Eólica marina flotante, una tecnología mar adentro

La industria eólica marina se presenta como una solución presente y futura ante un escenario convulso, con pocas certezas, y en el que la energía ha adquirido un papel preponderante

La industria eólica marina se presenta como una solución presente y futura ante un escenario convulso, con pocas certezas, y en el que la energía ha adquirido un papel preponderante.

Al haber asistido a un incremento de costes desmedido en los últimos tiempos, se presenta como una necesidad el diversificar las fuentes energéticas a nuestro alcance y, entre ellas, apostar por las que contribuyan a reducir la dependencia energética del gas y petróleo. Tanto para propiciar una transición energética, que permita reducir los gases de efecto invernadero, como para evitar las indeseables consecuencias, en cuanto al suministro y al coste, que la situación política pueda generar, tal y como hemos presenciado en los últimos tiempos.

La eólica marina flotante quiere convertirse en una de esas alternativas renovables, que sume y contribuya al mix energético. A su vez representa una oportunidad para muchas empresas, que pondrán formar parte de la cadena de valor, ofreciendo tanto sus componentes como sus servicios, generando así nuevas oportunidades de negocio y, por ende, también laborales.

En ese camino, cabe destacar la reciente aprobación de la Hoja de ruta de la eólica marina y las energías del mar por parte del Gobierno de España. Un documento en el que destaca el objetivo de instalar 3 GW de eólica flotante en 2030. Todos los actores implicados en el desarrollo de este sector han aplaudido este paso adelante para propiciar y potenciar el avance de los desarrollos tecnológicos offshore.

 

DemoSATH
El apoyo público es fundamental, pero no el único necesario. Poner en marcha un proyecto en esta industria es todo un desafío, lleno de retos. En los más de 12 meses de trabajo en DemoSATH, la que será la primera plataforma eólica marina flotante conectada a la red eléctrica, hemos podido vivir en primera persona todo esto. Tanto la pandemia del COVID19 como la crisis de suministros han sido, por enumerar sólo algunas, circunstancias complejas a las que hacer frente.

Pero, a pesar de ello, el esfuerzo realizado ha valido la pena y han sido muchos los aprendizajes que hemos adquirido en todo este tiempo. Desde que comenzáramos a trabajar en el Puerto de Bilbao, primero haciendo los trabajos necesarios para adecuar el terreno, pasando por la prefabricación de las secciones que componen los flotadores, incluyendo la completa labor de hormigonado, junto con operaciones de gran envergadura para posicionar cada pieza en su emplazamiento final hasta llegar a la completa formación del conjunto, que muy pronto tendrá su culminación.

Este proyecto, que cuenta con la colaboración del gigante alemán RWE Renewables, pretende ser un demostrador con el que alcanzar la madurez necesaria para lanzarnos a nuevos desarrollos en todo el mundo. Tras haber puesto a prueba la tecnología en numerosos ensayos en laboratorio, así como en aguas abiertas, el siguiente paso natural era crear una estructura de mayor envergadura, alcanzando los 70 metros de altura, dado que tiene que albergar una turbina de 2 MW, con la que validar todo el trabajo de diseño realizado desde que comenzáramos este proyecto en 2016.

Poco queda para ver finalmente a esta estructura flotar en la costa vasca, donde se instalará antes de que finalice este año. Concretamente lo hará en las instalaciones de BiMEP en Armintza (Bizkaia), emplazamiento a 2 millas náuticas de la costa que cuenta con todo lo necesario para realizar la evacuación de energía, pues se prevé que DemoSATH produzca el equivalente al consumo realizado por aproximadamente 2.000 hogares al año. Además, destaca que la profundidad del agua en este punto, donde alcanza los 80 metros. Y es que es precisamente este dato, el de la profundidad, el que resulta clave para hablar de la eólica marina flotante.

La costa española cuenta con escasa plataforma continental y sus aguas, con grandes profundidades. Por eso, para poder aprovechar al máximo el recurso eólico, es preciso alejarse de la costa, ir a alta mar, y la única opción para ello es emplear turbinas que puedan surcar mar adentro.

Artículo escrito por:
Saitec Offshore Technologies