Durante años, el mundo de la construcción de viviendas y de la obra civil ha ido incorporando de forma paulatina los elementos prefabricados a los procesos constructivos. Cada vez son más -por no decir todos- los proyectos que incorporan, en mayor o menor medida, elementos prefabricados o industrializados fuera del lugar de la obra, bien en los talleres del constructor o en los de sus proveedores.
Esta tendencia ha cambiado la forma de diseñar y de ejecutar los proyectos y ha aportado notables mejoras en distintas facetas que luego detallaremos.
En el campo de la construcción de infraestructuras para el sector eléctrico, esta tendencia todavía no ha llegado o lo ha hecho a pequeña escala, salvo para aquellos elementos relacionados con la obra civil o la edificación.
Con el objetivo de incorporar las ventajas de la construcción industrializada o prefabricada a nuestra actividad, pusimos en marcha el proyecto SEM y hemos comenzado aplicando los principios de la construcción industrializada a la construcción de subestaciones eléctricas.
La característica principal de las subestaciones modulares es que casi un 85% de su construcción se realiza en nuestros propios talleres y solo el 15% final del montaje se realiza en el emplazamiento definitivo de la subestación. Por explicarlo de forma muy gráfica, si en todas las subestaciones que construimos en el mundo utilizásemos tecnología SEM, traeríamos el mundo a nuestros talleres en lugar de trasladar a nuestro personal a lo largo del mundo. No es del todo cierto porque, obviamente, la fase de ensamblaje y puesta en marcha hay que realizarla in situ, pero ese 85/15 que antes citábamos da una idea del cambio radical que implica en la operativa de una empresa como la nuestra.
Esta forma de ejecutar los proyectos aporta grandes ventajas frente al proceso tradicional. A continuación las detallamos.
Menos riesgos laborales
El hecho de realizar la mayor parte del proceso en talleres propios permite un entorno mucho más controlado que la construcción sobre el terreno, eliminando gran cantidad de factores de riesgo, como los derivados del entorno natural de la ubicación definitiva (topografía, geología, meteorología…). Por otra parte, en las propias instalaciones es mucho más sencillo adoptar, de forma sistemática y con una supervisión constante, medidas preventivas minimizando la siniestralidad. La disminución de desplazamientos, tanto de personal como de suministros, añade otro factor más para la reducción de accidentes.

Mejora de la calidad
En la construcción de las subestaciones SEM se utiliza aparamenta de fabricantes de primera línea, además, el hecho de montar y probar los equipos en los talleres propios garantiza la facilidad de suministro, la máxima calidad en la ejecución, la inmediatez de la supervisión y el control, así como la reducción de incidencias en la puesta en servicio, ya que los equipos llegan al lugar de montaje completamente testados.
Menor mantenimiento
Una subestación convencional requiere la realización de mantenimientos en los seccionadores cada uno o dos años, dependiendo del nivel de contaminación ambiental existente. Los interruptores seccionadores de las subestaciones modulares garantizan un plazo libre de mantenimiento de 15 años. Menos mantenimiento implica menos costes y menos interrupciones de servicio.
Mayor versatilidad
Con las subestaciones eléctricas modulares el tiempo de montaje en obra se reduce en un 85%, con lo que los inconvenientes derivados de la propia construcción se reducen de forma drástica. Además, el sistema de construcción y transporte, y la reducción de superficie ocupada a 700 m2 facilita su instalación en todas las ubicaciones. También facilita posibles ampliaciones futuras mediante el añadido de los módulos que se precisen.
Mejoras medioambientales
Se minimizan los daños en el entorno al reducirse de una forma muy importante la obra civil necesaria, así como el talado de árboles, desbroces, movimientos de tierras, transportes de materiales a obra, etc. Por otro lado, al realizarse la fabricación en los talleres, la gestión de residuos generados durante la misma se puede realizar de forma más rigurosa y sencilla.
Gestiones administrativas
El sistema de producción industrializada se realiza casi en su totalidad en talleres fuera de la ubicación definitiva. Por este motivo, permite comenzar la construcción inmediatamente sin las demoras derivadas por la concesión de la licencia de obras, la declaración de impacto medioambiental, etc. evitando así los habituales retrasos administrativos iniciales.
El proyecto SEM ha comenzado su andadura aplicado a la construcción de subestaciones pero nuestro departamento de I+D+i sigue trabajando en nuevas aplicaciones que sin duda modificarán a medio plazo nuestra forma de ejecutar proyectos.
Artículo escrito por:
Departamento de I+D+i de Isastur