El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha iniciado la tramitación de una nueva central hidroeléctrica de bombeo en el municipio de Güímar (Tenerife), una de las mayores infraestructuras energéticas previstas en la isla, asociada a una inversión superior a 1.000 millones de euros.
La instalación prestará servicio al subsistema eléctrico de Tenerife y La Gomera, con un esquema similar al del Salto de Chira en Gran Canaria. Según la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, la central permitirá incrementar la penetración renovable, reducir la generación térmica convencional y las emisiones de CO₂, además de reforzar la seguridad de suministro y contener la factura eléctrica.
El proyecto contempla una potencia de 200 MW en turbinación y 220 MW en bombeo, con una capacidad de almacenamiento estimada de 3.200 MWh, equivalente a aproximadamente un tercio de la demanda eléctrica diaria de Tenerife.
El MITECO ha solicitado informes preceptivos a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y al Gobierno de Canarias, tras recibir la documentación técnica del Operador del Sistema que justifica la necesidad de la instalación. Una vez completado este proceso, el proyecto será elevado al Consejo de Ministros.
La infraestructura se someterá a los procedimientos de información y participación pública correspondientes, e incluirá actuaciones de restauración ambiental en la zona seleccionada.
Impacto económico y horizonte temporal
Con una vida útil estimada superior a 75 años, se prevé que la central entre en funcionamiento pleno en un plazo de 10 a 12 años, habitual en este tipo de proyectos de gran escala. Desde el punto de vista económico, el MITECO estima que la inversión podría amortizarse en pocos años gracias a un ahorro anual aproximado de 200 millones de euros, derivado del mayor aprovechamiento de la generación renovable y de la reducción de arranques y paradas de centrales convencionales.
En 2025, la generación renovable en el archipiélago cubrió el 20,7% de la demanda eléctrica, frente al 10,5% registrado en 2018, lo que refleja el avance en la integración de tecnologías limpias en el sistema insular.
El bombeo de Güímar se configura así como una infraestructura estratégica para avanzar hacia un sistema energético canario con mayor grado de descarbonización y elevada penetración renovable.