El autoconsumo eléctrico en España alcanzó en 2025 una generación renovable de 12.387 GWh, equivalente al 7,7% del total renovable nacional, según datos provisionales de Red Eléctrica analizados por el Observatorio de Energías Renovables de Opina 360. En este contexto, Catalunya se consolida como uno de los principales polos de desarrollo del autoconsumo, tanto en capacidad instalada como en generación.
En términos de potencia, Catalunya se sitúa como la segunda comunidad autónoma, con 1.585 MW de autoconsumo renovable, lo que representa el 17,2% del total nacional. Solo Andalucía supera esta cifra, con 1.773 MW, mientras que la Comunitat Valenciana alcanza 1.257 MW. La comparación territorial refuerza el peso relativo de Catalunya: con una superficie significativamente inferior a la andaluza, presenta una mayor densidad de implantación de instalaciones.
El autoconsumo representa en Catalunya aproximadamente un tercio de la potencia renovable total instalada, lo que evidencia una penetración relevante del modelo descentralizado. Aunque este porcentaje se sitúa por debajo de comunidades como Madrid (cerca del 80%), País Vasco (40,2%) o Baleares (33,7%), refleja una implantación estructural dentro del sistema energético regional.
En términos de generación, Catalunya también ocupa la segunda posición nacional, con 1.917 GWh, por detrás de Andalucía (3.067 GWh) y por delante de la Comunitat Valenciana (1.490 GWh). Estas tres comunidades concentran conjuntamente el 52,3% de toda la generación renovable de autoconsumo en España, lo que indica una alta concentración territorial del despliegue.
El peso del autoconsumo en el sistema energético catalán presenta, no obstante, una doble lectura. Por un lado, representa el 22,4% de la generación renovable en la comunidad, situándose entre los valores más elevados a nivel autonómico. Por otro, su contribución al mix eléctrico total se reduce al 6,4%, debido al elevado peso de la generación nuclear en Catalunya, que diluye estadísticamente la participación del resto de tecnologías.
Más allá de los indicadores regionales, el desarrollo del autoconsumo se enmarca en un contexto de creciente presión sobre la red eléctrica. La saturación de infraestructuras, especialmente en determinadas subestaciones, plantea limitaciones a la integración de nueva generación. En este escenario, el autoconsumo conectado a red puede desempeñar un papel relevante como mecanismo de generación distribuida, contribuyendo a reducir flujos en red y a optimizar la gestión de la demanda, aunque su impacto dependerá de su integración efectiva en la operación del sistema y de la evolución del marco regulatorio.