Tras un mes de agosto marcado por los incendios descontrolados, los datos del sistema satelital Copernicus confirman que 2025 podría convertirse en el peor año en tres décadas, con más de 400.000 hectáreas arrasadas en España, una superficie mayor que la isla de Mallorca. Ante esta situación, la Asociación Española de Fabricantes de Estufas, Cocinas y Chimeneas (AEFECC) insiste en la necesidad de una gestión forestal sostenible para prevenir catástrofes de este alcance.
Según la entidad, la extracción de biomasa sobrante permitiría equilibrar el ecosistema y, al mismo tiempo, aprovechar esa materia como fuente de energía limpia y de bajo coste. Diversos estudios del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña, el CSIC y la Universidad Autónoma de Barcelona concluyen que, si la recogida de leña y residuos forestales se centra en áreas de alto riesgo, la superficie quemada podría reducirse hasta en un 60%.
Pese a que España es el tercer país europeo en potencial biomásico, solo se utiliza el 36,5% de la biomasa aprovechable, lo que nos sitúa en la parte baja del ranking europeo en consumo de calor y electricidad a partir de este recurso. Mientras tanto, los bosques acumulan cada año materiales susceptibles de propagar incendios.
El uso de sistemas de calefacción con biomasa tendría además un fuerte impacto en la reducción de la dependencia energética, que actualmente alcanza el 74,4%, y supondría un ahorro anual de casi 500 millones de euros si se incrementara en un 18% el número de hogares unifamiliares que apuestan por esta tecnología.
AEFECC defiende que la biomasa debe ser reconocida como un sector esencial para la soberanía energética y la descarbonización en Europa, al tiempo que contribuye a mitigar incendios forestales, favorecer la captura de CO2 y dinamizar la economía rural.