El segundo trimestre de 2025 ha estado marcado por una evolución compleja del mercado eléctrico europeo. El despliegue acelerado de energía solar ha contribuido a una generación renovable de récord, pero también ha incrementado significativamente las horas con precios negativos. A la vez, se han producido disrupciones técnicas como el apagón generalizado del 28 de abril en la península ibérica, nuevas incidencias en la flota nuclear francesa y una alta volatilidad en los precios del gas.
Según el último informe trimestral de Montel Group, la generación renovable alcanzó los 338,2 TWh entre abril y junio, lo que representa el 56,2% del mix eléctrico europeo. Esta cifra contrasta con la baja producción de fuentes fósiles, que cayó a 126,2 TWh, el 20,9 % del total. El resto del sistema se apoyó en la generación nuclear, con 137,5 TWh (22,8%). En términos interanuales, la producción solar creció un 14%, con 104,4 TWh generados, liderada por Alemania, España y Francia. Al mismo tiempo, la generación con carbón y lignito registró un nuevo mínimo histórico trimestral, con apenas 52,5 TWh.
Sin embargo, el exceso de producción renovable, sumado a la limitada capacidad de almacenamiento y a la baja demanda, ha disparado las horas con precios negativos. En el caso de España se registraron 459 horas en negativo, solo por detrás de la zona SE2 de Suecia, con 506 horas. Esta tendencia afecta ya a prácticamente todos los mercados europeos y podría intensificarse en los próximos meses.
Uno de los eventos más relevantes del trimestre fue el apagón que afectó a gran parte de España y Portugal el 28 de abril. El origen del fallo estuvo en un problema de regulación de voltaje, agravado por la alta penetración de generación no síncrona. La falta de plantas capaces de absorber el exceso de tensión provocó una desconexión en cascada de instalaciones y afectó incluso a la interconexión con Francia.
En el ámbito nuclear, se detectaron nuevas grietas por corrosión en la central de Civaux 2, en Francia, lo que reaviva el temor a una repetición de los problemas de 2022. Aunque la producción nuclear en el segundo trimestre no se vio afectada de forma significativa, los analistas advierten de posibles restricciones si se repiten episodios de estrés térmico en los ríos, que limitarían el uso de agua de refrigeración.
En paralelo, los precios del gas natural mantuvieron una trayectoria volátil. El índice TTF comenzó el trimestre en 42,16 €/MWh, tocó un mínimo de 31,56 €/MWh el 29 de abril, repuntó hasta los 41,26 €/MWh a mediados de junio y cerró el trimestre en 32,40 €/MWh. La evolución estuvo condicionada por factores meteorológicos, interrupciones en el suministro noruego y la inestabilidad geopolítica en Ucrania y Oriente Medio.
El informe también advierte de que la demanda eléctrica en Europa sigue estancada. Aunque en España e Italia se observaron ligeros incrementos (2% y 3%, respectivamente), los principales mercados como Francia, Alemania y Reino Unido registraron caídas. La combinación de autoconsumo solar, eficiencia energética y condiciones climáticas suaves parece estar consolidando un nuevo patrón de consumo.
De cara al tercer trimestre, Montel prevé una continuidad en los precios negativos, especialmente en mercados con alta penetración solar como Alemania, Países Bajos o Bélgica. A esto se suman posibles restricciones hídricas en Europa Central y del Sur, y nuevas incertidumbres en la operatividad de los reactores franceses. Las tensiones podrían trasladarse a los picos de demanda vespertina, en los que las tecnologías fósiles siguen siendo necesarias para cubrir el hueco dejado por el solar.
La situación ofrece oportunidades y riesgos para los grandes consumidores industriales, que deberán afinar sus estrategias de contratación para afrontar una mayor volatilidad intra diaria. La combinación de precios extremadamente bajos al mediodía y picos en la tarde complica la planificación operativa y eleva los costes en ciertos escenarios.
En conjunto, el segundo trimestre de 2025 confirma que Europa avanza hacia un modelo energético más limpio, pero también más exigente en términos de flexibilidad, resiliencia e infraestructura. El informe vaticiana que el reto no estará solo en producir energía renovable, sino en integrarla de forma segura y eficiente en un sistema cada vez más interconectado y dinámico.