Durante los últimos años, las inversiones en el sector energético se han centrado en instalaciones de generación renovable, apostando por tecnologías limpias. Como consecuencia de este crecimiento, el mercado eléctrico está cambiando y cada vez hay más momentos en los que la generación y el consumo no están perfectamente acompasados, dando lugar a precios muy bajos en determinadas horas del día y a nuevas necesidades de flexibilidad para equilibrar el sistema.
La creciente presencia de generación renovable en el mercado eléctrico ha modificado la curva diaria de precios, con una mayor presencia de precios muy bajos e incluso negativos en determinadas horas. Este cambio también está afectando al sector industrial y abre una nueva posibilidad: adaptar el consumo de electricidad en función de las condiciones del mercado. En un contexto en el que los precios pueden variar significativamente dependiendo de la disponibilidad renovable, pero también de factores como el precio del gas, la capacidad de desplazar determinados consumos puede adquirir cada vez más valor.
La participación de la industria en la gestión de la demanda no es algo nuevo. Durante años, el servicio de interrumpibilidad permitió que determinados consumidores industriales redujeran su consumo a petición del operador del sistema a cambio de una compensación económica. Este mecanismo ha evolucionado hasta el actual Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite a la demanda participar de forma voluntaria y retribuida en el balance del sistema eléctrico.
Desde este año, gracias al actual SRAD se permite la entrada de instalaciones de menos de 1 MW mediante agrupaciones. De esta forma, la flexibilidad deja de estar vinculada únicamente a grandes consumidores y se abre progresivamente a una participación más amplia de la demanda.
El consumidor industrial puede tener un papel activo en el sistema eléctrico. Acciones como desplazar los consumos hacia horas de mayor producción renovable pueden permitir aprovechar precios más bajos. Además, la capacidad de reducir o modificar la demanda cuando el sistema lo necesita puede tener también un valor económico para la industria.
Pero modificar el consumo y, al mismo tiempo, mantener la actividad industrial sin poner en riesgo la producción requiere realizar determinadas inversiones, como la automatización, los sistemas de control y comunicaciones, los equipos gestionables, el almacenamiento, la integración de procesos o la digitalización.
Para facilitar la ejecución de estas inversiones, las ayudas públicas e incentivos fiscales a la I+D+i pueden desempeñar un papel especialmente relevante, reduciendo el esfuerzo inversor necesario para convertir una demanda tradicionalmente pasiva en una demanda flexible.
En este sentido, MITECO ya realizó una consulta pública previa sobre una línea específica para flexibilidad y gestión de la demanda con fondos FEDER, que contempla actuaciones relacionadas con hardware distribuido, activos gestionables, infraestructuras de comunicaciones y costes de instalación e integración, principalmente en el ámbito industrial. Así, esta futura línea de ayudas pretende favorecer una participación más activa de la demanda en el mercado eléctrico.
Si bien, las subvenciones no son el único instrumento que puede contribuir a financiar estas inversiones. Determinados proyectos que incorporen desarrollos tecnológicos en sistemas de control, software, algoritmos o nuevos procesos pueden también generar oportunidades en el ámbito de los incentivos fiscales a la I+D+i. La financiación de la flexibilidad puede abordarse así combinando diferentes instrumentos en función de las características de cada proyecto.
Por tanto, la oportunidad para la industria va más allá de conseguir un incentivo para realizar este tipo de inversiones. La flexibilidad puede permitir reducir costes energéticos y, en determinados casos, obtener nuevos ingresos a través de su participación en el mercado.
Para aprovechar realmente esta oportunidad, será necesario estudiar qué flexibilidad tiene cada planta, qué valor puede tener en el mercado, qué inversiones necesita para activarla y qué instrumentos de financiación e incentivos pueden contribuir a hacer viable la inversión.
Artículo escrito por:
Elena Gómez
Energy Specialist
FI Group by EPSA