Esta entrevista forma parte del especial Balance 2025 y Perspectivas 2026 publicado en el número 252 de la Revista Energética (diciembre 2025). En la sección 'Autoconsumo', José Antonio Blanco, director de desarrollo de negocio de Plug & Play Energy, analiza la evolución tecnológica del almacenamiento, el impacto del nuevo marco regulatorio y el avance hacia un autoconsumo más flexible, orientado a la hibridación, la gestión energética y la estabilidad de la red.
¿Qué opina del nuevo real decreto que está redactando el Gobierno en materia de autoconsumo y qué medidas o cambios considera que se deberían incluir en el texto?
El nuevo real decreto introduce avances, pero sigue quedándose corto en el aspecto clave: la gestión del autoconsumo mediante almacenamiento. En España seguimos añadiendo fotovoltaica a un sistema que ya muestra signos de saturación en determinadas horas, y sin una integración seria de baterías, EMS y soluciones de flexibilidad, el decreto corre el riesgo de quedarse en un ajuste administrativo más. Si queremos estabilidad, calidad de suministro y una integración real de renovables, el almacenamiento distribuido debe pasar de recomendación a elemento estructural. El Gobierno debería apostar más claramente por hibridación y sistemas de gestión inteligente para que el autoconsumo evolucione de verdad.
¿Cuál es su valoración sobre la evolución tecnológica y operativa de los sistemas de almacenamiento energético y qué papel cree que desempeñarán en la estabilidad de red, la gestión de curvas de demanda y la optimización del autoconsumo a corto y medio plazo?
La evolución tecnológica del almacenamiento en los últimos años ha sido extraordinaria. Hemos pasado de sistemas limitados y caros a baterías con mayor densidad energética, ciclos de vida más largos y electrónica de potencia capaz de ofrecer servicios avanzados a la red. A corto plazo, el almacenamiento será esencial para suavizar curvas de generación, evitar vertidos y asegurar la continuidad de suministro en instalaciones sensibles. A medio plazo, su papel será estructural: estabilizar la red frente a la variabilidad renovable, desplazar consumo mediante autoconsumo diferido y habilitar nuevos modelos operativos basados en flexibilidad y EMS inteligentes. Sin almacenamiento, la transición energética simplemente no es viable.
¿Cuál cree que será la evolución del sector del autoconsumo en 2026 en su área de actividad? ¿Qué perspectivas de negocio prevé su empresa?
En 2026 veremos un autoconsumo mucho más maduro y claramente orientado a la hibridación con almacenamiento. El cliente ya no busca solo producir energía, sino gestionarla: reducir vertidos, estabilizar consumos, protegerse de penalizaciones y garantizar continuidad operativa. Esto abre un escenario donde baterías, EMS y soluciones de gestión serán el verdadero motor del sector, especialmente en entornos comerciales e industriales. En nuestro caso, prevemos un crecimiento sólido apoyado en tres líneas: proyectos híbridos PV+BESS, retrofit de instalaciones existentes que necesitan modernizarse y soluciones avanzadas de backup y gestión energética. El mercado demandará menos “placas” y más “inteligencia”, y ahí es donde centraremos nuestra propuesta de valor.