El autoconsumo se consolida como un elemento clave para la seguridad de suministro y la electrificación del sistema energético español, en un contexto de crisis energética y creciente necesidad de independencia energética.
Así se ha puesto de manifiesto en la VI Cumbre de Autoconsumo organizada por UNEF, donde representantes institucionales, empresas y expertos han analizado la evolución del sector, que alcanzó los 9,3 GW de potencia instalada a cierre de 2025. No obstante, el ritmo de crecimiento se ha moderado, con 1,1 GW instalados en el último año, lo que plantea el reto de acelerar el despliegue para alcanzar los 19 GW en 2030.
Durante el encuentro se ha valorado positivamente la aprobación del Real Decreto-ley 7/2026, que introduce medidas como la figura del gestor de autoconsumo, la ampliación de la distancia para compartir energía hasta 5 kilómetros y nuevas deducciones fiscales. Sin embargo, el sector insiste en la necesidad de aprobar el nuevo Real Decreto de Autoconsumo, previsto para el verano, para completar el marco regulatorio.
Entre las prioridades regulatorias, se destacan el desarrollo de los excedentes compartidos, el impulso del autoconsumo colectivo y el despliegue del almacenamiento distribuido, considerado clave para mejorar la gestión de la energía generada y aportar flexibilidad al sistema eléctrico.
El almacenamiento y los permisos de acceso flexibles se identifican como herramientas esenciales para avanzar hacia un sistema más dinámico, en el que la demanda pueda adaptarse a la disponibilidad de generación renovable y a la capacidad de la red.
En el ámbito industrial, el autoconsumo se posiciona como una solución para reducir costes energéticos, evitar peajes y mitigar la volatilidad de los mercados, además de facilitar la electrificación en entornos con limitaciones de capacidad de red.
Asimismo, el autoconsumo colectivo y las comunidades energéticas se consolidan como vectores clave para extender los beneficios de la generación distribuida, aunque persisten barreras administrativas y de gestión que limitan su desarrollo.
La digitalización y la integración con tecnologías como la bomba de calor, el vehículo eléctrico y el almacenamiento abren la puerta a nuevos modelos de negocio basados en sistemas energéticos integrados, en los que el autoconsumo actúa como eje central de la electrificación.
El sector coincide en que el despliegue del autoconsumo requiere estabilidad regulatoria, simplificación administrativa y una mayor ambición en políticas públicas, con el objetivo de consolidar un modelo energético más descentralizado, flexible y resiliente.