Europa marca como prioridad estratégica la electrificación y acelerar el despliegue renovable

 AccelerateEU

En la celebración de WindEurope esta semana en Madrid se ha identificado a la electrificación como una prioridad estratégica para España y para Europa, y la única manera de proteger a los hogares y a la industria frente a las oscilaciones de los precios de los combustibles fósiles.

Los recientes conflictos geopolíticos nos recuerdan la dependencia de Europa de las importaciones de combustibles fósiles. En este sentido, la energía eólica reduce la dependencia europea de las importaciones y estabiliza los precios, además de mantener la creación de valor industrial en Europa.

Fomentar la electrificación es conseguir mayor competitividad y autonomía para nuestra economía. Hay que lograr desenchufarnos de la dependencia de los productos energéticos que actualmente son la mayor fuente de inestabilidad económica mundial. Y la electrificación es la solución para la independencia, la resiliencia y la prosperidad de Europa.

Europa necesita una trayectoria única para la electrificación, basada en tres elementos: aumentar el suministro de electricidad renovable, conectar esa oferta con la demanda y empoderar la demanda facilitando y abaratando el cambio hacia aplicaciones electrificadas.


Una nueva medida para una economía más electrificada
Ayer la Comisión Europea presentó AccelerateEU, su respuesta a la actual crisis energética. Cualquier medida de alivio de los precios de la energía debe ir acompañada de una transición más rápida hacia energías renovables de producción propia y una economía más electrificada. Debemos hacer que la electricidad producida en Europa sea la opción más barata.

Una de las medidas prioritarias destaca específicamente el papel de la repotenciación de los parques eólicos para aumentar el suministro de energía renovable.


Procesos administrativos más ágiles y coordinados
“La seguridad energética se ha convertido en una prioridad estratégica para Europa. Y en esa ecuación, la energía eólica juega un papel esencial”, indica Juan Virgilio Márquez, director general de AEE. Tenemos la necesidad de acelerar el despliegue renovable en Europa, pero el principal obstáculo es la tramitación administrativa de nuevos proyectos. “Los procesos administrativos deben ser más ágiles, más predecibles y mejor coordinados. No se trata de reducir garantías, sino de mejorar la eficiencia del sistema”, destaca Márquez.

No se está alcanzando el ritmo necesario y ha de haber una coherencia regulatoria para cumplir los objetivos europeos, con la necesidad de aplicar el principio de Interés Público Superior a los proyectos eólicos.

Tanto Europa como España estamos de acuerdo en electrificar la economía y acelerar el despliegue renovable, ya que será clave para reducir la dependencia energética, estabilizar los precios y reforzar la competitividad industrial de Europa.