Victoria Guerrero (Directora de Recursos Humanos, Legal y Calidad  en Eiffage Energía Sistemas)

"La equidad no es una meta, es una forma de transformar el sector energético"

Victoria Guerrero, Directora de Recursos Humanos, Legal y Calidad (Eiffage Energía Sistemas).

Victoria Guerrero defiende la necesidad de construir organizaciones donde las mujeres no solo estén presentes, sino que también tomen decisiones e impulsen el futuro energético.

¿Cuál es su función actual dentro del sector energético y de qué forma contribuye al trabajo de su empresa?

Actualmente soy directora de Recursos Humanos, Legal y Calidad en el Grupo Eiffage Energía Sistemas. Desde esta posición estratégica, mi principal objetivo es consolidar una cultura organizacional alineada con los valores de la sostenibilidad, la equidad y el desarrollo del talento. Acompañamos el crecimiento de la compañía facilitando entornos de trabajo inclusivos, éticos y con un fuerte compromiso social, en sintonía con nuestra contribución activa a la transición energética.

Desde el área de Recursos Humanos trabajamos para atraer, desarrollar y fidelizar a profesionales comprometidos con la innovación y con el propósito de construir un modelo energético más limpio, justo y resiliente. Apostamos por el talento como motor de transformación y entendemos que las personas son el mayor valor estratégico de cualquier organización.


La inclusión de talento femenino en el sector energético sigue siendo un desafío. ¿Qué acciones considera prioritarias para alcanzar una equidad real en todos los niveles de la industria?

Para lograr una equidad real, es imprescindible adoptar un enfoque estratégico, transversal y sostenido en el tiempo. El primer paso es establecer políticas claras de igualdad de oportunidades, respaldadas por indicadores medibles que permitan identificar brechas y evaluar progresos de forma objetiva.

También considero fundamental impulsar programas de mentoring, liderazgo y formación específicos para mujeres, con el fin de potenciar sus competencias y visibilizar su potencial en todos los niveles de responsabilidad. Sin embargo, las medidas estructurales no son suficientes por sí solas: el verdadero cambio se produce cuando las organizaciones promueven una cultura inclusiva, que desafía los sesgos inconscientes, valora la pluralidad de aportes y reconoce el talento en todas sus formas.

La equidad no consiste solo en alcanzar la paridad numérica, sino en crear entornos en los que las mujeres puedan desarrollarse plenamente, participar en la toma de decisiones e influir activamente en la transformación del sector.


¿Qué papel cree que juega la diversidad —en especial la de género— en la transformación e innovación del sector energético?

La diversidad, y muy especialmente la de género, es un factor determinante para la innovación y el progreso en el sector energético. Nos enfrentamos a retos globales de gran complejidad —desde la descarbonización hasta la digitalización— que requieren enfoques multidisciplinares y una visión más amplia y empática de la realidad.

Contar con equipos diversos —donde se integren distintas experiencias, trayectorias y formas de pensar— enriquece la toma de decisiones, amplía la capacidad de adaptación y mejora el rendimiento organizacional. En ese sentido, las mujeres aportamos una mirada estratégica, colaborativa y sensible a los impactos sociales y ambientales de la energía. Una mirada cada vez más imprescindible.

La diversidad no es solo un imperativo ético; es también una ventaja competitiva. Las organizaciones que la abrazan están mejor preparadas para anticiparse al cambio y liderar la transformación del modelo energético.


¿Cómo pueden las empresas energéticas generar vocaciones femeninas en disciplinas STEM desde etapas tempranas, y qué ejemplos de buenas prácticas destacaría?

Las vocaciones STEM deben sembrarse desde la infancia, generando referentes reales y accesibles, y desmontando estereotipos de género que, a menudo, limitan las aspiraciones de niñas y adolescentes. Es esencial visibilizar el papel de las mujeres en la ciencia, la ingeniería y la tecnología, y mostrarles que ellas también pueden formar parte —y liderar— sectores clave como el energético.

Las empresas tenemos un papel activo en este proceso. Podemos colaborar con centros educativos, promover becas, mentorías, charlas, talleres y visitas a instalaciones técnicas. En nuestro caso, hemos desarrollado iniciativas donde nuestras ingenieras comparten su experiencia con estudiantes de secundaria, explicando con cercanía cómo es su día a día, sus motivaciones y su impacto en los proyectos que desarrollan.

Estas acciones tienen un efecto multiplicador: fortalecen la autoconfianza de las nuevas generaciones y contribuyen a asegurar una mayor presencia femenina en los equipos que impulsarán la transición energética del futuro.