Las plantas renovables recurren a la IA para evitar averías y reducir las pérdidas de producción

Fracttal  IA renovables

Fracttal aplica IA y sensores para anticipar averías en plantas solares y eólicas mejorando su rentabilidad. Planificar y anticipar las intervenciones en las plantas solares y eólicas es cada vez más importante para proteger su rentabilidad.

España produce cada vez más energía renovable, pero no siempre puede aprovecharla. Entre enero y junio de 2026, el sistema eléctrico dejó de integrar 2,5 TWh de generación renovable, un 50% más que en todo 2024 y el triple que durante el mismo periodo del año anterior. Solo en junio se descartaron 1,2 TWh, el volumen mensual más alto registrado hasta la fecha.

Al mismo tiempo, el mercado eléctrico español acumula en 2026 más de 500 horas con precios cero o negativos, concentradas principalmente en las horas centrales del día. Este escenario está cambiando las reglas de la rentabilidad para las plantas solares y eólicas: el resultado económico depende cada vez menos de cuánto producen y más de cuándo están disponibles y a qué coste.

Ante esta situación, Fracttal, compañía especializada en mantenimiento inteligente, advierte de que el mantenimiento está dejando de ser una simple partida de gasto para convertirse en una de las últimas palancas de margen que puede controlar directamente el productor.

“Durante años, la rentabilidad de un activo renovable se defendía principalmente en el mercado. Hoy también se defiende en el mantenimiento. Cuando el ingreso por cada MWh se reduce, evitar una parada en las pocas horas en las que sí existe demanda y el precio es favorable puede marcar una diferencia decisiva”, explica Ricardo Román Santurio, CSO de Fracttal.


De medir las paradas en horas a medirlas por su impacto económico

Una hora de indisponibilidad no tiene siempre el mismo valor. Una intervención no planificada durante las horas centrales de un domingo de primavera, cuando existe exceso de generación, puede tener un impacto limitado. Esa misma parada durante una tarde de invierno, con mayor demanda y precios más elevados, puede provocar una pérdida económica mucho mayor.

Sin embargo, una parte importante del parque renovable español continúa gestionando el mantenimiento mediante hojas de cálculo, revisiones programadas por calendario y actuaciones correctivas una vez que el fallo ya se ha producido.

El reto, según Fracttal, consiste en evolucionar desde un modelo basado en fechas fijas hacia otro basado en la condición real de los equipos. Los sensores IoT permiten monitorizar continuamente variables como la vibración, la temperatura o el consumo energético. A partir de estos datos, la inteligencia artificial puede identificar patrones anómalos antes de que se conviertan en una avería y generar una orden de trabajo con suficiente antelación.

De esta manera, los equipos pueden intervenir durante la ventana que tenga un menor impacto sobre la producción y los ingresos. La tecnología detecta y recomienda, pero el criterio humano continúa siendo el responsable de tomar la decisión final.


El conocimiento de las plantas no puede quedarse en una hoja de cálculo

La rápida expansión del sector renovable ha provocado que muchos activos se hayan desarrollado principalmente desde una perspectiva financiera, relegando el mantenimiento a contratos externos de operación y mantenimiento.

“La industria pesada lleva décadas entendiendo el mantenimiento como una disciplina, con sus profesionales, sus procedimientos y su historial. El sector renovable creció muy rápido y por otro camino: una planta solar nació siendo un activo financiero con un contrato de operación y mantenimiento detrás”, señala Ricardo Román Santurio.

“A menudo se piensa que un parque fotovoltaico apenas necesita mantenimiento porque un módulo no tiene partes móviles. Pero una planta no son solo módulos: tiene inversores con ventiladores que se ensucian, seguidores con motorreductores que se desgastan, centros de transformación, cableado o sistemas de refrigeración. Todo envejece igual que en cualquier fábrica”, añade.

A esta situación se suma otro problema: la información generada durante años de mantenimiento suele permanecer en los documentos de la empresa proveedora o incluso en los registros personales de los técnicos. Cuando cambia el contratista, el propietario puede perder el historial de averías, reparaciones, sustituciones y comportamientos recurrentes de sus activos.

“El propietario ha pagado durante años por el mantenimiento, pero puede no conservar lo más valioso: el conocimiento de su propia instalación. En Fracttal hacemos que esa memoria permanezca vinculada al activo y no a la empresa que lo mantiene. Sin ese historial es imposible anticiparse a los fallos”, afirma Román.

 

Datos, sensores e inteligencia artificial para aumentar la disponibilidad

La propuesta de Fracttal integra tres niveles de digitalización. Fracttal One centraliza en una única plataforma la información de plantas, subestaciones, seguidores, inversores y centros de transformación, ofreciendo trazabilidad sobre las intervenciones, el cumplimiento del mantenimiento preventivo y el coste real de cada activo.

Fracttal Sense incorpora sensores en los equipos críticos para monitorizar continuamente su estado. Finalmente, Fracttal AI analiza los datos, identifica anomalías y facilita la generación anticipada de órdenes de trabajo.

Este modelo ya está siendo aplicado por compañías del sector energético como la empresa brasileña GDSUN, que digitalizó sus procesos de mantenimiento para anticiparse a las averías. Como resultado, redujo un 25% el tiempo de inactividad de sus plantas y aumentó su disponibilidad un 30%.

Los datos del informe Diagnóstico del Downtime Industrial 2026, elaborado por Fracttal a partir de encuestas a más de 2.600 profesionales del mantenimiento, reflejan la magnitud del reto: el 65% reconoce sufrir paradas que ocurren sin previo aviso y solo el 22% afirma tener un control elevado sobre el riesgo de fallo.