En el marco del Día Mundial del Ahorro Energético que se celebra este próximo 21 de octubre, la Asociación de Empresas de Valorización Energética de Residuos Urbanos (Aeversu) reclama que la valorización energética de residuos municipales quede excluida del régimen europeo de comercio de derechos de emisión (EU ETS), destacando la importancia de aprovechar la energía contenida en los residuos no reciclables y evitar que las políticas climáticas generen efectos contraproducentes en la gestión de los residuos. En este contexto, pide al Gobierno español que defienda esta posición durante la tramitación de la nueva normativa europea.
La propuesta de revisión del EU ETS plantea incorporar, desde 2031, la incineración y coincineración de residuos no peligrosos al sistema, con una entrada progresiva hasta alcanzar el 100 % de las obligaciones de entrega de derechos en 2034.
Para Aeversu, aplicar un coste de carbono al tratamiento final de los residuos no actúa sobre el origen de las emisiones fósiles. La composición del residuo viene determinada en buena medida por decisiones anteriores de la cadena de valor (diseño de productos, materiales, envases o reciclabilidad) sobre las que las instalaciones de valorización energética no tienen capacidad de decisión.
“Si Europa quiere reducir el carbono fósil, debe actuar allí donde todavía se puede modificar el problema: en el diseño de los productos, los materiales y su puesta en el mercado. Gravar el residuo cuando ya ha llegado a la planta no cambia su composición”, señala Joaquín Pérez Viota, presidente de AEVERSU.
Un coste que puede acabar repercutiendo en el servicio público
Según el escenario económico recogido por Aeversu, con un precio del carbono de 175 euros por tonelada de CO₂ en 2035, el coste asociado al EU ETS sería de 87,5 euros por tonelada de residuo tratado. En 2040, con un precio de 229 euros por tonelada de CO₂, ascendería a 114,5 euros por tonelada, lo que supondría un impacto anual aproximado de 274 millones de euros.
La asociación advierte de que este sobrecoste, de una forma u otra, acabará recayendo sobre el ciudadano, ya sea mediante tarifas y tasas de residuos más elevadas o a través de un mayor gasto público en los contratos y servicios de tratamiento, sin que ello implique necesariamente una reducción equivalente de las emisiones.
Además, Aeversu recuerda que la valorización energética no sustituye a la prevención, la reutilización ni el reciclaje, sino que permite gestionar la fracción residual que no puede recuperarse a través de otras vías.
En riesgo los objetivos europeos de reciclaje y reducción del vertido
Aeversu advierte de que incluir un coste adicional a la valorización energética, sin tener en cuenta la situación de España respecto al cumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje y eliminación en vertedero, puede poner en grave riesgo la consecución de esos objetivos.
La valorización energética permite tratar la fracción residual no reciclable y reducir progresivamente el envío de residuos a vertedero. Encarecer esta opción puede desincentivar ese proceso y dificultar el avance hacia los límites europeos de vertido. Este efecto resulta especialmente preocupante porque los vertederos son los principales generadores de gases de efecto invernadero del sector del tratamiento de residuos: los datos técnicos manejados por la asociación estiman unas emisiones de 772 kg de CO₂ equivalente por tonelada en vertedero frente a 224 kg en valorización energética, es decir, aproximadamente un 245 % más de GEI, cifra que puede alcanzar el 249 % según las hipótesis utilizadas.
La asociación considera, además, que el impacto del EU ETS no será igual en todos los Estados miembro. España todavía debe acelerar la reducción del vertido y avanzar en el cumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje, mientras otros países parten de niveles de vertido, infraestructuras, redes de calor o posibilidades de captura y almacenamiento de CO₂ muy diferentes. Por ello, Aeversu reclama que la regulación tenga en cuenta la situación de partida de cada territorio y evite medidas que frenen la reducción del envío de residuos a vertedero.
“Nuestra posición es clara: la prioridad debe ser excluir la valorización energética del EU ETS y dirigir la señal económica hacia el origen del carbono fósil. Añadir un coste a esta actividad sin considerar la situación de España puede poner en grave riesgo el cumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje y reducción del vertido, al desincentivar precisamente el proceso que permite apartar residuos de los vertederos, los grandes generadores de gases de efecto invernadero del sector”, concluye Pérez Viota.