El sector energético y químico acelera la inversión en operaciones autónomas como respuesta a la creciente presión sobre costes, demanda energética y disponibilidad de talento, según un estudio global elaborado a partir de 400 directivos en 12 países, denominado Global Autonomous Maturity Report. Publicado por Schneider Electric, sitúa al sector en un momento clave de transformación, en el que convergen la electrificación, la automatización y la digitalización
El informe identifica un punto de inflexión en la adopción de estas tecnologías, con una media actual de aproximadamente el 70% de autonomía operativa, y previsiones de alcanzar en torno al 80% en 2030. Además, cerca de un 31,5% de los directivos considera esta transición una prioridad crítica a cinco años, porcentaje que se eleva al 44% en un horizonte de diez años.
En términos de impacto económico, el 59% de los encuestados advierte que retrasar la adopción de soluciones autónomas incrementará los costes operativos, mientras que el 52% señala riesgos asociados a la escasez de talento y el 48% a la pérdida de competitividad.
El estudio sitúa a la inteligencia artificial (IA) como principal motor de esta transformación, identificada por el 49% de los directivos, junto con tecnologías habilitadoras como el cloud, el edge computing, los gemelos digitales, la ciberseguridad avanzada y la automatización definida por software.
Este proceso se produce en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda eléctrica asociada a la digitalización y la expansión de centros de datos. El informe estima que el consumo eléctrico global vinculado a estas dinámicas podría acercarse a los 1.000 TWh en 2030, lo que refuerza la necesidad de sistemas energéticos más flexibles, eficientes y resilientes.
A nivel regional, el Consejo de Cooperación del Golfo y Asia lideran actualmente el grado de adopción, mientras que Norteamérica prevé la mayor aceleración en los próximos cinco años, impulsada por la expansión de infraestructuras digitales. Europa mantiene una trayectoria de crecimiento sostenido, aunque a menor ritmo relativo.
No obstante, la implantación de operaciones autónomas enfrenta barreras relevantes, entre ellas los costes iniciales (34%), la integración con sistemas heredados (30%), la resistencia organizativa (27%), las preocupaciones en ciberseguridad (26%) y la incertidumbre regulatoria (25%).
El análisis concluye que la convergencia entre electrificación, automatización y digitalización está redefiniendo el modelo operativo del sector, consolidando las operaciones autónomas como un elemento estructural para mejorar la eficiencia, la resiliencia y la competitividad en un entorno energético cada vez más exigente.