradujo en una configuración híbrida que combina generadores diésel con producción fotovoltaica y aprovechamiento de biogás. Este modelo muestra cómo el grupo electrógeno puede dejar de ser una fuente pasiva para convertirse en un elemento activo de la transición hacia la economía circular.

 

Normativa y diseño: ingeniería al servicio de la integración
El aumento de los requisitos normativos, tanto en materia de emisiones como de ruido o eficiencia, ha impulsado una evolución técnica significativa en el diseño de soluciones energéticas de apoyo. Hoy, la ingeniería acústica, la optimización térmica o la elección de materiales reciclables forman parte de un mismo proceso de desarrollo.

Los proyectos de nueva generación tienden a estructuras modulares y compactas, con envolventes adaptadas a los niveles de corrosión ambiental (hasta C5M) y sistemas de insonorización que permiten operar en entornos urbanos o sanitarios. En este contexto, la personalización del diseño se convierte en una ventaja competitiva: no se trata solo de fabricar un generador, sino de desarrollar una solución que se adapte con precisión a la arquitectura energética y a las condiciones de cada emplazamiento.

“La personalización y la ingeniería aplicada son el verdadero valor diferencial. No existen dos proyectos iguales: cada instalación plantea un equilibrio distinto entre potencia, espacio, ruido, emisiones y conectividad. Nuestra labor es que todo ese conjunto funcione como un sistema inteligente y coherente”, explica el CEO de la compañía gallega sobre uno de los principales valores diferenciales de la marca. 

 

De la potencia a la estrategia: el nuevo valor del respaldo
Por último, el sector se dirige hacia una concepción más estratégica de la continuidad eléctrica. La disponibilidad, la eficiencia y la capacidad de integración con renovables son hoy parámetros que definen la competitividad industrial tanto como el coste del kWh.

“El objetivo no se centra únicamente en garantizar el suministro, sino hacerlo de la forma más eficiente, conectada y sostenible. En el nuevo paradigma energético, la resiliencia se diseña desde el principio, no se improvisa”, concluye.

La energía de respaldo atraviesa una etapa de profunda transformación técnica y conceptual. Su evolución hacia sistemas conectados, sostenibles y adaptativos la sitúa en el centro de la estrategia de resiliencia energética de los sectores críticos.

La experiencia demuestra que las tendencias más avanzadas son realidades que se están implementando en proyectos industriales de referencia.

En este nuevo escenario, la combinación de innovación tecnológica, ingeniería aplicada y visión estratégica definirá la capacidad de las empresas para garantizar continuidad eléctrica, junto a sostenibilidad operativa y competitividad a largo plazo.

Artículo escrito por:
Genesal Energy