Esta entrevista forma parte del especial 'Balance de 2025 y perspectivas para 2026 en el sector energético', publicado en el número 252 de la Revista Energética. En la sección 'Movilidad sostenible', Ricard Canal analiza la madurez de la infraestructura de recarga en España, destacando la necesidad de evitar cuellos de botella en corredores de alta movilidad. El experto apunta hacia una futura integración con almacenamiento y gestión inteligente de la red.
España tiene ya más estaciones de recarga de coches eléctricos que gasolineras. ¿Se está consiguiendo cerrar ya la brecha entre demanda y disponibilidad de puntos de recarga?
Efectivamente, España ya cuenta con más estaciones de recarga para vehículos eléctricos que gasolineras, lo que refleja un avance significativo en la infraestructura. Sin embargo, cerrar la brecha entre demanda y disponibilidad no depende solo del número de puntos, sino también de su ubicación estratégica, potencia y fiabilidad. La demanda crece de forma acelerada, especialmente en corredores de alta movilidad y zonas urbanas, por lo que el reto ahora es garantizar una experiencia de carga rápida y accesible. Las soluciones de carga ultrarrápida, como las de 360 kW y 720 kW, junto con la interoperabilidad y la gestión inteligente, son claves para acompañar esta transición y evitar cuellos de botella
¿Qué avances se han producido en la carga ultrarrápida y cómo cree que evolucionará esta tecnología a corto y medio plazo?
España ha dado un salto importante en carga ultrarrápida. Hoy contamos con soluciones que alcanzan potencias de hasta 720 kW, con arquitecturas modulares que permiten escalar desde 360 kW, adaptándose a diferentes escenarios y optimizando la inversión. Además, la integración de sistemas de gestión de cables, terminales de pago y conectores CCS2 ha mejorado la experiencia del usuario y la interoperabilidad. A corto plazo veremos una expansión acelerada en zonas de alta movilidad y áreas urbanas, mientras que a medio plazo la evolución irá hacia mayor eficiencia energética, integración con almacenamiento y gestión inteligente de la red, preparando el terreno para cargas superiores a 1 MW y para flotas eléctricas.
¿Qué perspectivas de negocio prevé en su área de actividad en 2026?
En 2026, el negocio en movilidad eléctrica y baterías en España estará marcado por la diferenciación en servicios y la mejora de la experiencia del usuario. No basta con instalar puntos de recarga: el valor estará en ofrecer soluciones integrales que incluyan interoperabilidad, plataformas digitales para localización y reserva, sistemas de pago integrados y gestión inteligente de la carga. La tendencia apunta a cargas ultrarrápidas superiores a 720 kW, pero también a servicios que reduzcan tiempos de espera y optimicen la disponibilidad en rutas de alta movilidad y centros urbanos.
Además, veremos una fuerte apuesta por modelos ‘Energy-as-a-Service’, mantenimiento predictivo y soporte remoto, que aportarán fiabilidad y comodidad. En baterías, la oportunidad está en soluciones de almacenamiento vinculadas a recarga y en la segunda vida, integradas con renovables para garantizar estabilidad y eficiencia. En definitiva, la experiencia del usuario será el eje central: rápida, sencilla y conectada.