La desconexión entre los puntos de generación renovable y los grandes centros de consumo se está convirtiendo en el principal obstáculo para la transición energética en España. Según el informe 'The State of European Power Grids: A Meta-Analysis', impulsado por Hitachi Energy, España corre el riesgo de desaprovechar una parte significativa de su potencial verde debido a la congestión de la red eléctrica.
El estudio cuantifica este impacto: en 2025 se dejarán de aprovechar 892 GWh de energía renovable por limitaciones de red (curtailment). Sin embargo, la previsión es que este volumen se triplique de aquí a 2030, alcanzando los 2.869 GWh si no se aceleran las inversiones en infraestructuras de transmisión.
El análisis destaca un problema estructural en la planificación territorial. Mientras la demanda eléctrica se concentra en Madrid y las regiones costeras, los grandes desarrollos eólicos y fotovoltaicos se sitúan en zonas periféricas con bajo consumo local. "Este desajuste, unido a la limitada capacidad de transmisión y retrasos en nuevas líneas, genera cuellos de botella que obligan a limitar la producción", explica Alfredo Parres, Head of Renewables de Hitachi Energy.
Los datos de 2024 señalan a Badajoz (177 GWh) y Ciudad Real (120 GWh) como las provincias con mayor volumen de energía renovable desperdiciada, seguidas por Zaragoza, Soria y Lugo.
El informe también pone el foco en la saturación de las solicitudes de acceso. En España, junto a Reino Unido, Francia, Italia y Países Bajos, existen actualmente 800 GW de proyectos renovables y 550 GW de almacenamiento esperando conectarse a la red. Esta cifra supera ampliamente la capacidad instalada actual combinada de solar y eólica (339 GW) en estos mercados.
A esto se suma la presión de la demanda futura: las solicitudes de conexión para grandes consumidores (centros de datos, hidrógeno verde, recarga de VE) alcanzan los 321 GW, una cifra superior al pico de demanda registrado en toda Europa en 2024.
Déficit de inversión en Europa
Para cumplir con los objetivos de cero emisiones netas en 2050, Europa necesita triplicar su capacidad solar y eólica y asumir un aumento de la demanda eléctrica superior al 70%. Sin embargo, la inversión en redes no sigue este ritmo. Aunque ha crecido un 47% en el último lustro, la inversión actual (70.000 millones de euros anuales) sigue siendo hasta un 44% inferior a lo necesario. El estudio estima que Europa debería invertir entre 81.000 y 113.000 millones de euros al año en redes para evitar que estos cuellos de botella frenen la competitividad industrial del continente.