Electra Caldense impulsa la primera comunidad energética de autoconsumo de régimen abierto en Cataluña

Situada en Caldes de Montbui, permite que hasta 30 particulares y empresas puedan disfrutar del ahorro generado por el autoconsumo fotovoltaico sin tener que instalar placas solares

Disfrutar del ahorro que ofrece el autoconsumo fotovoltaico sin tener que instalar placas solares en el tejado. Esta es la propuesta de la Comunidad Energética Can Forns, que funciona desde principios de año en Caldes de Montbui (Vallés Oriental, Barcelona). Impulsada por el grupo energético Electra Caldense mediante su filial Elecsum, se trata de la primera comunidad energética de autoconsumo de régimen abierto y que no requiere inversión ni pago de acceso para beneficiarse de las ventajas que supone consumir energía verde de proximidad.

Según el Institut Català d'Energia, actualmente en Cataluña existen cerca de 13.000 instalaciones de autoconsumo solar fotovoltaico, que tienen una potencia instalada de casi 87.000 kW. Normalmente, estas instalaciones requieren la colocación de placas solares en la cubierta de los edificios para generar la energía, hecho que restringe su uso sobre todo a las casas unifamiliares y las industrias que tienen espacio disponible y con una adecuada irradiación solar en las cubiertas de sus edificios. Además, el titular de la instalación debe asumir total o parcialmente la inversión en los paneles solares y otros equipamientos.

En el caso de la Comunidad Energética Can Forns, se dispone de una planta de producción fotovoltaica instalada y gestionada por Elecsum. Los miembros de la comunidad pueden unirse para recibir una parte de la energía generada, sin tener que instalar placas solares ni realizar ningún tipo de inversión. La energía fotovoltaica aportada se descuenta de su consumo mensual y de esta diferencia surge el ahorro para los usuarios, que puede llegar hasta el 30% de la factura eléctrica según sea su patrón de consumo.

La comunidad está abierta a clientes particulares y empresas que estén situados en un radio de 500 metros en torno a la planta de producción. No hay ningún coste de alta y Elecsum asume la conexión física en la planta. Cada miembro de la comunidad puede consumir hasta 1 kW mensual de energía limpia de proximidad, y el resto de suministro se realiza mediante la red eléctrica general para cubrir toda la demanda. Los usuarios disponen de una aplicación que les permite realizar un seguimiento horario de la producción y el consumo eléctrico, tanto propios como de toda la comunidad. El funcionamiento de la comunidad energética es totalmente abierto, lo que significa que puede añadirse cualquier consumidor que esté interesado y darse de baja en cualquier momento sin penalización alguna, por ejemplo si cambiara su residencia o local de negocio.

Actualmente, la Comunidad Energética Can Forns tiene 20 usuarios y la previsión es llegar a 30 miembros. Los usuarios son principalmente particulares y pequeños negocios que han visto la ventaja de poder conseguir un ahorro en su factura sin coste ni inversiones previas, con el añadido de hacerlo mediante energía verde y generada en proximidad. Pueden unirse todo tipo de usuarios, tanto particulares como empresas y comercios, para los cuales es más ventajoso teniendo en cuenta sus patrones de consumo principalmente durante el día.

Además, funciona mediante algoritmos propios desarrollados por Elecsum, que permiten aplicar coeficientes de reparto fijos a cada miembro de forma anual y hora a hora (siempre se entrega el mismo porcentaje de energía al usuario). En el futuro, está previsto implantar una nueva tecnología que permitirá hacer repartos dinámicos y más inteligentes para poder cambiar la cantidad de energía entregada a los usuarios en cada momento dependiendo de si tienen o no consumo (por ejemplo en una escuela se podría entregarle energía solo los días lectivos y no los fines de semana). Esto hará que el ahorro sea mayor y garantizará el máximo aprovechamiento de la energía fotovoltaica generada.

El autoconsumo fotovoltaico es considerado actualmente como la manera más eficiente de generar energía en proximidad y aprovecharla, ya que no requiere transporte, evita las costosas inversiones en la red eléctrica y también reduce las pérdidas de energía en la distribución, que de media superan el 12%. Por estas razones, desde la puesta en marcha de la Comunidad Energética Can Forns, una treintena de ayuntamientos, comunidades de propietarios y asociaciones se han interesado por extender este modelo a otros municipios.