La industria ya opera con 4.345 MW en la red de transporte y los centros de datos hacen cola con 22.142

Foro Industria y Energía y Opina 360

La alta demanda industrial en la red eléctrica española se concentra en polos tradicionales, pero Andalucía crece en proyectos en trámite, mientras los centros de datos acumulan solicitudes inéditas, desafiando la capacidad actual.

El Foro Industria y Energía y Opina 360 amplían su radiografía del sistema eléctrico español. Tras consolidar el seguimiento de la red de distribución con el mapa interactivo y el análisis periódico de sus subestaciones, el observatorio da ahora un paso más allá de la media tensión. A partir de la información agregada por Red Eléctrica a 30 de septiembre de 2026, el nuevo análisis examina las solicitudes de acceso y conexión a la infraestructura de alta tensión (igual o superior a 220 kV), que acoge los proyectos de demanda más voluminosos del país.

La demanda industrial registrada en la red de transporte asciende a un total de 6.857 MW, de los cuales 4.345 MW (el 63%) ya se encuentran puestos en servicio.
Geográficamente, la potencia industrial en servicio refleja todavía la huella de los polos tradicionales (País Vasco, Galicia, Cataluña y Asturias concentran el grueso de los megavatios operativos), pero la foto empieza a moverse en otras latitudes: Andalucía ya aglutina el 80% de todo el volumen industrial nacional en fase de tramitación. Esta incipiente reconfiguración abre una pregunta de fondo: ¿asistimos a un desplazamiento de la gran demanda hacia regiones con más recurso renovable y suelo disponible?

Los centros de procesamiento de datos acumulan un total de 22.142 MW solicitados en la red de transporte, y presentan cero megavatios en servicio.
La distribución territorial de este apetito digital muestra además una fuerte concentración: Extremadura, Aragón y Andalucía lideran las solicitudes en curso, mientras que Aragón, Madrid y Castilla-La Mancha encabezan las licencias ya concedidas. Ante semejante volumen, surge la duda de si estos proyectos podrían reubicarse en la red de distribución si no logran autorización en alta tensión.

El cruce de datos entre el mapa de transporte y el de distribución evidencia que el sistema eléctrico no puede analizarse en compartimentos estancos y debe valorarse tanto la micro-red (red de distribución) como la macro-red (red de transporte).
El País Vasco es el ejemplo más claro de esta desconexión entre redes: lidera la potencia industrial conectada a alta tensión, pero sus 497 subestaciones de distribución están completamente saturadas. Esta asimetría obliga a preguntarse qué ocurre con los proveedores, el tejido de pymes y la electrificación de procesos que dependen precisamente de esa red de distribución para crecer.

Resultará determinante monitorear la tasa de conversión real observando con qué agilidad los megavatios en curso logran transformarse en permisos concedidos.
Las cifras públicas, además, no precisan cuántos expedientes hay detrás de cada categoría, lo que impide saber si se trata de megaproyectos aislados o de un tejido atomizado de peticiones. Por eso el verdadero termómetro del sistema estará en cómo evolucionen estas solicitudes a medida que se apliquen criterios como la caducidad de expedientes o la exigencia de garantías económicas.

El acceso a la red ha dejado de ser una cuestión meramente técnica o de ingeniería para convertirse en el verdadero factor determinante de la política industrial, la atracción de inversiones y la competitividad territorial.