APPA Marina ha trasladado su propuesta para el diseño de la primera subasta de eólica marina en España, defendiendo un modelo orientado a maximizar el impacto industrial, garantizar la viabilidad de los proyectos y estructurar una cadena de valor nacional competitiva.
La iniciativa se enmarca en la consulta pública previa para regular el primer procedimiento de concurrencia competitiva de eólica marina, en desarrollo del Real Decreto 962/2024, y se alinea con la previsión de celebrar esta primera subasta en 2026.
Según la asociación, esta convocatoria será determinante para definir el modelo de despliegue de la eólica marina en España durante la próxima década, por lo que su diseño debe ir más allá de la simple adjudicación de potencia e incorporar criterios que aseguren proyectos ejecutables, impacto industrial tangible y continuidad en el pipeline de desarrollo.
Uno de los principales planteamientos es evitar la concentración geográfica de los proyectos. APPA Marina propone seleccionar al menos tres zonas de alto potencial (ZAPER) identificadas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM), en lugar de limitar la subasta a una única región.
Este enfoque permitiría activar múltiples polos industriales de forma simultánea, repartir el aprendizaje tecnológico y reducir riesgos asociados a la concentración de inversiones. Asimismo, la asociación sugiere proyectos de tamaño medio, entre 200 y 300 MW, con el objetivo de facilitar un despliegue progresivo y competitivo.
En términos de criterios de adjudicación, APPA Marina considera prioritario valorar la capacidad industrial existente o potencial, la disponibilidad de infraestructuras portuarias y logísticas, así como la viabilidad de evacuación eléctrica conforme a la planificación de la red de transporte 2025–2030.
La asociación advierte además del riesgo de adjudicar proyectos a consorcios sin suficiente solidez técnica o financiera, lo que podría derivar en retrasos o en la no ejecución de las instalaciones. En este sentido, insiste en la necesidad de priorizar la ejecución efectiva frente a planteamientos especulativos.
Desde una perspectiva de política industrial, APPA Marina subraya que la subasta debe servir para movilizar la cadena de suministro nacional, atraer inversiones y generar empleo cualificado. “La eólica marina no es solo energía: es industria y liderazgo tecnológico”, señala Pedro Mayorga, presidente de la sección marina de la asociación.
Asimismo, propone incorporar proyectos demostrativos de escala intermedia, que permitan validar soluciones tecnológicas en condiciones reales y acelerar el aprendizaje antes del despliegue comercial a gran escala.
En el ámbito regulatorio, la asociación solicita evitar duplicidades en la evaluación ambiental, recordando que los POEM ya incluyen una evaluación estratégica de las zonas aptas y que los proyectos deberán someterse posteriormente a evaluaciones de impacto ambiental individuales, con plazos estimados de hasta dos años.
También en materia de compatibilidad de usos del espacio marítimo, APPA Marina considera que los criterios ya definidos en la planificación vigente deben ser respetados, evitando introducir cargas adicionales que generen incertidumbre o retrasos en el desarrollo de los proyectos.
La asociación concluye que esta primera subasta constituye un hito estratégico para el horizonte 2030, y defiende un modelo que combine ambición energética, solidez industrial y cohesión territorial, con el objetivo de posicionar a España en el desarrollo de la eólica marina en Europa.